Ñaró Uribe, hombre de amistad y exquisito cultor de las tradiciones

Naró, con sus hijos Alejo, José María y Santiago, en Jesús María
Naró, con sus hijos Alejo, José María y Santiago, en Jesús María Fuente: LA NACION - Crédito: Familia Uribe
Mariano Wullich
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25 de abril de 2020  • 12:00

Ensilló despacio, en silencio, como para que nadie se enterara y, se fue al tranco lento. Hace unos días me había dicho: "Mariano, perdóname que no te responda, pero me queda poco hilo". Ya había tirado con todo el rollo del lazo y no había más tiento. A los pagos del tiempo se fue Ñaró, uno de los cronistas más gauchos del Rincón Gaucho.

El último en hablar con él la tarde en la que buscó el recado fue Emiliano Tagle (otro gran colaborador de esta "bendita" sección). Me avisaron del sucedido Juan José Cichero y Emiliano: "No tenía más voz, Mariano".

Agradecido por todo lo que publicaban, tenía la humildad de la corrección de sus textos: "Dale Mariano, metéle mano y después lo mandamos a la Redacción. Notas de verdadero reflejo campero se destacaron en la nacion: "Jineteadas de otros tiempos", "Destrezas de los paisanos", "Revancha en el cielo entre Tucuta Schang y el Zorro", "Los estancieros, adelantados en la prosperidad y el progreso", "La tradición de la yerra que se mantiene hasta nuestros días" o "Se llamaba el Temblor y ahora está corcoveando en el cielo". Conocedor como pocos de jineteadas, no perdía detalle alguno y cuando Tagle le comentó que había muerto El Temblor, fue increíble cómo le detalló la historia del caballo.

Faltaron escribir cosas: "Ahhh., Tito Bedoy, montaba con anteojos. La creación de la gurupa - Funderola y Esteberena - que fue envolver una alpargata en un cuerito de oveja, hasta que la rellenaron de crines y le doblaron las puntas?".

Apasionado del campo y de Santa Fe, siempre comentaba historias de su abuelo Alejo Uribe. Casado con Marta Escobar, tuvo cinco hijos y siete nietos. Afincado en Rosario e hincha fanático de Colón de Santa Fe, decía tener el record de asistencia al Estadio Brigadier Estanislao López (El cementerio de los elefantes).

Tuvo el restaurante "Brigadier Lopez", reducto lleno de tradiciones y, todo el que pasaba por Santa Fe, se daba una vuelta por ahí. Fue delegado de la provincia en el festival de Jesús María. En Buenos Aires abrió "Rincón de Lopez", en Recoleta y?, esos amigos de su barra y su mesa, los mismos de Las Delicias, 05 y ? el buen whisky y un buen vino.

Socio del Jockey y del Ocean, de Mar del Plata, representó a esos clubes en varios campeonatos de truco y ganó muchas veces la copa Artayeta en el círculo de Armas. Hombre de barajas, turf y guitarra, se animaba en cualquier entrevero. Tanto, como desde hace unos años, mandarse a escribir con humildad pero con una inconmensurable sabiduría, de las cosas nuestras. El "Rincón Gaucho", sus lectores y amigos, extrañaremos sus historias, acodados al palenque.

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