
Aiello, una empresa que creció con el esfuerzo familiar y produce fertilizadoras, tolvas, acoplados y otros equipos
1 minuto de lectura'
TRES ARROYOS.- Muchos de los camiones que circulan por las rutas argentinas, sin importar el color o la empresa a la que pertenecen, llevan en la parte posterior del acoplado una inscripción que dice "Otro Aiello rodando". Este es el slogan de una empresa familiar de Tres Arroyos, fundada por José Aiello y sus hijos el 1° de julio de 1972. Ellos consideraron que su apellido era la mejor marca y las sucesivas generaciones le hacen honor: pese a los vaivenes económicos, cambiaron la antigua fábrica del centro de la ciudad por una moderna planta en el parque industrial de Tres Arroyos y abrieron el abanico de productos de la metalúrgica hasta exportar fertilizadoras, carros tolvas y repuestos a Uruguay.
Don José era un joven italiano que en la década del 20 dejó su tierra natal tras los pasos de un hermano mayor, que años antes se había radicado en Tres Arroyos. Con la energía propia de los recién llegados dio sus primeros pasos como herrero en la vieja fábrica Rossi Hermanos, hasta que, junto con dos compañeros decidieron probar suerte por sus propios medios y abrieron una herrería. Al poco tiempo, uno de ellos abandonó la empresa y los dos restantes fundaron lo que sería la fábrica Cerri y Aiello. "Empezaron en galpones alquilados, después compraron un predio en la avenida San Martín, que se expandió con la compra de terrenos vecinos, y en 1958 construyeron el primer galpón de 30 por 50 metros, muy importante para la ciudad y para la fábrica en ese momento", cuenta Roberto Aiello, el único hijo varón y sucesor de don José.
El galpón era el lugar preferido del pequeño Roberto para pasar los momentos libres, especialmente cuando era estudiante del Colegio Industrial de Tres Arroyos, porque ahí podía practicar lo que aprendía en la escuela. Ese predio, el mismo que lo vio crecer, fue la sede de Aiello hasta el año 2000, en que la fábrica -ya a cargo de Roberto y su hijo- se trasladó al cordón industrial y aumentó el horizonte de la empresa. "Crecimos mucho desde la instalación de la planta nueva; en la vieja producíamos un remolque por semana y acá llegamos a uno por día", afirma el empresario que pasó la vida entre chapas y soldadoras.
Las grandes transformaciones de esta industria tresarroyense se iniciaron en 1993 cuando José y su hijo buscaban desarrollar nuevos productos y acercarse más al hombre de campo. "Comenzamos a incursionar en la logística del fertilizante a granel con muchas dificultades porque en el país no había elementos para producirlos, así que viajé a Estados Unidos, recorrí varias fábricas y me especialicé para este nuevo desafío que aumentó la capacidad de ventas en la empresa", dice Aiello.
Ese año muere su padre y queda solo en la empresa, por lo que debe pedirle colaboración a su esposa, Laura, que desde entonces trabaja a su lado en una de sus oficinas.
Una gran familia
Desde la fundación, Aiello se caracteriza por ser una empresa familiar. En principio, José y Roberto sentaron las bases fabricando carros para el campo y camiones acoplados para el transporte de semillas. Hoy, a Roberto lo acompañan su esposa y dos de sus tres hijos, Luciano y Mariana, además de casi cuarenta personas que día tras día ponen en funcionamiento la planta. "Mi hijo Luciano no quiso seguir estudiando y se repitió la historia de mi padre conmigo, él quiso que fuera así y vino bárbaro, nos complementamos muy bien, especialmente porque mi generación es casi analfabeta en computación y todo lo que hice con los americanos venía en equipos muy sofisticados para la época, me hubiera costado mucho aprender a manejarlos y a Luciano no le costó absolutamente nada, maneja muy bien la computadora y el idioma, cosa que yo no", comenta Aiello que, junto con su hijo, está al frente de la firma que además de fabricar equipos tolvas, fertilizadoras, acoplados y jaulas, es concesionario oficial de Case en Tres Arroyos.
Aiello es una gran familia que no se limita a los lazos sanguíneos. La mayoría de los empleados trabaja en la fábrica desde la época de don José y cuenta con una antigüedad promedio de entre 25 y 30 años. Ellos vieron crecer a la empresa y sufrieron sus altibajos, principalmente en 2001, cuando la crisis llevó a Aiello a su piso de producción y se debió reducir la cantidad de empleados. Pero el esfuerzo de todos permitió que la empresa continuara rodando. Actualmente, Aiello recuperó puestos de trabajo y produce cuatro unidades semanales que, desde Tres Arroyos, recorren la pampa húmeda, la región petrolera, Salta y Uruguay. "Soy optimista porque en la Argentina está todo por hacer, sólo falta que el valor de los cereales no se siga derrumbando", concluye el jefe de esta familia.
1- 2
El precio más alto en casi dos años: la soja vive una jornada muy volátil por la guerra en Medio Oriente
3Mensaje: Kicillof le metió presión al Gobierno por las retenciones y expresó que el libre mercado “pasó de moda en el mundo”
4Proponen eliminar las retenciones y bajar la presión impositiva para incorporar más tecnología en los cultivos



