
Pequeños viñateros de los Valles Calchaquíes se unieron para defender el precio de su uva frente al valor impuesto por las grandes bodegas; sus ingresos mejoraron entre un 15 y un 25% y tienen planes para crecer
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CAFAYATE, Salta.- Cansados de chocar una y otra vez con la misma piedra, en julio de 2000 un grupo de pequeños viñateros de los Valles Calchaquíes se propuso el desafío de unirse para comercializar sus uvas de manera conjunta, en procura de valores justos y coherentes con el trabajo de la tierra. Así nació la Cooperativa de Productores Vitivinícolas Cafayate, integrada en ese momento fundacional por 28 socios. En ella convergió la esperanza de quienes año tras año volvían a las fincas con las manos casi vacías, luego de entregar su producción por la magra retribución impuesta por las grandes bodegas, que entonces no superaba los 10 centavos por kilo de la variedad Torrontés.
"Cambiábamos uvas por miseria", recuerda Julio Casimiro, socio fundador de la cooperativa. Y agrega que la unión de los pequeños productores "nos sirvió para darnos ánimo; para salir adelante con nuestro trabajo".
Sergio Darío Cisneros, tesorero de la entidad y productor de la zona de Payogastilla, recuerda que en ocasiones los enviados de los bodegueros iban a las fincas y les compraban en forma anticipada la uva Torrontés a los pequeños productores a razón de 9/10 centavos por kilo. "Así a muchos viñateros se les hacía difícil poder seguir produciendo, por lo que se veían casi obligados a vender sus tierras".
En opinión de don Rosario Zuleta, también socio fundador de la cooperativa, antes se regalaba la uva al precio que quería el bodeguero. Dice que por el trabajo desarrollado para mejorar el valor de la uva "la cooperativa se ha transformado en un estorbo para algunos bodegueros, un dolor de cabeza".
La cooperativa, que hoy está integrada por 60 socios (hay otros 20 a punto de ingresar), está conformada por productores que aportan entre 600 y 9000 kilos de uva según la dimensión de sus fincas, que van de un cuarto de hectárea a una hectárea y media. Esta limitación de espacio hace que la mayoría de los agricultores deba tener otra actividad y que la producción de las viñas resulte un complemento, más o menos importante según se logre mejorar la comercialización.
El camino, nunca exento de piedras en estos Valles Calchaquíes que deslumbran por su belleza, los fue llevando hacia nuevos desafíos. Así, tras vender en forma conjunta la uva durante 2001 y 2002, y de primeras experiencias en la elaboración de vino para romper con la venta de materia prima en 2003 y 2004, llegó el momento de dar el salto y en 2005 se resolvió entregar la uva de los socios (unos 71.000 kilos) a una bodega para elaborar el vino de la cooperativa. La marca elegida fue Trassoles, que representa la esencia de quienes forman la cooperativa, dado que está integrada por las siglas de las palabras Trabajo-Solidaridad-Esfuerzo.
Otro logro fue en 2007 el haber podido cosechar las primeras uvas tintas (Malbec y Cabernet Sauvignon) con las que se apunta a diversificar la oferta, que en un 95% sigue siendo de uva Torrontés, la característica de la zona. Según explican en la cooperativa, el hecho de sumar el tinto, "muy pedido por la demanda", les permitió mejorar la venta del vino blanco.
El actual presidente de la cooperativa, Luis Raúl Fabián dice que hoy el productor no tiene que ir sólo a hacer la cola para que lo atienda, mano a mano, el contador de una bodega y le imponga el precio y la forma de pago por su uva. "Ahora la comercialización es más justa para ese pequeño viñatero que ya no vende uva, sino que pasó a formar parte de un conjunto de socios que vende vino", explica Luis.
Ingresos y capacitación
En la comparación de los valores que recibe el productor, desde el inicio del trabajo con la cooperativa los ingresos mejoraron en entre un 15 y un 25%, con el agregado que ahora también reciben una parte de las ganancias derivadas de la venta del vino. Luis señala que en la cosecha 2008 el valor acordado con los productores para la uva Torrontés es de 70 centavos por kilo, contra los 50 centavo ofrecidos por las grandes bodegas. Además, otros beneficios del trabajo cooperativo son la reducción de costos a partir de compras comunitarias de insumos y el acceso a capacitación constante.
