El girasol es la comida favorita para la torcaza, que el año último, en esta provincia, provocó pérdidas por 162 millones de dólares
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Con fondos provistos por la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) y el Ministerio de Agricultura nacional, un equipo de técnicos comandados por la EEA INTA Anguil continuará en febrero con el relevo de las pérdidas por el ataque de palomas en unas 300.000 hectáreas de la provincia de La Pampa sembradas con girasol.
Como ha ocurrido ya en otras regiones del país, tampoco en Rancul, La Pampa, este año hay girasol. Fernando Ferreira es productor de Rancul, al nordeste de La Pampa, y uno de los técnicos que colaborarán con el relevamiento. Cuenta que hace seis años que empezaron a sufrir el problema de las palomas. Este año ya no se sembró girasol, a pesar de ser el cultivo por excelencia para la zona.
"El año pasado sembramos 1400 hectáreas de girasol alto oleico y lo perdimos. Cosechamos 900 y de ésas, el promedio fue 1 qq/ha. La sequía nos llevó el 60% y el resto, la paloma", relató.
Más al sur de esta provincia, otros productores la siguen peleando. Como Hernán Cadierno, de Atreuco, que todavía siembra, haciendo malabares con fechas y tipos de híbridos, aunque sabe que el ave se podría llevar, en algunos lotes, hasta el 50% del cultivo.
"El gran problema es la paloma. Sobre todo en el girasol sembrado en fecha, a mediados de octubre, el que se está cosechando hacia el 20 de febrero", señaló el productor, y agregó que este cultivo es el que genera la renta de las explotaciones agropecuarias.
Para ambos, el girasol es estratégico, es el que soporta el peso del negocio agrícola. Para todos, la situación es insostenible.
Por esta razón, Asagir y el INTA Anguil comenzaron a trabajar para hacer frente a las palomas torcazas ( Zenaida auriculata ).
El proyecto tiene como principales objetivos concluir datos más certeros sobre daños y unificar metodologías de investigación para llegar a propuestas concretas.
La primera reunión de capacitación de profesionales que estarán a cargo de los relevamientos se realizó recientemente en la Estación. La Pampa es una de las provincias que, de acuerdo con el área que le destina al cultivo, más ha sufrido el daño que ocasionan las aves. Según estimaciones preliminares, a nivel nacional, en la última campaña hasta 360.000 toneladas de girasol habrían ido para las aves. A un precio de 450 dólares FOB, este volumen significa 162 millones de dólares de pérdida.
De la reunión en Anguil participaron el director regional del INTA Ricardo Thorton; el director a cargo de Anguil, Néstor Juan; el secretario de Agricultura de la Nación, Lorenzo Basso; el subsecretario de Asuntos Agrarios de La Pampa, Pedro Goyeneche; la directora de Recursos Naturales, Marisa Urioste, y el presidente de Asagir, Ricardo Negri.
Basso mencionó que acciones como la exportación de carne de palomas (90.000 ejemplares se exportaron en 2011) distan muchísimo de ser la solución, pero muestran que a veces se puede convertir un problema en una oportunidad.
Para Negri hace falta poner todo lo necesario para obtener resultados que eviten el fuerte impacto que la plaga está teniendo en zonas con altísima dependencia del cultivo de girasol.






