Con la Patagonia como principal atractivo, el ecoturismo es una opción que crece
La Argentina tiene excelentes escenarios para captar este segmento que, en nivel mundial, experimenta un alza del 15 por ciento anual; reclaman una política específica para este sector.
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Nadie duda de que la naturaleza es el valor agregado por excelencia para fomentar el ecoturismo en la Argentina. En sus 3,7 millones de kilómetros cuadrados de superficie, los dioses que hicieron este mundo le dieron una variedad de regiones tan heterogénea que el país es casi un libro viviente de todos los climas y paisajes del planeta. Tal es su riqueza, que hasta cuenta con varios patrimonios de la humanidad (Cataratas del Iguazú, península Valdez y cañón del Río Pinturas) y monumentos naturales como el de la ballena Franca austral.
Un paraíso de postales, la consigna es vender turísticamente Argentina como tierra de mil cielos, brisas, montañas, llanos y mares. Clientela internacional no falta para este producto "puro de origen".
Fuerte crecimiento
"A nivel mundial, el turismo basado en la naturaleza crece a un ritmo del 15 por ciento anual. Y son varios los países en desarrollo (Kenya, Costa Rica, Ecuador y México) que en la actualidad tienen una política explícita para fomentarlo", comenta Edel Kobal de la firma Hagler Bailly, empresa que certifica la aplicación de las normas de gestión ambiental Green Globe en el segmento hotelería y zonas de influencia.
No sólo aumentan los interesados en visitar sitios naturales sino que cada vez es más la gente que desea saber cómo protegen el medio ambiente en la región que les ofrecen.
Se trata, en definitiva, de turistas más exigente e informados y con una fuerte conciencia ecológica. Esto no es todo. Como el ecoturismo se caracteriza por la participación activa de los viajeros (realizan rafting, trekking, cabalgatas, parapentismo y ciclismo, entre otras actividades), los turista deben estar físicanmente preparados Viajeros van, viajeros vienen, en el país está armándose suavemente la historia del ecoturismo.
De hecho, abundan en el mercado las ofertas de paquetes turísticos especiales que los agentes de viajes comercializan con los nombres de turismo alternativo y/o de aventura. Una subcategoría es el rural, constituíido por una red de estancias para todos los gustos (cerca de 30 en el Sur).
El auge de ofrecer las ventajas naturales del país se ve en Expo Aventura, feria que este año se realizará por sexta vez y será el escenario del Primer Congreso Sudamericano de Turismo Activo y Ecoturismo, en el que participará la Adventure Travel de EE.UU.
En 1999 la visitaron 30.000 personas y tuvo como complemento Expo Patagonia, el área nacional top en el exterior.
Por supuesto, también comenzaron a abundar las agencias especializadas.
Si bien no hay registros oficiales, entre las más conocidas se encuentran Lihué Expediciones, Proterra, Almafuerte Travel y Ecology & Adventure.
A gusto del consumidor
Los circuitos que ofrecen son innumerables y suelen ser armados "a gusto del consumidor". Van de una cabalgata por los Andes a meditar en una noche de luna llena en uno de los tantos valles o áreas desérticas nacionales; de un paseo por la Puna, a los esteros del Iberá.
Nada es para siempre
Claro que no todo es tan simple a la hora de ofrecer la marca registrada "Argentina, paraíso para el ecoturista". Los especialistas comentan que no se puede explotar la naturaleza del país como si fuera un recurso inagotable.
"El turismo genera un impacto que puede resultar devastador si no se hace con control y planificadamente", comenta José Luis Inglese, presidente de la Asociación argentina de ingeniería sanitaria y ciencias del ambiente(Aidis), entidad que el año último realizó, en Cariló, las primeras jornadas sobre planificación ambiental en sitios de turismo.
Si esto no se hubiese tenido en cuenta, por ejemplo, en las islas Galápagos, ya no existiría ni el rastro de una de sus maravillosas tortugas. Es decir, no se trata de traer turistas a recorrer los mil escenarios nacionales así porque sí, porque puede resultar un arma de doble filo.
"Los ecosistemas son frágiles, y con el uso desmedido y sin control pueden destrurirse perdiendo el valor que tenían como atractivo", comenta Inglese.
Prácticas internacionales
La consigna es poner en práctica las recomendaciones internacionales acerca de cómo hacer del turismo una actividad ecológica, social y económicamente sustentable.
Un estudio de la Universidad Simon Fraser de Canadá, establece que es preciso controlar el crecimiento, limitar la escala de las operaciones y el número de visitantes; captar segmentos de mercado conscientes de las perturbaciones que pueden generar su comportamiento sobre los ecosistemas y la cultura local; armar un marco legal ordenador de los usos del suelo y mecanismos que garanticen una distribución equitativa de los beneficios económicos hacia las comunidades locales.
En el país, la administración anterior de la Secretaría de Tursimo comenzó a trabajar en el tema, y las actuales autoridades abren la Dirección de Turismo Sustentable con la idea de programar las futuras estrategias pensando en la necesidad de aplicar todas las herramientas para cuidar los ecosistemas. Un tarea importante están realizando en algunas provincias. En la de Chubut, Mendoza y Misiones, por ejemplo, desde hace décadas entrenan a los guías en el manejo de los grupos de visitantes; incluso debe controlarse el número de personas que van a los Parques Nacionales.





