
Rinaldo "Naldo" Félix Stoisa tiene 54 años y la única ocupación que ha tenido ha sido la de conducir cosechadoras de un sitio a otro del país para cumplir con las tareas agrícolas para las que lo contrataban
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CORDOBA.- "La del contratista rural es una vida que alterna alegrías y amarguras, aún con todas las comodidades que tienen hoy las máquinas es una vida dura y en el camino muchos vamos dejando cosas: a veces a no pocos nos cuesta la familia misma", confiesa "Naldo", que el único trabajo que ha tenido ha sido el de conducir cosechadoras de una punta a otra de la geografía agrícola del país.
Empezó de joven, con su padre. De modo que lleva casi cuatro décadas cerca o arriba de las máquinas. "Mi papá, que sigue todavía en el negocio, me ayudó luego a comprar mi primera cosechadora: fue en 1973, una Bernardin M 17", recuerda.
Por momentos le asoman algunas de esas amarguras que menciona que acompañan la vida del contratista: "Te voy a contar algo muy íntimo, que quizá no me lo vas a creer: no me acuerdo haber pasado nunca una Navidad con mi mamá. Es una cosa bastante triste. Y mi familia muchas veces tuvo que ir dónde yo trabajaba para estar juntos. Ahora, aunque a uno le haya ido bien, piensa que a veces perdió cosas muy importantes que no va a recuperar. Por eso digo que éste es un trabajo muy duro".
En contraste con esa tristeza, a "Naldo" lo alumbra luego una alegría. "Mi hija pudo recibirse de médica en la Universidad de Córdoba. Cuando le dieron el título fue algo muy grande e importante para mí".
Rinaldo "Naldo" Félix Stoisa tiene 54 años. Vive hoy en San José de la Dormida, en el norte de Córdoba, a unos 120 kilómetros de la capital mediterránea. Allí, se ha "acunado", a partir de haber convenido prestarle el servicio de cosecha a un establecimiento que siembra 2000 hectáreas. Entonces, eso le ha permitido ser menos andariego que años atrás, en que empezaba en La Cocha, en Tucumán, bajaba después a Villa Huidobro, en el sur cordobés, para pasar unas semanas más tarde a Coronel Pringles, en la provincia de Buenos Aires, y volver a "subir" para el Norte. Cosechando además en el camino si se presentaba la ocasión.
Por su trabajo, aparte de la casilla, ha estado domiciliado en más de un lugar: Las Perdices, cuando vivía y trabajaba con su padre, Villa Huidobro, la ciudad de Córdoba y ahora San José de la Dormida.
Naldo está bien equipado. Hoy es dueño de una Massey Ferguson 9790 axial y de una New Holland TC 59. "Hace muchos años que soy hincha del sistema axial; en 1995 fui a Estados Unidos, motivado entre otras cosas porque quería verlo. Yo ya tenía mi primera New Holland. Me pareció que era el futuro", comenta. Y agrega: "La diferencia está en que tiene menos vibración y yo pienso que por esa razón los fierros duran más".
Como ya dijo, cada campaña arrancaba en Tucumán y terminaba en la provincia de Buenos Aires, haciendo trigo y soja. Un circuito que se repetía año a año. Ahora, ha incorporado también maíz.
-¿No paraba en su casa?
-Y ese fue uno de los problemas grandes que tuve con mi familia, porque el trabajo demandaba mucho tiempo afuera. A mí, lamentablemente, me costó muchísimo. Hasta un fracaso matrimonial.
-¿Cuántas toneladas cosechó en su vida?
-Uy, eso sí que no lo sabría decir, pero han sido muchísimas.
-¿Y cuántos miles de kilómetros lleva recorridos?
-No, tampoco he sacado la cuenta, pero con la camioneta, entre ir a visitar clientes y atender el trabajo o el mantenimiento de los equipos, hacíamos 100.000 kilómetros por año.
-¿Cómo se lleva con los equipos de agricultura satelital?
-Ah, eso es lo más maravilloso que hay. Yo me siento en la casilla y con la notebook y la impresora hago los mapitas.
-¿Ha ganado buena plata?
-Estamos ahí nomás, al filo. Hemos tenido años muy buenos y otros muy pesados. Estamos pasando por un período pesado porque hemos comprado cosechadoras con intereses muy altos y eso hace que se nos complique el resultado.
Luces y sombras del sector
VILLA ELOISA, Santa Fe.- Con la particularidad de ser la localidad con mayor cantidad de cosechadoras con relación al número de habitantes en todo el país (alrededor de 160 máquinas en algo más de 3000 pobladores), un grupo de dirigentes del club Unión de Villa Eloísa realizará por segundo año consecutivo una muestra de equipos y herramientas para este sector agropecuario.
La exposición se realizó en un predio ferial ubicado en las inmediaciones del ferrocarril y, según los organizadores, asistieron cerca de 10.000 personas en las tres jornadas de actividad. Además de una muestra de máquinas agrícolas, de la que participaron 150 firmas de la zona, se realizaron charlas específicas en las que se debatieron problemas comunes.
En la actualidad, el 70 por ciento de los granos que se producen en el país son cosechados por contratistas y la provincia de Santa Fe es una de las precursoras de la actividad de cosecha a terceros productores. Sin embargo, los contratistas no están del todo conformes.
"El sector está atravesando una situación de crisis por la coyuntura que excede el problema de la sequía. La causa principal está en el precio del servicio: hoy cobramos poco con relación a los costos existentes y encima está escaseando el gas- oil", opinaron los contratistas en las charlas organizadas.






