
Cómo es el Toyota Setsuna, un roadster eléctrico fabricado con madera
El concept car desarrollado por la automotriz japonesa está fabricado por 86 paneles sustituibles; cuenta con todas las funciones de un auto convencional
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Además del combustible o la conectividad, la industria automotriz apuesta a la innovación también en el uso de materiales para la fabricación de vehículos. En este contexto, Toyota desarrolló el concept Setsuna, un deportivo descapotable cuyo cuerpo está elaborado con paneles de madera.
Setsuna en japonés significa ‘momento’ y fue escogido como nombre del prototipo para reflejar los momentos especiales y efímeros que las personas viven con sus vehículos. Este deportivo de madera rompe la idea acerca de los autos como elementos industriales que suman cada día más tecnología.
Liderado por Kenji Tsuji, ingeniero de Toyota y su equipo, el prototipo del concept Setsuna se desarrolló en un material noble como es la madera y que permite expresar la idea que ‘el amor crece con el paso del tiempo’. El material fue adoptado para el proyecto porque el color y el tacto cambian según cómo se la cuide y, para los diseñadores, responde inmediatamente al cariño con el que se trata.

Un detalle en el Setsuna es que para saber cuánto tiempo ha pertenecido a una familia, tiene un Indicador de 100 años. Así, una aguja corta de la esfera de aluminio del indicador del tablero, señala la hora del día y una vuelta son 24 horas, mientras que, la aguja larga, muestra el paso de los días (una vuelta son 365 días).
Así, el contador con fondo negro y dígitos en blanco, advierte cada año que pasa y en tiempo del Setsuna en la historia familiar. Más allá, que el auto pase a las nuevas generaciones, el contador no se detiene y sigue girando, adquiriendo un valor unido a los recuerdos de cada familia propietaria.
Detalles emblemáticos
Como la esencia de este concept roadster es ‘acumular momentos’, los diseñadores indican que se expresa mediante un emblema circular radial que evoca un reloj que marca cada instante concreto, y al mismo tiempo, parece que se abre como una flor, proyectando la esperanza que la familia y el vehículo crezcan juntos.

Aunque es un prototipo, el Toyota Setsuna incluye el funcionamiento básico de un vehículo convencional y puede circular, girar y frenar. Esto se logró a partir de que la compañía seleccionó varios tipos de madera para cada aplicación concreta y su uso en componentes. El cedro japonés se uso en los paneles exteriores, por la viveza y el refinamiento de su grano y su flexibilidad; el abedul japonés se instaló en el bastidor por su gran rigidez; el zelkova japonés se instaló en el piso gracias a su resistencia y excelente durabilidad y, la fatsia japónica se montó en los asientos, por su textura suave.
Como opción para disfrutar absolutamente de la belleza de ciertas vetas de la madera, pueden intercambiarse dos patrones distintos de cedro japonés y formar los paneles exteriores. Los dos patrones que se logran son la veta recta, con el corte hacia el centro de los troncos, y el corte transversal, a la distancia adecuada del centro de los troncos, y da una impresión más formal, porque se ven más nítidas y uniformes. Las vetas transversales, en tanto, son más suaves e irregulares, con distintos tipos de líneas visibles en cada pieza de madera, que crea una impresión singular.
Construcción
Para la fabricación del concept se aplicaron técnicas japonesas tradicionales de la carpintería como okuriari y kusabi, que permiten ensamblar la madera sin necesidad de clavos ni tornillos, logrando formas convexas y cóncavas manteniendo todos los elementos juntos.

La carrocería está formada por 86 paneles de madera sustituibles, hechos a mano. Desde el inicio, cada panel fue pensado y creado con una inversión importante de tiempo para que cambie de modo particular, según el vehículo envejezca. A su vez, cuando resulte necesaria una reparación, puede sustituirse el panel afectado en lugar de reemplazar toda la carrocería.
Para la terminación, se aplicó un barniz a mano que resalta las vetas de la madera tanto en los retrovisores exteriores, los asientos y el volante como en las franjas de color de la carrocería.
En el interior, los asientos son confortables, hechos de madera fatsia japónica barnizada. A su vez, las partes que entran en contacto con el cuerpo están tapizadas con cuero, mientras que, para contrastar, se usó aluminio en los embellecedores de las ruedas, el volante y la estructura de los asientos.
Debido al cambio de las piezas de madera en el tiempo, la línea de la carrocería tiene una curva más pronunciada, semejante a un barco. Al mirar el Setsuna de frente, puede verse una forma heptagonal, mientras que al observarlo de costado o desde arriba, su perfil es elíptico.

En cuanto a sus dimensiones, el Setsuna mide 3,03 metros de largo, 1,48 metros de ancho y 97 cm de alto, con 1,7 metros de distancia entre ejes. Cuenta con dos plazas y una motorización eléctrica con una autonomía de 25 kilómetros, con una velocidad máxima de 45 km/h.
“Cuando creamos el Setsuna, imaginábamos a una familia imprimiendo en él su cariño durante generaciones. Así, el vehículo va adquiriendo un valor insustituible”, explicó Tsuji. “Para desarrollarlo nos valimos del carácter de la madera, hablamos directamente con expertos, desde carpinteros especializados en la construcción de templos y santuarios hasta carpinteros de embarcaciones”, agregó.
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