El jefe de Estado habló, además, de la próxima implementación de un régimen para la innovación en semillas
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El presidente Javier Milei señaló en la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso que el Gobierno continuará con la baja de las retenciones “de forma responsable y solo en la medida en que el superávit fiscal lo permita”. Además, el jefe de Estado anunció un régimen para la innovación en semillas, un tema clave considerando que la ley actual en la materia es de 1973, cuando la soja recién se expandía y no existía la biotecnología agrícola.
“El sector agropecuario también tendrá su revolución. Estamos en condiciones de producir 300 millones de toneladas de grano, duplicando la producción actual. Para ello daremos un régimen de derecho de propiedad a los innovadores en semillas; continuaremos el sendero de baja de retenciones de forma responsable y solo en la medida que el superávit fiscal lo permita”, expresó el jefe de Estado.

El año pasado, el gobierno nacional tuvo idas y vueltas con los derechos de exportación. En febrero de 2025, en medio de una sequía, implementó una rebaja temporal que estuvo en vigor hasta fin de junio. Luego, con el primer día de julio volvieron las alícuotas a su nivel anterior hasta que en la Exposición Rural ordenó una disminución a las tasas anteriores. Después, en septiembre último, durante 72 horas estuvo en vigor una suspensión temporal de las retenciones que le permitió al ingreso que se anotaran exportaciones por unos US$7000 millones. Finalmente, desde diciembre rigen estos derechos de exportación, entre otros: soja en el 24%, trigo y cebada en 7,5% y maíz en el 8,5%.
Semillas
En este contexto, luego amplió sobre el tema semillas: “El régimen de incentivo para medianas inversiones catalizará un torrente de bienes de capital y sistemas de riego. No podemos aceptar que nuestros rindes en Chaco sean de 600 kilos de algodón por hectárea cuando en Brasil son de 1400″, indicó.
Después se refirió a lo que ocurre con la propiedad intelectual en semillas de soja y vinculó la menor producción argentina versus la de Brasil con un tema de tecnología: "Tampoco podemos permitir que Brasil triplique su producción de soja usando semillas con tecnología argentina, hecha por empresas argentinas, que no se pueden vender en la Argentina".
En materia de propiedad intelectual en semillas, desde hace años está el debate de cómo modernizar la actual legislación que, como se dijo, data de 1973. El punto clave gira en torno del uso propio de la semilla, una potestad que hoy tiene el productor para guardarse parte de la cosecha de soja o trigo para volver a usar en el siguiente ciclo agrícola como semilla. Mientras sectores de la producción han velado para que esa facultad del uso propio no sufra recortes, desde algunos ámbitos de la industria se buscó una regulación para que no haya abusos en la interpretación de la normativa.
Según el acuerdo comercial que la Argentina firmó con los Estados Unidos, el país se comprometió a avanzar en una adhesión al tratado internacional UPOV91, que introdujo un mayor nivel de protección a la propiedad intelectual en semillas. En la primera edición de la Ley Bases, que fracasó en el Congreso, estaba incluida la adhesión a UPOV91. Sin embargo, este punto luego se retiró. Ahora podría volver junto al régimen sobre el cual hizo mención Milei.
Vale recordar que otra oportunidad donde la Argentina estuvo cerca de un cambio en semillas fue en el gobierno de Mauricio Macri. En ese momento, en Diputados se logró avanzar en un dictamen. Sin embargo, en medio del rechazo del peronismo de entonces y resistencias en la industria y parte del gremialismo rural, el tema quedó a la deriva. En otro momento, con Alberto Fernández como presidente, el exministro de Agricultura, Julián Domínguez, intentó instalar el debate de que se pagara un canon por el uso propio. Pero el tema no prosperó porque al poco tiempo Domínguez renunció cuando Sergio Massa tomó el control de Economía, Agricultura y también Producción.
La mención que hizo Milei a que Brasil produce mucha más soja que la Argentina es clave y para muchos, más allá de las retenciones, influye de manera importante la falta de un reconocimiento mayor a la propiedad intelectual. Mientras la Argentina está estancada en unos 50 millones de toneladas, el vecino país apunta este año a los 180 millones de toneladas del grano.
Allí hay más tecnologías, como recientemente se dijo en una jornada de DONMARIO, marca cuya controlante, GDM, se expandió en esa nación y es una potencia en soja. Patricio Munilla, gerente de marca, dijo que en la campaña 2024/25 Brasil alcanzó un rinde promedio de 3,5 toneladas por hectárea, mientras que la Argentina se ubicó en 2,9 toneladas. Hoy el país cuenta con tres biotecnologías en soja versus cinco en Brasil y siete en Estados Unidos. Para suplir en parte la falta de una ley nueva en semillas la industria semillera creó Sembrá Evolución, un sistema privado que ofrece nuevas variedades a los productores que se suman y hacen un pago. El esquema, que trepó rápidamente a una cobertura de más de cuatro millones de hectáreas, no está exento de críticas de productores que consideran abusivas algunas de sus cláusulas en materia de obligaciones a cumplir.
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