
Con el blindaje financiero se abre una nueva oportunidad
El éxito dependerá del desembolso inicial y de una baja de las tasas de interés
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Según una última encuesta, apenas el 6% de la población cree que el Gobierno está yendo en la dirección correcta. Más del 50% de la población cree que dentro de un año su situación personal será peor que la actual. Los banqueros internacionales ven al Gobierno como irresoluto, sin las garras suficientes para afrontar los desafíos que impone un modelo económico muy rígido, con muy escasos márgenes de maniobra.
Los dirigentes más importantes de la Alianza creen que si no hay señales mas positivas su partido se dirige hacia un desastre electoral en 2001. Este es el diagnóstico de pesimismo colectivo que invade a los argentinos. Sin embargo, el blindaje financiero abre la oportunidad de revertir ese pesimismo al generar las condiciones iniciales para reactivar la economía.
El Gobierno anunció un nuevo paquete de medidas cuyo objetivo central es lograr un importante apoyo financiero de los organismos multilaterales de crédito que lo permita tener los recursos suficientes como para no recurrir al financiamiento de los bancos internacionales si las exigencias de tasas de interés son muy elevadas.
La carga más pesada
En el cuadro siguiente se detalla nuestra estimación de los requerimientos financieros para el 2001 y las posibles fuentes de financiamiento. Como se aprecia en dicho cuadro, el total de requerimientos es de US$ 28.541 millones. La carga más pesada de necesidad se concentra en el primer trimestre del año (US$ 11.332 millones), lo cual indica que en gran medida el éxito del blindaje financiero depende del desembolso inicial del FMI, Banco Mundial, BID y probablemente España. Nuestra hipótesis es de un desembolso en el primer trimestre de 5000 millones de dólares.
Además, se requiere que los banco locales y las AFJP refinancien todos los vencimientos de deuda, que los bancos también financien el déficit de las provincias de 2600 millones. Por último, la decisión del Gobierno de aumentar el cupo de títulos públicos de las AFJP más el crecimiento de su flujo anual permiten un financiamiento incremental de 3500 millones.
Si se cumplen todos estos supuestos, el Gobierno puede contar con el financiamiento para no verse obligado a recurrir, por un cierto período, al mercado financiero internacional a fin de evitar pagar tasas de interés muy altas. La disminución de las dudas sobre las posibilidades de default de la Argentina se traducirá en una reducción del riesgo país. Ello constituye una condición necesaria para reactivar la economía. Hoy día la tasa de interés de los FRB (título público argentino con mayor "rating" en el mercado de capitales internacionales) es del 12,5% y la de los Bonos del Tesoro de los Estados Unidos con un vencimiento similar es del 5,5 por ciento. En consecuencia, la tasa de interés en la Argentina es más del doble de la de Estados Unidos. Estas tasas de interés son mucho más altas que las observadas en marzo de este año (inferiores al 10% anual), que a su vez fueron las más bajas de 1999 y 2000.
Bajar la tasa
El eje de la estrategia debería ser bajar la tasa de interés a niveles inferiores del 10% anual, lo cual implica un precio del 95% para los FRB: Ello requiere que el Gobierno rechace en las licitaciones las ofertas de los bancos que sean a una tasa de interés más alta que la deseada. Si hacia fines del próximo mes de enero el precio del FRB no llega a esos valores, todo el programa corre el riesgo de ser catalogado como un fracaso por los operadores económicos. Aun así, la reducción del riesgo país por efectos del blindaje financiero no es suficiente para reactivar la economía. Para lograr este objetivo se requiere que la reducción del riesgo país y la superación de la crisis política genere un cambio en las expectativas de mediano plazo, para que ingresen capitales del exterior y un aumento en la capacidad prestable del sistema financiero y de la demanda de crédito para consumo o inversión. Ello, además, contribuirá a que se materialicen los proyectos de inversión en los sectores desregulados y en infraestructura.
El contexto internacional
Lograr estos cambios de expectativas mucho depende de las decisiones que adopte el gobierno nacional, pero indudablemente, el contexto internacional condiciona los resultados. Afortunadamente, las perspectivas para el 2001 son hoy mucho más favorables que lo observado en el corriente año. En efecto, las recientes declaraciones de Greenspan hacen prever una reducción de la tasa de interés en los Estados Unidos en el primer trimestre del próximo año. Además, se observa una reversión en los precios internacionales de nuestros productos de exportación y desde este mes hay síntomas de reversión de la tendencia de apreciación del dólar frente a las monedas europeas.
Todas ellas constituyen noticias favorables que permiten abrir una nueva oportunidad para reactivar la economía en la medida que efectivamente se concrete rápidamente una baja significativa del riesgo país y las decisiones del Gobierno logren generar expectativas de mediano plazo más favorables.
Mario Brodersohn y Juan Sommer fueron secretario de Hacienda y director del Banco Central, respectivamente, durante el gobierno del presidente Raúl Alfonsín.