En ese sentido, desde diciembre de 2005 trabaja codo a codo con los agricultores, el ingeniero agrónomo Andrés Deymonnaz, del INTA. "Cuando me sumé ya estaba en marcha la elaboración del vino y su fraccionado, por lo que lo primero en que nos enfocamos fue en buscar los lugares de venta y participar en exposiciones que nos permitieran dar a conocer nuestro vino, algo que logramos en distintas ferias de Buenos Aires, Tucumán, Jujuy y Salta capital. Luego, en 2007, empezamos a ajustar más el manejo con las viñas, algo en los que nos ayudó mucho el asesoramiento de colegas del INTA San Juan", explica Andrés. Añade que si bien aún no cuentan con la certificación, toda la producción de la cooperativa se maneja de manera orgánica, sin el uso de productos químicos.
"Todavía somos jóvenes como cooperativa, pero gracias a Dios y a la Virgen estamos creciendo, de a poquito, pero crecemos", dice Casimiro. Con una larga experiencia de trabajo en bodegas, este pequeño agricultor reconoce la importancia que tendría llegar a contar con una bodega propia (ver aparte): "Dios quiera se haga realidad", dice. Cuenta que aún le quedan tres años de trabajo en "bodega ajena" antes de jubilarse. "Después ya podré dedicarme de lleno a la cooperativa", asegura con alegría Casimiro.
Andrés agrega que durante las capacitaciones es justamente don Casimiro uno de los capacitadores más dispuestos. "Me gusta enseñar a los jóvenes. Yo me he criado junto a una parra y eso es lo que deseo transmitir. Y a modo de testimonio dice: "Para salir adelante hay que hacerse astilla".
En su pequeña finca de Animaná, doña Ester Carrizo coincide con Casimiro: "Trabajar; trabajar mucho", esa dice que es su única receta para seguir vital a los 90 años. A su lado su hermana, Porfidia Carrizo, de jóvenes 83 años, agrega: "La actividad es la que nos mantiene bien. Nunca nos quedamos quietas". Pese a su experiencia en la actividad, Ester reconoce que aún son jóvenes como cooperativa: "En especial mi deseo es que triunfemos, pero somos nuevos, y en la cancha se ven los pingos".
Las hermanas Carrizo simbolizan el espíritu de la cooperativa: "Ellas son la voz de la experiencia y como tal son muy importantes para nosotros los más jóvenes", dice Luis.
Fortalecer la identidad
Andrés señala que frente a la tendencia de concentración de la tierra en pocas manos lo que se busca con la cooperativa es "fortalecer la identidad del productor, mejorando sus ingresos y sus viñedos, de manera que los pequeños agricultores puedan mantener sus fincas".
A través del trabajo ya realizado y de haber presentado el vino en distintas exposiciones del país, los propios integrantes de la cooperativa han revalorado el esfuerzo. "Nos damos cuenta que tenemos futuro, que podemos torcer el destino incierto que teníamos antes de empezar a trabajar de manera conjunta", dice Luis.
Según don Rosario hace falta que al pequeño agricultor se lo asista para que pueda seguir produciendo. "No queremos bolsones de alimentos. Hay compañeros que tienen el terreno pero que terminan vendiéndolo porque no cuentan con la plata necesaria para ponerlo a producir. Hacen falta subsidios para que el pequeño productor se quede a trabajar su tierra", reclama.
Vale señalar que por pedido de los socios, y de quienes se quieren sumar a la cooperativa, la entidad comenzaría en breve también a funcionar para la comercialización de frutas frescas y dulces. "El objetivo es crecer y poder mejorar los ingresos de la mayor cantidad de pequeños productores, ya no tan sólo de uvas finas", coinciden.
"Cuando deba elegir entre comprar Trassoles o el vino de alguna bodega grande piense que nosotros lo necesitamos", dice antes de la despedida don Rosario, seguro no sólo de la calidad del vino que ofrecen, sino del papel multiplicador del emprendimiento.
Los interesados en comunicarse con la Cooperativa de Productores Vitivinícolas Cafayate pueden hacerlo por el (03868) 15638715 o por la dirección coopvitivinicolacafayate@yahoo.com.ar .






