
“Creo que los cambios que está impulsando el gobierno de Milei son espectaculares”, dice el CEO global de Uber
En una entrevista exclusiva con LA NACION, Dara Khosrowshahi, número uno mundial de Uber, anticipa inversiones por US$ 500 millones, describe las alzas y bajas de la plataforma y explica por qué el mercado local es uno de los cinco más importantes para la compañía

Desde 2017 Dara Khosrowshahi es el CEO global de Uber, la plataforma de movilidad que opera en más de 70 países y 15.000 ciudades de todo el mundo. Su historia no es una más. A los nueve años debió abandonar con su familia Irán, su país de origen para instalarse en Nueva York, donde estudió ingeniería en la Universidad de Brown. Ingresó en Allen & Company como analista y se convirtió en vicepresidente; desarrolló una importante carrera en Expedia, donde llegó a ser CEO y convertirla en una de las compañías de viajes más grandes del mundo. Luego apostó por Uber, adonde en estos nueve años lideró la expansión global, su salida a la bolsa y se convirtió en uno de los líderes tecnológicos más escuchados en el mundo.
Con muy bajo perfil visitó la Argentina. Conoció el asado en Don Julio, visitó a Diego Fenoglio, creador de Rapanui, a quien le recomendó crecer en Estados Unidos, y tuvo un mano a mano con el ministro de Economía, Luis Caputo, y con conductores locales, con los que quedó gratamente sorprendido.
– Uber invertirá US$ 500 millones en la Argentina y relanzó Uber Eats. ¿Por qué lo decidieron?
– La razón por la que estamos invirtiendo en la Argentina es por el gran éxito que tuvimos acá. De hecho, el motivo por el que viajé al país es porque se cumplen 10 años de nuestra presencia. Y tengo que decirte que no todo fue siempre para arriba: tuvimos altibajos.
– ¿A qué se refiere concretamente?
– Pasamos períodos difíciles, igual que el país. Pero lo que estamos viendo, gracias a la resiliencia de nuestro equipo y también de la sociedad argentina, es que nuestro negocio está creciendo de una manera extraordinaria, muy rápido. Y lo que decidimos es: ¿por qué no acompañar ese éxito con más éxito? ¿Por qué no invertir más en la Argentina?
– ¿Cómo cuantifica esa realidad?
– Nuestro negocio de movilidad fue una parte importante del desarrollo del país. Más de un millón de personas generaron ingresos a través de nuestra plataforma y más de 20 millones de argentinos usan Uber. Y en muchos países del mundo tenemos tanto movilidad como delivery, Uber y Uber Eats juntos. Y con una Argentina cada vez más importante para nuestro negocio, queremos invertir más.
– ¿Cuáles son los nuevos proyectos?
– Lanzamos Uber Eats y esperamos que sea un gran éxito. Así como somos el jugador número uno en movilidad, aunque no será fácil, nuestro objetivo es también ser el número uno en delivery y ser ese tipo de plataforma que puedas usar todos los días para hacer tu vida un poco más simple y fácil.

