
Cómo ser magnate en sólo 20 años
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SALZBURGO, Austria (De un enviado especial).- Dietrich Mateschitz tenía casi 40 años y era gerente regional de una empresa de productos de higiene dental cuando su destino cambió para siempre. Fue en 1984, durante un viaje a Hong Kong, que cayó en sus manos un ejemplar de la versión asiática de la revista Newsweek y leyó allí que al tope del ranking regional de contribuyentes al fisco figuraba un tailandés que producía una suerte de "bebida tónica" en botellitas y con gran demanda en Hong Kong, Japón, Corea, Tailandia, Malasia y otros.
La probó y así surgió la idea de llevar el producto a Occidente, para lo cual se asoció con el fabricante de esa bebida en partes iguales y, de hecho, aún hoy siguen siendo socios aunque el management global lo haga Mateschitz y en Asia el nombre original de la bebida energizante haya cambiado por el de Red Bull.
Durante tres años, el austríaco probó distintas fórmulas e hizo testeos entre el público y potenciales capitalistas con resultados no muy satisfactorios: era una categoría de producto desconocida y la mayoría le decía que no iba a funcionar. Con todo, en 1987 Mateschitz logró presentar Red Bull en sociedad y fue un éxito. Arrancó en una oficina de 100 metros cuadrados, con una secretaria y cuatro vendedores. El primer país fuera de Austria donde se vendió fue Hungría y en la actualidad está presente en 120 naciones.
Hoy, a los 61 años, Mateschitz hace rato que ha dejado de dar explicaciones: aparece entre las grandes fortunas de la revista Forbes, con un patrimonio valuado en más de US$ 2000 millones, y es el austríaco más famoso de la actualidad después de su compatriota y comprovinciano Arnold Schwarzenegger, el actor y gobernador de California. Red Bull es la empresa austríaca más conocida en el mundo y tiene su sede administrativa en esta ciudad, preparada ya para celebrar, el año próximo, el 250° aniversario del nacimiento de su hijo dilecto, el genial Wolfgang Amadeus Mozart.
Un par de curiosidades: Red Bull terceriza la elaboración del producto en otra empresa de bebidas y desde aquí lo exporta a todo el mundo. "No fabricamos bebida, sino que creamos mercados", sintetiza Mateschitz. La otra "rareza" es que la compañía no tiene deudas bancarias ni cotiza en Bolsa: todos los recursos son propios.
Como buen magnate, Mateschitz se da algunos gustos: compró un equipo de fútbol, el Red Bull Salzburg, y tiene una escudería de Fórmula 1, Red Bull Racing Team (ex Sauber) a la que desde 2006 sumará otra: la escudería Toro Rosso (ex Minardi), conviertiéndose así en el primer dueño de dos escuderías en la historia de la categoría. Además colecciona aviones históricos, entre ellos, un DC6 de 1958 que funcionó como avión privado del mariscal Tito, ex hombre fuerte de la ex Yugoslavia.





