
1 minuto de lectura'
Variedades y fecha de siembra y consejos para tener en cuenta en el arranque del próximo ciclo fueron las pautas para la campaña triguera 2006/7 que ofreció el coordinador de Agricultura de la región Mar y Sierras de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), Jorge González Montaner.
Las regiones sudeste y sudoeste de Aacrea fueron tradicionalmente las proveedoras de trigos con altos niveles de calidad industrial. "Sin embargo, en estas regiones, a partir de la introducción de nuevas variedades, hoy sólo se obtiene calidad por medio de la segregación; esto implica que en el resto de las zonas trigueras -especialmente en aquellas con rindes potenciales más bajos- existen oportunidades para trabajar en trigos de calidad", explicó el especialista durante una jornada organizada en Daireaux.
"Cuando se presentan excesos hídricos en trigo se obtienen, por lo general, bajos rindes acompañados por bajos niveles de proteína, y esto ocurre sin importar cuál haya sido la dosis aplicada de fertilización nitrogenada. La razón de esto es la anoxia del cultivo. La falta de oxígeno que sufre no sólo provoca lavados de nitrógeno, sino que además la planta queda sometida a niveles de estrés muy fuertes que hacen que sus procesos se vuelvan ineficientes", agregó.
"Por lo tanto, con excesos hídricos es muy difícil trabajar en proyectos de calidad. Y esto es importante saberlo cuando las napas están cercanas y se presentan riesgos de anegamiento", explicó.
"Por otra parte, cuando tenemos un alto potencial de rendimiento se presenta el mismo problema, porque es muy difícil que se logren elevados niveles de proteína con rindes superiores a los 6000 kilogramos por hectárea", agregó el especialista.
Fungicidas y estabilidad
Ensayos realizados en los últimos años en la localidad de Azul determinaron que existe cierta incidencia de los fungicidas sobre la estabilidad farinográfica (un factor de calidad industrial muy requerido por la demanda brasileña).
"Con la aplicación de fungicidas -no siempre, pero con bastante frecuencia- hemos encontrado una tendencia a que los valores de estabilidad desciendan en aquellos cultivares que tienen elevados niveles de calidad potencial. Por eso, cuando se trabaja para lograr buenos niveles de estabilidad, lo ideal es usar materiales lo más sanos posibles para evitar la aplicación de fungicidas", comentó González Montaner.
El potencial de rendimiento se incrementa cuando se registra un elevado nivel de radiación solar acompañado por temperaturas medias moderadas.
También juega el factor enfermedades. "Los modelos de simulación no tienen en cuenta el aspecto sanitario y particularmente el tema fusarium; si bien en los últimos años el ambiente nos permitió capturar, en general, altos rindes, no debemos olvidar que con altas precipitaciones el panorama puede presentar problemas", dijo el especialista.
"El fusarium es un tema central del cual nos estamos olvidando porque hace tres campañas que no se presenta, pero cuando entra en escena la película es otra. Entonces, es necesario prepararse para cuando reaparezca esta enfermedad, especialmente porque los materiales de mayor potencial que estamos manejando hoy se comportan mal ante fusarium", agregó.
Según González Montaner, los materiales que presentan mejor comportamiento a fusarium son BioINTA 3000 (largo); Escorpión, Jabalí y Mejorpan (intermedios); Onix, Chajá, Tauro, Castor y Proteo (cortos). "Creo que no debemos dejar de pensar en fusarium a pesar de la potencialidad (de rindes) que puedan presentar algunos de estos materiales", aconsejó el técnico.
¿Cómo capturar un elevado coeficiente fototermal radiación/temperatura? Con fechas de siembra más tempranas. "En la última campaña, en la zona norte de Buenos Aires muchos han sembrado ciclos cortos más temprano. Las fechas de principios de junio con ciclos cortos funcionan de manera interesante en los años sin problemas de heladas, porque reciben altas radiaciones y bajas temperaturas en el período crítico", indicó el especialista.






