
Mediante la cría en cautiverio o la extracción racional en su hábitat, el carpincho puede generar ganancias.
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Distintas técnicas de explotación podrían convertir al carpincho en una fuente alternativa de ingresos para las economías regionales, dado que su cuero es reconocido internacionalmente por su calidad y su carne tiene un sabor parecido a la del cerdo, pero cuenta con poca grasa. Lo que se busca, además, aunque parezca contradictorio, es preservar la especie del exterminio.
Una de las propuestas consiste en criarlos en cautiverio y engordarlos a campo. La otra se basa en utilizar, en forma racional, las poblaciones silvestres. Este último sistema se aplica en Venezuela, país que desarrolló una verdadera industria del carpincho con la comercialización de su carne.
En la Argentina, el carpincho se aprovecha en toda su área de distribución, desde Salta y Jujuy, pasando por el Chaco, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires.
En algunas provincias algunos pobladores practican la caza furtiva, pero no pueden vender el cuero porque es ilegal. En Corrientes, sin embargo, hay un sistema de curtiembre y una explotación comercial restringida.
"Pienso que lo más transparente es legalizar la caza para hacer un uso racional y eliminar el mercado negro", comenta el biólogo Rubén Quintana, investigador de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
"Cuando hay circuitos ilegales, el cuero vale poco. Al cazador furtivo, que no es otro que el campesino que sufre la miseria, le pagan menos de cuatro pesos por un cuero que el acopiador llega a vender a treinta", señala Quintana.
Explotación planificada
El biólogo sostiene que encarar la explotación de una especie silvestre de modo planificado implica poner a punto una metodología de trabajo.
En Venezuela el sistema se instrumenta con éxito desde 1968, pero se detectaron mermas en las poblaciones. Allí, el Ministerio de Ambiente censa las poblaciones de carpinchos y luego autoriza la extracción de una parte, entre un 20 y un 30 por ciento. Generalmente, para la matanza se seleccionan los machos adultos. Al dejar a las hembras y a los jóvenes ejemplares se aseguran que la población se reponga al año siguiente.
"La extracción silvestre del carpincho tiene un doble efecto: brinda la posibilidad de un ingreso adicional en las magras economías regionales y, por el otro, valoriza el hábitat de este animal, terrenos anegados que son ricos en fauna silvestre", asegura el investigador. Esas zonas, consideradas en general improductivas, suelen ser desecadas o transformadas en arrozales, decisiones que implican un alto costo ambiental por la destrucción de la biodiversidad y por la contaminación del suelo con agroquímicos.
A veces, el exterminio de una especie no se produce sólo por la caza indiscriminada, sino también por la destrucción de su hábitat. En el caso del carpincho, éste necesita de una buena disponibilidad de agua, porque allí cumple importantes funciones fisiológicas, como la regulación de su temperatura y también la reproducción.
¿Qué se necesita para poner en marcha este proyecto? Además de cambiar la legislación y autorizar la caza, se requiere un ente regulador, la formación de personal capacitado para relevar la población de animales y controles eficaces que aseguren el cumplimiento de las normas.
El laboratorio de Ecología Ambiental de la UBA, la Dirección de Flora y Fauna de Entre Ríos y el INTA intentan poner a punto un método de trabajo. El sistema proyectado es ideal para instrumentar en Corrientes pero no para el delta del Paraná, donde lo adecuado es el criadero. En esa metodología trabaja el Laboratorio de Ecología de Poblaciones de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.
Desde 1993, en la estación experimental INTA-Delta funciona un criadero que ya cuenta con 170 ejemplares, la mayoría de ellos nacidos en cautiverio.
El objetivo de los investigadores es poner a punto la cría del carpincho y desarrollar una buena tecnología para el tratamiento del cuero y la carne. Desde luego, será necesario abrir los mercados a la carne de este animal, porque su consumo no está difundido.
Engorde a corral
Los investigadores están resolviendo paulatinamente los inconvenientes de la cría del carpincho en cautiverio. Para iniciar el criadero fue necesario, primero, capturar animales silvestres, previa autorización del gobierno correntino. Al principio hubo problemas de adaptación, que causó mucha mortandad y muy baja tasa de reproducción.
"Desde hace alrededor de un año resolvimos el problema de la reproducción. Cambiamos la dieta y logramos dos pariciones al año, con 4 o 5 crías", dijo el biólogo Gerardo Cueto, becario del Conicet.
"Lo que tenemos que estudiar ahora es cómo engordarlos de una forma más económica", continuó. Estos animales comen 3 kilos de pasto por día, lo cual es mucho si se trata de un centenar de cabezas. Entonces el pasto fue reemplazado por un alimento balanceado para conejos, pero resultó muy costoso. Lo que proponen los investigadores es el pastoreo, durante un año, en el campo, como si fueran ovejas. Transcurrido ese lapso, se pueden enviar algunos al matadero.
Los investigadores indican que para tener un criadero los productores deben empezar con un macho y 5 ó 6 hembras.






