
Aún perduran antiguas técnicas, "casi mágicas", que sirven para localizarla
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En los tiempos que corren, aún se mantienen vigentes ciertas técnicas que se han aplicado en la antigüedad y siguen utilizándose en un vasto campo de acción como es la radiestesia.
Cuando se decidía la instalación de un molino era habitual recurrir a uno de estos rabdomantes criollos (generalmente un hermano de alguna congregación religiosa), que acudía al lugar y, provisto de una horqueta o un péndulo, el hombre decía cuál era el lugar adecuado y a qué profundidad estaba el agua.
Esta técnica, que podríamos incluirla en las de "creer o reventar", se aplica en múltiples actividades. Por ejemplo, en la agricultura, específicamente en la plantación de frutales; en producción animal, detección de sexos, y en la apicultura, para la localización de panales. "Todo lo que existe irradia, emite ondas y todos los organismos vivos -dice el padre Ricardo Luis Gerula- somos afectados positiva o negativamente por estas radiaciones."
Según el radiestesista, la tierra está cruzada por líneas de radiación denominadas líneas de Hartmann, que van de Norte a Sur y son atravesadas por otras de Este a Oeste, formando un tramado cuyos vértices o "cruces" emiten vibraciones nocivas para determinados organismos. A través de una varilla, péndulo u horqueta, el padre Gerula las detecta. Tiene 55 años, nació en Misiones y desciende de ucranios este geobiólogo, autor de siete libros y párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Quilmes.
En una visita al Botánico, herramienta en mano, Gerula recorrió el parque señalando esos cruces de "energías telúricas", explicando sus efectos negativos en distintas variedades de árboles. "Algunos árboles plantados en una zona inadecuada, sobre esos cruces de radiaciones telúricas, mueren", aseguró Gerula apuntando con la varilla, que gira para un lado y otro...
"Las raíces de estos ejemplares crecen caóticamente, crían tumores y los resinosos presentan hendiduras o subtroncos. Algunos crecen retorcidos, en forma de tirabuzón, o existen otros, fuertemente lateralizados como el grupito que apunta desde avenida Las Heras hacia República de la India", señaló.
"Sin embargo, hay plantas que son insensibles a estas radiaciones, como los chañares, cactos, algarrobos, gomeros, quebrachos, jacarandaes, palos borrachos y palmeras." Y en relación con los animales, según el padre Gerula, "estas radiaciones perturban a caballos, vacas, perros, aves de corral y a los pájaros en general. Mientras que gatos, hormigas, abejas, avispas, arañas, serpientes y mosquitos disfrutan de estas radiaciones".
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