En su 90º aniversario junto al sector agropecuario, la consignataria Lalor reafirma su compromiso con los productores
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La historia de la casa consignataria Lalor va mucho más allá del hecho de cumplir, el miércoles próximo, 90 años de existencia. Ocurre que en ella conviven los momentos de alegría, así como los problemas. Haber capitalizado cada una de esas experiencias y superado los obstáculos hacen que hoy la empresa continúe tan vigente como cuando don Juan Lalor abría la tranquera, el 20 de septiembre de 1910.
Hoy la tarea de continuar el emprendimiento, cuyas bases son la atención personal, la estricta puntualidad en los pagos y la obtención de los mejores precios en cada categoría, recae sobre la tercera y cuarta generación Lalor. Don Alfredo ejerce la presidencia de la firma; Luis, la vicepresidencia, mientras que Miguel y Juan ocupan los cargos de directores. Pero más allá de los puestos, son el trabajo mancomunado y el contacto directo con los productores los que posibilitan la persistencia de la casa consignataria.
La historia
Con el título de contador en su poder y el ímpetu de un joven de 21 años, Juan Lalor llegó a la Argentina en 1881. Atrás quedaba su pueblo natal, Blessington, en el condado de Wicklow, Irlanda. El destino quiso que el trabajo para el que venía al país se frustrara y que todo su esfuerzo se encauzara hacia la producción agropecuaria, tarea que no le resultaba ajena, dado que su crianza había transcurrido en un ámbito rural.
Al tomar contacto con la realidad ganadera argentina de fines del siglo XIX, Juan percibió que aún había mucho por hacer en la comercialización de hacienda. Así fue como, en 1894, comenzó a trabajar para la firma Onagoity e Hijos. Pero tal era el empuje del joven inmigrante que pronto el apellido Lalor se ganó un lugar en las marquesinas rurales. La empresa pasó a denominarse: Onagoity, Hijos y Lalor.
Pocos años después, y como prueba de que las fusiones no son sólo propiedad del mundo globalizado, la consignataria se unió a la casa fundada por Juan Salaberry en 1860. Así surgió Salaberry, Onagoity y Lalor, que en 1899 se dividió, dando paso a Salaberry, Lalor y Bercetche.
Con toda la experiencia recogida durante esos años de trabajo, Juan Lalor tomó impulso y fundó su propia consignataria dedicada a la comercialización de ganado vacuno, porcino, ovino y lanas.
Don Juan sostenía que los productores debían estar al tanto de lo que ocurría con los precios en los mercados concentradores, pero, a la vez, era consciente de que las distancias hacían muy difícil la divulgación de la información entre los colonos.
Así fue como en 1916 comenzó a publicar y distribuir La Revista de Precios Corrientes. En ese cuadernillo semanal se detallaban los valores alcanzados por las haciendas, los frutos y los cereales. De esta forma el emprendedor dotó a los hombres del campo de una herramienta fundamental para la toma de decisiones.
Nueva etapa
Desde la muerte del fundador, en 1931, la empresa mantuvo los lineamientos que le dieron origen, pero a la vez se adaptó a los cambios que se generaron en el sector agropecuario.
En diálogo con La Nación , uno de los directores de la consignataria, Juan Lalor, destacó que el principio que se mantiene inalterable es el contacto directo con los productores. "Le brindamos la misma atención a un cliente que tiene una vaca que a aquel que cría 20.000 animales. Esta es la norma que, generación tras generación, se va heredando: atender a todos de la misma manera."
Respecto de la renovación de las actividades, el entrevistado explicó que a medida que los sectores ovino y porcino fueron perdiendo volumen debieron generar nuevas opciones de negocios. "A las ventas de vacunos en el Mercado de Liniers incorporamos una mayor presencia en los remates feria del interior y comenzamos a concretar negocios directos entre productores y plantas faenadoras. Actualmente estamos comercializando unas 340.000 cabezas por año y tenemos por objetivo llegar a las 400.000." Una a una se fueron sumando actividades que conforman, hoy, un amplio abanico de tareas que van desde la venta de campos hasta el asesoramiento en negocios agropecuarios y la administración de campos. De hecho, el Departamento Campos administra unas 70.000 hectáreas en todo el país.
"Otro servicio que brinda Lalor SA, y que en gran medida surgió de la inquietud de los productores, es la supervisión y los controles de calidad de los productos destinados a la exportación. Este trabajo le garantiza al empresario rural un eficiente control de todo el proceso", destacó.
Conscientes de que sólo a través de la calidad se obtienen los precios máximos, el director de la consignataria puso especial énfasis al destacar: "Nuestra presencia en el campo junto al productor es constante, de esa forma lo ayudamos a realizar el seguimiento de los rodeos para seleccionar y comercializar los animales de mayor calidad y terminación".
El otro punto clave del negocio, que hace a la empresa confiable, es la seguridad en los pagos. "Como intermediarios entre el productor y los compradores, debemos garantizarle al productor que va a cobrar las tropas que vendió. Ese es un punto fundamental que no descuidamos en estos 90 años y que no podremos perder si queremos continuar en la senda trazada por don Juan Lalor", concluyó el bisnieto del fundador.






