La evolución de la cosecha es favorable, pero en materia de precios hay situaciones discutibles
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En una altísima proporción, el productor argentino ingresa al 2026 con un presente alentador y un futuro promisorio. Al cierre de esta edición, la cosecha de trigo es un récord tan absoluto como sorprendente y los cultivos de girasol y maíz muestran excelentes perspectivas. En materia de precios, la historia es despareja y discutible. En el caso del trigo, naturalmente, las cotizaciones se han visto afectadas por los tremendos excedentes exportables y los consecuentes problemas de calidad. Aun así, el balance es bueno en términos generales. En el caso del girasol, la cosecha en el NEA supera las expectativas más optimistas y en el resto los rindes son y prometen ser excelentes. Los precios, como siempre, por debajo de las paridades teóricas por la falta de transparencia del mercado.

Para el maíz 2026 se puede augurar una evolución que podría repetir lo visto en el ciclo 2024/25. Esto es, un verano de valores muy entonados por un consumo interno muy demandante y con posibilidades de contagio para los primeros meses del ciclo 25/26. Los stocks mundiales del forrajero continúan reduciéndose a pesar de una cosecha super récord en Estados Unidos y el consumo de carne vacuna a nivel global, según el índice de la FAO, no para de crecer. Y, según los expertos en el tema, no se trata de algo coyuntural sino de algo absolutamente estructural. Buenas noticias para los ganaderos y un contexto muy alentador para la transformación de maíz en carne/leche.
Oleaginosa
El escenario de precios para la soja 2026 es, al menos, discutido. El grueso de quienes opinan al respecto es bajista. Debo ser uno de los pocos optimistas para mayo, toda vez que estimo probable que la guerra comercial entre los EE. UU. y China se vaya resolviendo de alguna manera. Además, el área de soja en los EE. UU., que cayó fuerte en 2025 y plantea reservas muy ajustadas en dicha nación para el cierre del ciclo en curso debiera recuperarse en el 2026 (la siembra allí es mayo/junio) para evitar volver a los stocks que derivaron en una soja en Chicago de entre 500 y 650 dólares por tonelada (2021/2023). Es decir, si no aumentan la superficie, se verán obligados a alcanzar rindes históricos. O suben los precios para incentivar un aumento de área o suben después porque ello no sucedió. Es cierto que entre Chicago y nosotros “está” Brasil, que pareciera ir por un récord productivo. Pero lo cierto es que el crecimiento anual de la producción de soja en nuestro vecino país se asimila casi exactamente a lo que crecen las importaciones en China año tras año. Además, lo que China estaría comprando de más en Argentina este año (11/12 MMT vs. las 5 MMT habituales) para reemplazar sus compras en EE. UU. (un hecho) derivan en una desatención nuestra hacia nuestros habituales compradores de harina y/o aceite, que debieran abastecerse en EE. UU. más tarde o más temprano. En otras palabras, es nuestra convicción de que la frase “el mercado suma cero” podría verificarse a medida que avancemos en el calendario. Veremos en mayo.
Lo cierto es que los precios de las commodities hoy evolucionan en función de la geopolítica. Las negociaciones de Trump con Putin son determinantes para trigo, girasol y maíz, y las que lleva adelante con Xi Jinping lo son para la plaza sojera.
A todos nuestros lectores, ¡Lo mejor para el 2026!
El autor es presidente de Nóvitas SA.






