
Por Jorge Lapena Para LA NACION
1 minuto de lectura'
DAIREAUX.- El estado del pavimento y las banquinas y la falta de señalización en la ruta 65 de la provincia de Buenos Aires sigue siendo un problema, más aún si se toma en cuenta el gran número de accidentes fatales derivado de tales causas. Tal es así que tiene los registros más altos de accidentes fatales del interior.
Desde 1990, el tránsito por este camino aumentó en un 200% respecto de las décadas del 70 y 80, debido a la pavimentación del tramo Saladillo-Bolívar de la ruta nacional 205, que unió esta ruta con la 65. Esto, a su vez, hizo que el transporte nacional e internacional hacia el Alto Valle de Río Negro y la provincia de Neuquén, que antes circulaba por las rutas 3 y 5, tomara la ruta 65 para alcanzar en La Pampa la Ruta del Gran Desierto hasta territorio patagónico.
Además, año tras año aumenta el número de turistas a las lagunas Encadenadas, en los distritos de Guaminí y Alsina. Como agravante, desde esa década el mantenimiento de la capa asfáltica, la demarcación de las manos, la nivelación de banquinas y la reposición de carteles declinaron significativamente, en contraposición con otras rutas que florecían a la luz de las concesiones y el cobro de peajes.
Así fue como, repentinamente, una ruta de tránsito zonal se convirtió en uno de los corredores más transitados.
1990 también fue el año en que se presentó un proyecto relacionado con los compromisos del Estado para iluminar todas la intersecciones y accesos en las redes provinciales. Un año más tarde, este proyecto en la ley 11.053, que da un plazo de ejecución de cinco años. Pero, ante la demora de estas obras, los municipios han reanudado los reclamos y, en algunos casos, tomado por cuenta propia el trabajo. "En el caso de la rotonda con la ruta 86, viendo que ocurrían muchos accidentes y que no se actuaba, el municipio de Daireaux instaló un sistema de iluminación", precisó el intendente de este partido, Luis Oliver.
Víctimas de accidentes
En los últimos 15 años, los accidentes automovilísticos en el tramo Bolívar-Guaminí llegan a las tres centenas y las víctimas superan la decena por año. "El estado de la ruta es una de las principales razones de los accidentes, por lo que el sindicato de trabajadores municipales de Daireaux colocó un cartel que alerta a los conductores sobre la rotonda que está a 300 metros, ya que por hurto o por el paso de los años no hay indicadores", comentó Rubén Coloccini, secretario gremial deroense.
La falta de indicadores hacia cada localidad determinó que los actores locales colocaran carteles no convencionales. Por ejemplo, la empresa Transener ideó un cartel propio en el acceso a Henderson, para evitar que los conductores equivocaran el camino. Pero este aumento de tránsito no fue acompañado por obras de mejoramiento. Un ejemplo claro de eso es la falta de un acceso principal para la ciudad de Henderson, cabecera del partido de Hipólito Yrigoyen. A pesar de que se trata de sólo 12 km, la obra está inconclusa.
Lo más preocupante es que no se trata de la única vía regional que se encuentra en malas condiciones, ya que en igual estado de abandono se hallan las rutas provinciales 226 (tramo Bolívar-General Villegas) y 86.
El 4 del actual, debido a una ola de accidentes graves, los siete intendentes de las comunas afectadas por el mal estado de la ruta 65 se reunieron en 9 de Julio, donde el ministro de Obras Públicas Eduardo Ciccaro confirmó que "de los $ 2.000.000 previstos para el arreglo de rutas provinciales, $ 500.000 estarán afectados al tramo Bolívar-Daireaux y en menor medida, a lugares neurálgicos de esa vía, postergado por no contar con un crédito del Banco Mundial".






