
Las inundaciones iniciaron un proceso de deterioro local
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PIROVANO.- Este es un pueblo pintoresco del partido de Bolívar, cuyo motor es el campo, lo que ha provocado, después de veinte años de inundaciones una crisis generalizada que impactó sobre la estructura demográfica, llevándose los jóvenes la peor parte. Por ello, primero en 1998, por las secuelas de las inundaciones y hoy, por la inacción del Plan Volver, habitantes del lugar realizan sendos reclamos al gobierno provincial.
En el censo 2001, en el pueblo se registraron 1997 habitantes, casi lo mismo que en la medición anterior, pero con leve descenso respecto de las de las décadas del setenta y ochenta, en donde la comunidad llegó a contar con unas 3000 almas (las tres cuartas partes compuestas por población económicamente activa).
Sin dudas, las inundaciones sembraron la semilla del problema. Para el delegado Héctor Branca, "los chacareros vendieron sus tierras o subsistieron marginalmente, mientras que los estancieros salieron adelante por medio de la tecnificación y la conversión del tradicional uso ganadero al agrícola intensivo". Así, una y otra causa comprimieron la cantidad de trabajadores y, por ende, desalentaron el arraigo de las jóvenes generaciones.
"El pueblo no terminó de verificar la crisis hasta ver cómo afectaba a la actividad comercial, las matrículas escolares y servicios esenciales, que tuvieron lugar con mayor fuerza en los años noventa", explicó Branca. Y resaltó: "En 1998 se produjo un hecho histórico, cuando esta comunidad y la de Urdampilleta solicitaron urgentes respuestas a la provincia y mostraron la desazón de una sola campaña de cereal exitosa de veintiocho posibles".
Al respecto, Alberto Sánchez, ex cajero del único banco del lugar, señaló: "En más de una ocasión quisieron cerrar la entidad y otros servicios, pero la gente lo impidió; aunque a veces no pudo, como ocurrió en el caso de la salud, ya que no quedó ninguno de los cinco médicos estables que había en 1997".
Proyectos y reclamos
Una de las mayores iniciativas provinciales para revertir el éxodo de pueblos con menos de 2000 habitantes fue la puesta en marcha del plan Volver, aunque hasta ahora la acción política sólo se centró en localidades piloto. Para el único concejal pirovanense, Oscar Ibáñez, "el plan debería haberse aplicado no sólo en pueblos deprimidos por la situación macroeconómica, sino también en aquellos que tuvieron emergencia agropecuaria".
Por ello, en 2004, desde el Concejo Deliberante se solicitó que Pirovano figurara entre los primeros de la lista, pero no hubo respuesta. "No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando nuestros hijos siguen yéndose del pueblo que los vio crecer. Aquí muy bien podría llevarse adelante un proyecto de turismo rural y también, sería positivo el apoyo a emprendimientos hoy vigentes", dijo Sánchez.






