El laboratorio argentino que trabaja junto a la Fundación Bill & Melinda Gates
A través de un proceso productivo propio, la empresa desarrolla una molécula usada como conservante de vacunas
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En 1978 el investigador químico Alberto Donaciano Chevalier decidió, junto a su familia, mudarse de la ciudad de Buenos Aires Mar del Plata. ¿La razón? Hacer lo que le apasionaba: la química. Allí empezó a crear muestras de productos químicos en el quincho familiar. Sin saberlo, sembraban la semilla de una importante fábrica de thimerosal, una molécula, desarrollada en 1930, que se utiliza en diversos productos pero principalmente en vacunas. En el 1989 la empresa tomó forma y se fundó Gihon Laboratorios Químicos.
Con sus conocimientos lograron, a través del desarrollo de un proceso productivo propio, desarrollar thimerosal y posicionarse en el mundo, tanto que la Fundación de Bill & Melinda Gates, junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los contactó para llevar a cabo su plan de inmunización global que se desarrollará en África, Centro América y Asia.
Desde su página web se explica que su uso “está bien establecido como agente anti infeccioso, antimicrobiano y antifúngico, a dosis muy bajas y con un amplio espectro. Se emplea como agente bacteriostático y conservante en varias formulaciones farmacéuticas diferentes, como preparaciones líquidas oftálmicas, formulaciones tópicas de antimicóticos y en una amplia gama de productos veterinarios”.
“El desarrollo del producto no fue fácil, pero mi padre, de gran experiencia en esos temas, avanzó con el desafío y logró obtener resultados más que satisfactorios. Entre los tres (junto a su hermano) diseñamos la estrategia para llevarlo adelante”, cuenta Alberto quien es doctor en Ciencias Químicas.
Así fue como, en el quincho de su casa, montaron un pequeño laboratorio. En el lugar de la parrilla, en vez de hacer asados, hacían síntesis química. Después de muchísimos desaciertos, ensayos y frustraciones dieron con la molécula indicada y con la calidad exigida por todas las farmacopeas internacionales. Cuando Chevalier padre murió, hace 20 años, Alberto y su hermano Ricardo (técnico químico), que se ocupa de la parte financiera y comercial, se hicieron cargo. Uno habla de innovación, desarrollo y diseño; el otro, de números.
Este conservante que Gihon produce, interviene en pequeñísimas cantidades en gran cantidad de vacunas tanto de uso humano como veterinario (fundamentalmente multidosis), para evitar principalmente su contaminación por bacterias y hongos. “En aquella época, solo tres empresas fabricaban el compuesto: la principal era europea, la otra japonesa y la tercera era sudafricana. Sin embargo, las últimas dos no lograban la calidad requerida por las distintas farmacopeas internacionales”, recuerda Alberto.
La planta de excipientes farmoquímicos de Gihón Laboratorios Químicos fue autorizada por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos y tiene auditorías internacionales constantes.
Salir al mundo
“Viendo que se abría el camino con gran potencialidad en el mercado internacional, decidimos comprar un terreno en el Parque Industrial de Mar del Plata, por lo que comenzó una carrera para poder dar cumplimiento a lo que se presentaba. Para ello, vendimos nuestros autos, la casa de fin de semana que tenía la familia, entre otras cosas, y pudimos instalarnos en un pequeño galpón. Pero no alcanzaba para montar todo lo necesario, por lo que recurrimos a amigos, parientes y hasta prestamistas, ya no había nada para hipotecar. Mientras tanto, venía otra etapa no menor, que era la de conseguir los clientes. Por eso empezamos a gestionar contactos y a dejar muestras en distintas droguerías y laboratorios”, agrega.
Al comienzo, tercerizaron el comercio exterior, pero luego de una mala experiencia decidieron comenzar su propio camino y lograron su primer orden de compra por US$26.000.
Hoy Gihon exporta el 98% de su producción a Europa, Sudamérica, México, Asia y EE.UU entre otros mercados, además de incursionar en biotecnología, micro y nanotecnología.
“Estamos desarrollando una planta de vacunas y productos biológicos, donde vamos a producir en Mar del Plata una vacuna 100% hecha en la Argentina contra el Covid-19. Esto se da en el marco del Consorcio público privado “Argenvac”, integrado por investigadores de la UBA, UNLP , el Conicet, el INTI, y Laboratorios Gihon”, finaliza.
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