
Se abren interesantes posibilidades ante una mayor demanda externa.
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El mercado de la miel en la Argentina se presenta con buenas posibilidades, en particular por el incremento de las exportaciones y por una mejora en la calidad del producto.
Actualmente hay en el país unas dos millones de colmenas en producción, pero la capacidad natural del territorio nacional es sustancialmente mayor, según la opinión de Osvaldo Pascuale, técnico apicultor, docente del INTA Delta y miembro de la Sociedad Argentina de Apicultura (SADA.) "La Argentina tiene condiciones naturales para albergar cuatro millones del colmenas", afirmó el especialista.
Alternativas
Agregó que en climas diversos como los nuestros existen alternativas para adaptar la apicultura a las diferentes condiciones ambientales.
Tanto si se trata de estaciones marcadas donde las abejas invernan adaptándose perfectamente, en especial si son planteles italianos o de climas tropicales, húmedos y calurosos donde no se suspende el desarrollo de este insecto, aunque haya un mayor desgaste de la reina y se deba cambiarla con mayor frecuencia.
Por otro lado, el incremento de la agricultura ha permitido el desarrollo de las zonas apícolas. "Hay explotaciones agrícolas que requieren de la abeja para que se efectúe la polinización elevando los márgenes de producción y calidad", señala Pascuale En su opinión, es el caso del girasol, la alfalfa, la colza y el trébol; entre los frutales se benefician manzanas, peras, duraznos y ciruelas; en horticultura, especialmente las cucurbitáceas, como zapallos, sandías y melones.
Primeros pasos
Ante la capacidad potencial del país para la instalación de apiarios y las características favorables del mercado, en particular de la exportación, la pregunta que se hace alguien que está interesado en este tema es: ¿qué hacer para iniciarse como apicultor?
Pascuale no tiene dudas, la capacitación es el primer paso. "Primero, ante todo, es necesario capacitarse. Se deben tomar cursos en lugares serios que extiendan certificados válidos para desarrollar la actividad, ya que las provincias piden que los apicultores sean idóneos, condición exigida por los códigos rurales", explica.
Luego se debe realizar una etapa de experimentación para saber si la actividad gusta o no. "Ser apicultor requiere mucho sacrificio y dedicación", apunta Pascuale "A la persona interesada le debe gustar realmente de alma, si quiere tener éxito", agrega.
Buena medida
Una buena medida es empezar a hacer apicultura con veinte colmenas como práctica de manejo, durante un ciclo de un año o dos. Este previo emprendimiento exige una inversión estimativa de 3500 dólares, donde se incluye, además, los planteles, el extractor manual y los filtros.
Para la elección de los planteles, Pascuale se inclina por las abejas de origen italiano, Apis mellifera ligustica, debido a la mansedumbre y a la productividad. Hay apicultores que prefieren las líneas criollas, es decir, la mezcla producida por el diferente aporte de especies traídas por los inmigrantes de sus países de origen, pero es cuestión de criterios.
"Lo importante -subraya Pascuale- es que no ingresen enfermedades que a veces saltean los controles, como el caso del Bacilus larvae white, conocido como loque americana."
Capacitación constante
Una vez seguro y si se tiene el capital necesario, se puede hablar de realizar una inversión en un apiario de 80 a 100 colmenas, si es necesario con contrato de técnicos que lo acompañen los dos primeros años hasta que adquiera los conocimientos para manejarse solo y llevar adelante la explotación.
"La capacitación debe ser constante -insiste Pascuale- Asistir a cursos, seminarios, reuniones apícolas, ya que cada día hay mayores exigencias en el manejo del apiario y a la calidad del producto.
El apicultor debe estar al tanto de los avances técnicos y considerar particularmente la necesidad de trabajar con el máximo de limpieza y del cuidado de la sanidad.
En este aspecto está vigente la resolución 220/95 del Senasa, que norma todo lo concerniente al manipuleo, almacenamiento, las condiciones de la sala de extracción, de todas las explotaciones, con el objeto de que la producción argentina de miel pase los controles de calidad correspondientes y se pueda exportar miel, tanto a granel como fraccionada.
En familia
La apicultura es una actividad que se presta para que participe la familia, debido a la mano de obra que requiere. De esta manera, al actuar todo el grupo familiar, disminuyen mucho los costos.
Por las características de manejo se necesitan al menos dos personas para atender un apiario tipo, de 80 a 100 colmenas, y una de ellas es aconsejable que esté fija. La mano de obra se incrementa cuando se arma el material, para la cosecha y la cría de la reina, donde incluso hay que contratar personal temporario.
Se sabe, por estudios realizados, que el aumento de 1 kg de abejas por colmena se traduce en mucha más miel a medida que se incrementa la población; sin embargo, sigue sin quedar clara la causa de este fenómeno.
En resumen, como actividad principal o como alternativa complementaria, puede ser una forma de trabajar unidos en familia, logrando una interesante rentabilidad.
Precios
El aumento de los precios de los últimos años se debió a la caída de los stocks internacionales y a la creciente presencia en los mercados de productos identificados, entre los que también está la miel argentina.
Los especialistas sostienen que los valores de exportación como miel a granel se mantendrán firmes y destacan que un cambio que se ha dado en el negocio es la mayor participación de EE.UU. en las compras.
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