
El faro Recalada, el más alto de la Argentina y emblema de los habitantes de este balneario bonaerense, cumplirá un siglo de existencia el 1° de enero de 2006
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MONTE HERMOSO.- Erguido sobre sus ocho patas, se alza imponente frente a la costa. Justo en el centro del "rostro", su enorme ojo realiza un movimiento pendular de izquierda a derecha y despide tres destellos de luz en cada giro. Cumplirá 100 años el 1º de enero de 1906 y a pesar de su longevidad no deja de ser un cíclope moderno.
Es el faro Recalada, emblema que los habitantes del balneario bonaerense de Monte Hermoso muestran con sumo orgullo. Ostenta la mayor altura de los faros de la Argentina, pero a su vez, supera a todos los de estructura abierta de América del Sur.
La Armada Argentina, decidió construirlo en 1904. Los enérgicos vientos que asolaban la costa destruían las boyas que marcaban a los buques la entrada a lo que hoy conduce al puerto Ing. White de Bahía Blanca. Por la altura de los terrenos, eligió la zona donde Esteban Dufour, considerado el fundador de Monte Hermoso, simultáneamente había afincado el primer establecimiento del lugar llamado El Recreo Viejo.
"El faro Recalada a Bahía Blanca [tal su nombre completo] es también muy significativo porque en torno de él se empiezan a levantar las viviendas de los primeros pobladores de Monte Hermoso", explicó Claudio Bunge, guía de las visitas a este sitio histórico.
Emplazado a 2,2 km del centro de la ciudad, esos terrenos fueron cedidos al gobierno nacional y hoy funciona un destacamento militar. Cuenta con una dotación de 7 personas de la Armada Argentina, responsables de su mantenimiento. A su ingreso, se ha armado una sala conocida como el Museo Naval, con información de los faros en general y del faro de Monte Hermoso en particular.
Características especiales
Esta torre de hierro es centinela de una playa con características sumamente especiales. En virtud de que esta ciudad balnearia se encuentra en la parte inferior de la panza de la provincia de Buenos Aires, no está en dirección norte-sur, sino este-oeste.
Por este motivo, debido a la curvatura terrestre, el sol nace y muere en el mar. Esto posibilita dos horas y media más de luz solar, de modo que los turistas pueden permanecer en la playa hasta casi las 8.45. Combinado con la poca profundidad que tiene el mar en este balneario, las temperaturas del agua son mucho más cálidas que en cualquier otro de la costa argentina.
Además, este faro se distingue porque su diseño y construcción fue desarrollado por la empresa francesa Barbier, Bernard y Turenne, que participó en el ensamblado de la Torre Eiffel de París. Terminadas las partes, las envió a la Argentina y el ingeniero Luis Luiggi durante 1905 dirigió el armado del faro que comenzó a funcionar oficialmente el 1º de enero de 1906.
Si algo define al faro es su sistema de iluminación. Originalmente fue a combustión con gas de querosén y a partir de 1928 se utilizó gas acetileno. Desde mediados de la década del 70 funciona con energía eléctrica. La lámpara de 400 watts reposa sobre una base giratoria de grandes dimensiones ubicada en la cúpula del faro. "Consta de tres caras con dioptrías, que son un conjunto de vidrios que se asemejan a arrugas, cuya función es evitar que la luz se difunda", indicó Bunge.
El giro va de izquierda a derecha, marcando hacia donde tienen que orientarse los barcos para llegar al puerto. Dura 27 segundos y despide tres destellos que alcanzan 52 kilómetros. Esta distancia tiene estricta vinculación con otra misión del faro Recalada. "Marca una zona de peligro, que acá no pasa ni por la existencia de rocas, ni grandes oleajes, sino por la poca profundidad de las aguas. Por eso, no vemos los barcos en Monte Hermoso. No se pueden acercar a la costa porque encallan", agregó el guía.
"Vestimenta"
"La estructura, la altura y el color constituyen la «vestimenta» que diferencia a cada faro", continuó Bunge explicando con pausa y seguridad. En este caso, la torre metálica con franjas horizontales rojas y blancas, alcanza 67 metros de altura y se encuentra a 74 metros sobre el nivel del mar.
Sus cimientos están hundidos a 9 metros por debajo de la superficie del terreno y ocho columnas de hierro fundido contribuyen a aminorar las vibraciones del viento.
Hoy, sus funciones de guardián del mar han sido superadas por las embarcaciones de gran porte, ya que poseen tecnologías muy avanzadas a bordo que les permiten manejarse sin la necesidad de una orientación costera. Sin embargo, este faro conserva importancia por su valor histórico.
Para conocerlo realmente hay que animarse a ingresar en la torre tubular de pequeño diámetro y sin apuro, a subir los 293 peldaños de la escalera caracol que conduce a la cúpula. Es aconsejable hacerlo en 8 minutos. Hay que evitar el cansancio para disfrutar mejor.
Una vez en las alturas, dos son las atracciones. Hacia el centro, la enorme lámpara que nada tiene que envidiarle a una escultura. Hacia fuera, una vista panorámica espectacular por diversa: pampa, mar y ciudad triangulan la mirada.
Mientras tanto, el corazón descansa y se purifica embriagándose con un aire único, libre de contaminación, que empujado por el viento se adueña de los pulmones. Esta es la verdadera aventura de la visita al faro Recalada.
Las vigías de las antiguas civilizaciones
La historia de los faros se remonta a los tiempos de las civilizaciones fenicias, griegas y romanas. Estas naciones tenían un amplio poderío naval. Sus barcos navegaban por todos los rincones del mundo conocido hasta entonces. Sus travesías por el Mediterráneo, desde el Mar Negro hasta las islas Británicas fueron guiadas a través de cartas geográficas muy exactas, pero sobre todo por un conjunto de faros, que tenían como principal objetivo ayudarlos a determinar su localización y a prevenirlos sobre peligros potenciales.
Los faros deben su nombre al primero que se construyó en la isla homónima el año 280, como el faro de Alejandría. Dirigió las obras el arquitecto Sostrato de Cnido. La torre terminada medía más de 120 metros y la cima estaba equipada con espejos metálicos que señalaban su posición reflejando la luz del sol, mientras que por las noches, se encendía una hoguera. Es considerado una de las 7 maravillas del Mundo Antiguo y estuvo en pie 1700 años, hasta que lo derribaron los movimientos sísmicos en el siglo XIV.
Otros faros antiguos son: el de los arrecifes de Dover, Inglaterra, edificado por los romanos en el 40 a.C. y el de la Coruña, España, construido en el 20 a.C.
En el año 1100 d.C. el comercio y el trueque entre las naciones se incrementó notablemente. Esto ocasionó que los navegantes se preocuparan por la seguridad de sus embarcaciones y como lógica consecuencia, creció la construcción de faros. Italia y Francia fueron los más interesados en su edificación y a causa de esta situación para el año 1500 d.C. ya eran una característica incluida en todas las cartas de navegación existentes.
Al principio, el alumbrado se obtenía por la combustión de troncos de leña. En el siglo XVIII se generalizaron las lámparas de aceite con mechas tubulares y chimeneas de vidrio, que fueron luego sustituidas por cristales de aumento.
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