
Las obras de Hugo Diez, artista de Trenque Lauquen, se expondrán del 16 al 28, en la galería El Socorro
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El primer contacto que tuvo el pintor Hugo Diez con lo criollo fue su propia tierra, Trenque Lauquen, marcada, como pocos lugares, por los enfrentamientos entre gauchos y soldados fortineros con indios, durante la polémica Conquista del Desierto.
"A raíz de esos hechos nacieron mis deseos de reconocer en el gaucho y el indio la destreza de ambos sobre el lomo de un caballo, así como también la estrategia y la bravura y hasta en algún caso el respeto y admiración mutua", relata Diez, dejó sus pagos para buscar otros motivos en sitios como Venezuela, Colombia, Chile, Francia, Brasil, Panamá e Inglaterra y participar de más de cien exposiciones desde 1979.
Fue su propio padre otra de sus fuentes de inspiración. "Indudablemente, mi papá fue el primer motor de mi arte porque estimuló mis sentidos para que rescatara los sonidos, los paisajes, la música, todo eso que ofrece la naturaleza. También influyeron en mí el entonces director del colegio primario, Raúl Mollard, y Rodolfo Campodónico", dice el artista bonaerense.
Diez se transformó en un creador singular y polifacético pues también suele escribir letras y música con su guitarra, y luego transformarlas en pinturas. Prefiere el acrílico porque "es ágil y entonces calma la ansiedad por ver resultados, porque es más limpio que el óleo y tiene una textura muy liviana".
Actualmente, Diez dice buscar su inspiración vagabundeando, hurgando y en la interrelación de la pintura y el dibujo con otras manifestaciones artísticas. "Esto es lo que más me atrapa. Escribir, tocar una guitarra, una poesía de Armando Tejada Gómez, Dávalos, Discépolo, Manzi, Cadícamo, me trasladan a diferentes lugares de nuestro territorio y sin duda para mí eso es muy importante. Me nutren, me mueven y conmueven, me estimulan, me impulsan y revitalizan mis ganas de seguir buscando y aportando un granito de algo", reflexiona Diez.
Y esta búsqueda permanente de motivaciones lo impulsa a viajar por el interior, detrás de detalles que enriquezcan su conocimiento de lo tradicional y lo criollo. "Desde hace años trato de regalarme la posibilidad de pintar todo el país, me concentro en una macro-obra que rescate los valores culturales de cada provincia, las particularidades que hacen a las economías regionales y a la importancia de los trabajadores", dice el artista.
Reminiscencias
Y aunque los críticos encuentran en sus imágenes innegables reminiscencias de la obra de Ángel Della Valle (1852-1903) sobre los malones, el pintor se aparta de estas comparaciones. "Sería un atrevimiento de mi parte ponerme a su lado. Me encanta su obra, me identifico con su temática, con sus colores, tal vez con su manera de interpretar esos acontecimientos", dice Diez, que además afirma apreciar la obra de Fader, Repetto, Ripamonte, Batlle Planas, Koeck Koeck, Monet, Degás, Tolouse Lautrec y su muy admirado maestro Rodolfo Campodónico.
Con una sensibilidad especial, mezcla de gaucho y cantor, representa en sus obras no sólo las costumbres de los hombres del campo sino también su ambiente. Al observar la combinación de colores, tonos y sombras uno puede abstraerse convencido que está inmerso en el paisaje.
Quienes tenemos nuestras raíces en la pampa sentimos un inmenso placer a través de las obras de Hugo Diez pues ha logrado una cabal exactitud de lo rural. Algo de esto se podrá apreciar del 16 al 28 de septiembre en la Galería El Socorro (Suipacha 1331).






