
El sector comenzará una medida de fuerza contra una política que permite una transferencia millonaria a molinos y exportadores; los riesgos de una cadena dividida
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Si en cien años alguien escribiera la historia del trigo en la primera parte del siglo XXI, seguramente varios capítulos serían para describir el conflicto con el campo que generó desde 2006 la intervención de la administración Kirchner. El cereal, sembrado por primera vez en 1527 en el Fuerte Sancti Spiritu tras la llegada de Sebastián Gaboto, y considerado un cultivo pionero de la colonización agrícola, lleva a cuestas cinco años de una regulación comandada por Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior. En 2006, Moreno inició la cruzada oficial exigiendo a los exportadores que no pagaran más de $ 370 la tonelada y luego armó un "corralito" con cupos a la exportación, trabas a la competencia permanente entre molinos y exportadores y, en la campaña 2009/2010, hasta con listas para poder vender. El paro de una semana, que el sector comenzará desde la hora cero del lunes, dispuesto por la Mesa de Enlace tras fracasar un encuentro con el ministro de Agricultura Julián Domínguez, vuelve a abrir el debate sobre qué está juego en esta batalla. ¿Es sólo una pelea por fondos que en las últimas campañas los productores transfirieron, descuentos de precios mediante, a molinos y exportadores al estar vedada una competencia permanente? ¿No está en juego también el debate sobre cómo se hace para recuperar algún día la transparencia perdida en la operatoria y la confianza entre actores que, antes de la intervención, negociaban según la lógica de la oferta y la demanda y hoy se cruzan culpas entre sí?
Para los productores, lo que está en juego en esta batalla son los problemas para poder vender sin restricciones y los millones de dólares que, desde 2006, terminan año tras año en manos de molinos y exportadores. "Por el intervencionismo oficial, los productores están perdiendo el 21% del precio que les correspondería cobrar. En la semana que terminó, esto significó 48 dólares por tonelada sobre 230 teóricos", expresó Alejandro Vejrup, técnico de Investigación y Desarrollo de Aacrea. Para el especialista, si la última cosecha quedara en 14,9 millones de toneladas, los US$ 48 por tonelada suman US$ 718 millones transferidos desde el sector productor a los molinos y a los exportadores.
Según Néstor Roulet, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), molinos y exportadores se repartirán en esta oportunidad en un 50% para cada uno la transferencia de dinero de la producción.
Un trabajo de Guillermo Aiello, de la firma 3-El Semillas, va más a fondo sobre lo que viene ocurriendo en las últimas cuatro campañas. Según Aiello, en ese lapso, los productores dejaron en manos de exportadores y molinos US$ 1995 millones.
Para Aiello, el diferencial entre el FAS teórico y lo efectivamente pagado fue de US$ 28,87 por tonelada en 2007; US$ 60,25 en 2008; US$ 23,40 en 2009 y hasta 60 dólares por tonelada en 2010. "La defensa de la mesa de los argentinos [la excusa del Gobierno para pisar el precio del trigo], lo único que consiguió fue una gran transferencia de dinero de la producción primaria a otros eslabones de la cadena", se quejó Roulet. Para el dirigente, en dólares por hectárea los productores se están perdiendo de ganar US$ 120 por hectárea.
Además del descuento por la intervención, la producción aportó en las últimas cuatro campañas US$ 2827 millones por retenciones, según Aiello. En total, la doble retención de diferencial en el precio más la retención a la exportación representó una cuenta global de US$ 4822 millones. Para Aiello, la transferencia de recursos sólo de la campaña 2010/2011 es equivalente a 4,8 millones de toneladas de trigo [el 80% de lo que demanda el consumo interno] o, más bien, la siembra de 1,6 millones de hectáreas.
La guerra interna
En las últimas semanas, los dardos de la Mesa de Enlace fueron, además del Gobierno, contra los molinos y los exportadores. Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), por ejemplo, criticó a la exportadora Cargill y encabezó el lunes pasado un tractorazo frente a su planta de Rufino.
Pero ¿qué dicen en este sector parado enfrente de los productores? "Nosotros pagamos el FAS teórico", dijo una alta fuente de la industria, calcando la respuesta que el sector ofreció en un reciente comunicado. Otra fuente fue más directa. "El exportador busca cubrirse con el precio, ya que no sabe si va a haber exportación. Si compra, lo hace a un precio al cual, si no puede exportar, vende la mercadería al mercado interno", explicó. Para esta última fuente, con una exportación siempre abierta el sector no tendría dificultades para pagar el FAS teórico o incluso más. De hecho, en una carta que el presidente de Cargill, Hugo Krajnc, le envió a Buzzi replicando sus críticas a la cerealera, pone como ejemplo que la libre competencia ha posibilitado precios incluso superiores al FAS teórico en soja.
¿Cuán fuertes son hoy los exportadores? ¿Son un sector concentrado? Según un trabajo de Gabriel Pérez, director de Mercampo, en 1993 una decena de empresas entre las más importantes concentraban el 45% de las exportaciones totales de todos los productos. En cambio, hoy esas compañías concentran más del 90 por ciento del negocio total de exportaciones e industrialización de la Argentina.
