
Los mercados demandantes están dispuestos a pagar calidad
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En el amplio horizonte del sector agrícola existen alternativas que permiten sacarle el jugo a la siembra de determinados cultivos. Si bien están muy lejos de ocupar una posición dominante, el maíz colorado y el girasol confitero son producciones que, en general, siempre tienen un valor extra.
Dueños de un mercado que muchos productores ignoran, ambos cultivos poseen características atractivas. Y, también, se presentan como una alternativa válida para las regiones más alejadas de la zona agrícola núcleo. El maíz colorado, por ejemplo, es considerado una buena oportunidad de producción para el sur de Córdoba, el oeste y el sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
El manejo agronómico del girasol confitero y del maíz colorado no posee grandes diferencias respecto del que se realiza en los cultivos tradicionales, pero los productores que los implantan tienen que desarrollar una logística que asegure una óptima calidad. Debido a que la comercialización siempre se realiza mediante un contrato entre una empresa y un agricultor, el respeto de las normas de calidad se convierten en una condición indispensable para obtener un plus de valor.
Con estas premisas se puede alcanzar un valor extra que, por ejemplo para el maíz colorado, puede llegar entre 8 y 12 dólares por tonelada. Por su parte, la cotización del girasol confitero presenta, por lo general, valores más estables que los de la oleaginosa tradicional y recibe un plus del 30 a 40% sobre el precio del girasol aceitero.
"Agronómicamente, el maíz colorado requiere los mismos insumos y labores que el común. El control de malezas y enfermedades también es muy similar en ambos. Los rendimientos por obtener son levemente inferiores a los del cultivo tradicional en la zona núcleo, no presentando diferencias en zonas más marginales. Sí es importante tener más cuidado a la hora de la siembra en el manejo de las semillas, ya que no hay que mezclarlas y es necesario limpiar bien la sembradora", explicó el ingeniero agrónomo José Bravo, de Trenque Lauquen, que asesora a productores que desarrollan estos cultivos.
Los híbridos colorados son ofrecidos principalmente por Cargill, Morgan, Gear, SPS y Nidera- la semilla no debe ser genéticamente modificada y, además, en los lotes adyacentes a este tipo de maíz tampoco se puede sembrar maíz GMO.
Las empresas que compran este tipo de maíz son muy exigentes en cuanto a la planificación de un programa de producción que asegure calidad.
Entonces, una vez que están logradas todas las condiciones de identificación del cultivo, antes de comenzar la cosecha se pone en marcha una amplía logística que consiste en verificar correctamente la limpieza de las cosechadoras, autodescargables, tolvas, camiones de acarreo, tolvas de recepción, secadora, silos y todas las mecanizaciones dentro de la planta por donde va a ser procesada dicha mercadería sin perder la identidad desde que salió del potrero.
Dentro del rubro calidad, el porcentaje de granos fisurados puede definir la categoría. En ese sentido, las cosechadoras de cilindro axial producen menos partido y fisurado que los de cilindro convencional.
El menor costo de la bolsa de semilla también es otro aspecto que juega en favor de esta alternativa agrícola: "El maíz colorado posee la ventaja de que la bolsa de semilla es más barata que la del maíz común. Cuesta unos 30 pesos y representa un ahorro de casi 15 pesos por hectárea", agregó el técnico.
Girasol confitero
Existe un mercado muy amplio para este cultivo: se calcula que sólo en EE. UU. hay entre 8 y 10 millones de personas que atraen pájaros salvajes con alimentos especiales y el girasol confitero se utiliza como ingrediente de diferentes formulaciones preparadas específicamente para distintas especies de pájaros.
El otro uso de girasol confitero es para el consumo humano. Tiene un tamaño mayor que el utilizado para los pájaros y se consume la pepa en forma natural o tostada y salada. También, una vez pelado, se mezcla con diferentes ingredientes elaborando un excelente producto para confiterías.
Aunque su rendimiento se ubica entre un 10 y un 15 % por debajo del girasol común y tiene la desventaja de que es muy liviano, el girasol confitero da la posibilidad de un plus en la comercialización.
El primer paso que debe dar el agricultor es firmar un contrato con alguna empresa que compre su producción. Luego debe adquirir la semilla, que tiene un costo 40% mayor que el del girasol aceitero. Morgan y Triumph son algunas de las firmas proveedoras de aquélla.






