
Por Martín Rodríguez Otaño
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Frente a una espectacular oferta de gente como la que hay hoy en el mercado laboral argentino hay que aguzar el ingenio para definir qué virtudes o características uno va a buscar en alguien, además de las que técnicamente, por decirlo de algún modo, la posición requiere.
Por ejemplo: busco un graduado en Ciencias Agropecuarias con un determinado perfil (supongamos agrícola) y con una determinada edad, composición familiar, etcétera.
La persona seleccionada cubre todos esos requisitos. ¿Qué otras cosas además de esas características esenciales vamos a buscar y por qué?
Yo diría que buscar un profesional es relativamente fácil y con una base de datos bien acotada, más todavía.
Diplomas y certificados acreditan la idoneidad en alguna materia. Pero las más difíciles de encontrar (por lo escasas y por lo difíciles de detectar) son las que precisamente no tienen diplomas ni títulos.
Responsabilidad
Y podría hacerse un listado que varía con la escala de valores de cada uno. Hay quienes buscan gente organizada, prolija, ordenada, con alta capacidad de trabajo.
Otros, la autonomía o la creatividad, o la actitud positiva, el carácter o la firmeza, etcétera, y todos privilegian responsabilidad y honestidad. Cada una tiene lo suyo, y conseguir alguien que reúna todas juntas sería casi un imposible.
Yo quisiera destacar hoy una sola: la tenacidad. Según el diccionario, tenaz quiere decir: porfiado y pertinaz en un propósito, y perseverar es definido como: mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión.
Me admira la gente tenaz y perseverante. Los que se ponen una meta y allá van. Los que llegan.
Muchas veces veo a profesionales que lo son, más por su perseverancia que por su inteligencia, y en estos casos aprecio más esta característica que el título en sí.
Usted podrá decir que si alguien es inteligente, esa virtud puede servirle para todo. Es cierto. No lo niego.
Si se es inteligente y perseverante sería ideal. Pero si se es inteligente y no se es perseverante no se llega a nada.
Por eso me gustan los que arremeten, se caen, se levantan y siguen y al final consiguen su propósito.
Lo importante: no aflojar
Ser seguidor no es ser "cargoso" ni insistente como algunos creen, es no abandonar la tarea a mitad de camino, es ser responsable con cada actividad que uno inicie, completándola.
En una empresa americana en la que trabajé, los gerentes tenían un cartelito en sus escritorios que decía "Follow up" como para que no lo olviden. Era recordarles: "deben ser seguidores" y en el campo, donde la sabiduría está a flor de labios, siempre se habla de "seguidor como "perro e´ sulky"" y sulkys van quedando pocos, pero seguidores hay. Hay que buscarlos, se encuentran y es bueno incorporarlos a cualquier empresa. Llegan siempre, les sobran ganas, no aflojan, contra viento y marea. No los detiene nada.
Y si quiere que le diga un secreto de selector de personal, busque antes un seguidor que a un profesional, pero no cuente que se lo dijo un profesional.