De acuerdo con ese estudio, antes de 2006, la rentabilidad por la transformación o intermediación en negocios con el sector se ubicaban entre el 2y el 3%. El trabajo de Pérez añade: "Estos márgenes en todos los productos se han multiplicado por diez, con lo cual la rentabilidad esperada en un año equivale a cinco o diez años del ciclo anterior. Esto es fácil de probar y, en realidad, lo que ha cambiado es simplemente la concentración de la demanda, la forma de originar dicha mercadería y los acuerdos que logran con el gobierno y entre ellos para obtener mayores ventajas".
Para una fuente que conoce el negocio de la exportación, los beneficiados por la intervención, en realidad, son los molinos. "Pueden comprar con más seguridad. Muchos que antes tenían un mal negocio hoy lo ven bien porque tienen asegurada la compra", opinó la fuente.
LA NACION intentó, sin éxito, comunicarse con Alberto España, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (Faim) para esta nota. El miércoles pasado, cuando la presidenta Cristina Kirchner anunció una línea de $ 840 millones para el trigo, España calificó de muy positiva esa medida. A fines de diciembre, Faim publicó una solicitada en la que manifestaba que sus empresas compraban la totalidad del trigo al precio FAS. Desde 2007, cuando el Gobierno implementó un sistema de compensaciones para diversas actividades agroindustriales, los molinos llevan cobrados US$ 2248 millones, según datos oficiales.
Más allá de la pelea por plata, también está en juego otro tema no menor. ¿Podrá la cadena recuperar la confianza entre sus actores? Por lo visto, por ahora la intervención oficial logró sembrar discordia y lo que hoy prima es la pelea interna, mientras el Gobierno sigue controlando el mercado.
RECLAMOS AL MINISTRO DOMÍNGUEZ
Además de los reclamos por parte de la Comisión de Enlace por la liberación completa del mercado de trigo, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, escuchó el mismo planteo por parte de otras entidades.
Antes de Navidad, la Asociación Argentina de Trigo (Argentrigo), que preside David Hughes, le pidió liberar los Roes (Registros de Operaciones de Exportación). La respuesta de Domínguez fue que se iba a comprometer a generar un saldo exportable, pero no avanzó más allá de ese compromiso, es decir, en la liberación completa del sistema. Para intentar frenar la protesta el ministro anunció un saldo de tres millones de toneladas para la exportación y la presidenta Cristina Kirchner créditos para retener el cereal.
Otro planteo
Pocos días antes de Navidad, la Federación de Acopiadores de Cereales le envió a Domínguez una carta pidiendo una solución por el trigo y cuantificando el costo de la intervención. "En las cuatro últimas campañas, los productores aportaron US$ 4600 millones que, por el sistema adoptado, el 64% se transfirió a sectores no necesitados", le escribió al funcionario.
DIFICULTADES PARA VENDER Y COBRAR
Las dificultades que hoy tienen los productores son numerosas. "La exportación no compra partidas o, si lo hace ocasionalmente, paga 30/40 dólares por tonelada por debajo del precio teórico de paridad", indicó Juan Balbín, vicepresidente de Aacrea, que añadió que los molinos establecen "altas exigencias para concretar compras".
En este contexto, Orlando Williams, miembro del CREA Alberdi, del norte bonaerense, comentó: "Dos compradores están pagando 795 pesos por tonelada en Chacabuco por partidas con alto porcentaje de gluten, pero han comprado muy pocos camiones. Exigen una calidad a la que es difícil llegar, por lo que se conversan contratos que luego no son concretados". Por su parte, Benjamín Banks, asesor del CREA San Cayetano-Tres Arroyos, señaló: "En la zona de influencia de mi CREA hay molinos que compran trigo de buena calidad a 870 pesos, pero el resto cotiza entre los 600 y 620 pesos. La cuestión es que entre los 620 y los 870 alguien se queda con esa diferencia".
Para Sean Cameron, productor y vicepresidente de la Asociación Argentina de Productores de Trigo (Aaprotrigo), la última liberación de tres millones anunciada por el Gobierno no soluciona el problema del trigo. "Esto no garantiza que haya competencia", señaló Cameron, que en los últimos cinco años redujo un 50% su siembra del cereal por la intervención oficial. "El negocio está en manos de la molinería y de las exportadoras", acotó Guillermo Villagra, productor.
En deuda
Otra de las dificultades viene por el incumplimiento de las promesas del Gobierno, como con la devolución de las retenciones a los productores de hasta 800 toneladas. Según Guillermo MacLoughlin, de la Sociedad Rural Argentina, "sólo se otorgó la devolución de las retenciones a 300 productores de los 9000 inscriptos en condiciones de recibirlas". Roberto Riera, productor de Lincoln, da fe de la demora en cobrar. Hizo desde abril pasado tres presentaciones y todavía no tiene noticias sobre ese reintegro. Irónico, contó: "Lo que más me preocupa es que prometí invitar a algunos amigos a cenar en algún restaurante de Lincoln el día que cobre, pero como no cobré me llaman día por medio para ver qué pasó".
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