– ¿Qué representa la Argentina en la estrategia global de Uber?
– La Argentina es uno de nuestros mercados de movilidad más exitosos del mundo. Hay ciertos países que nosotros definimos como mercados estrella: son mercados en los que queremos invertir y que creemos que tienen el potencial de ser enormes. Y la Argentina es uno de ellos. Para ponerlo en perspectiva: si mirás a la Argentina en términos de población mundial, probablemente esté en el puesto 32 o 33. Pero dentro de Uber, la Argentina es muchísimo más grande. Es un mercado top 5 del mundo en movilidad por cantidad de viajes y top 10 en gasto en dólares. Así que realmente tiene un desempeño por encima de su peso, como la selección argentina de fútbol. Está muy por encima de lo que uno imaginaría: es una verdadera campeona. Y la Argentina es una verdadera campeona dentro de Uber.
– ¿Qué piensa del gobierno de Milei?
– Creo que los cambios que está impulsando el gobierno de Milei son espectaculares. No están exentos de riesgo, pero creo que abrir la economía argentina al mundo, las reformas que estamos viendo, es algo que apoyamos mucho. Y es una de las razones por las que creemos en la Argentina. Hace mucho que estamos acá, hace mucho que venimos creciendo, pero es una de las razones por las que hoy estamos apostando más fuerte. Apoyo muchísimo lo que está ocurriendo con el Gobierno. Hubo una “Semana Argentina” en Estados Unidos y fue increíble. El nivel de interés por el país, el talento que tiene este país, los recursos que tiene, son impresionantes. Y nosotros queremos ser parte de la transformación del país.
– ¿Qué diferencias encontró en estos 10 años en el país?
– Realmente cambió mucho. Nosotros siempre estuvimos muy comprometidos con la Argentina. Incluso en los momentos de suba y baja. Pero hoy estamos viendo, especialmente con el presidente Milei y algunas de las reformas, particularmente la reforma laboral, que se genera un entorno en el que podemos invertir de forma más agresiva. Podemos sumar más empleados a nuestro equipo y hacerlo crecer. Entonces, este entorno que vemos ahora, que reduce algunas regulaciones, crea la confianza para que compañías globales como la nuestra realmente apuesten fuerte y dupliquen o tripliquen su éxito en la Argentina, ojalá con más inversiones.
– Entonces, ¿la vuelta de Uber Eats a la Argentina está relacionada con la reforma laboral? ¿Por qué ahora?
– No diría que está directamente relacionada con la reforma laboral. Diría que, en general, tanto la reforma laboral como el contexto actual y las inversiones que ya hicimos… Por ejemplo, incorporar taxis a la plataforma: hoy casi un tercio de nuestros viajes en Buenos Aires son en taxi. También la relación que establecimos con Aerolíneas, con el aeropuerto… todos los aspectos de nuestro servicio están mejorando. La reforma laboral es parte de un panorama general que vemos en la Argentina: es un país que tiene mucho éxito por delante y queremos ser parte de ese éxito.
Las nuevas tendencias
– ¿Cómo imagina la movilidad urbana hacia 2035?
– Queremos ser más grandes. Hoy tenemos aproximadamente un 90% de cobertura del país, así que queremos llegar al 100%. El negocio ya está creciendo a un ritmo de aproximadamente 50% interanual, y ya tiene un tamaño importante. Creemos que el potencial que tenemos por delante es enorme. Y después veremos qué pasa en 2035; falta mucho. Tal vez tengamos algunos vehículos autónomos circulando en algunas ciudades grandes. El mundo va a cambiar muchísimo de acá a 2035, créeme.
– Autos autónomos, autos voladores… ¿qué viene después?
– Primero tenemos que trabajar en los autos autónomos y después en los autos voladores. Pero creo que, eventualmente, el delivery de comida con drones también va a ser una realidad. Ojalá cuando pidas comida podamos mandarte un pequeño dron y que llegue rapidísimo. De hecho, ya invertimos en una empresa llamada Flytrex, de Israel. Hoy, en escalas pequeñas, esas entregas con drones ya están ocurriendo. Generalmente son paquetes chicos, no puede ser algo enorme. Pero con el tiempo esta tecnología va mejorando: aumenta la capacidad de carga, mejora la velocidad y va a formar parte de nuestro futuro.

– ¿Cómo está cambiando la IA su negocio?
– De muchísimas maneras. Lo primero que te diría es que Uber ya fue construida sobre una base impulsada por inteligencia artificial desde hace años. Si pensás en el precio que ves en la plataforma, el conductor con el que te emparejamos, los restaurantes que te mostramos en Uber Eats, todo eso ya está impulsado por algoritmos de IA. Ahora, era una forma más temprana de IA, modelos más chicos. Lo que está pasando hoy es que los modelos son mucho más grandes y las computadoras mucho más potentes. Entonces, la capacidad de esos modelos para crear experiencias aún mejores para vos o para ayudar a nuestros desarrolladores a ser cuatro, cinco o diez veces más eficientes es realmente extraordinaria.
– ¿Cómo puede cambiar la IA a sus empleados?
– La IA ya es parte de nuestro ecosistema, de todo lo que construimos. Pero creemos que va a convertir a nuestros empleados en “super empleados” y a nuestros desarrolladores en “super desarrolladores”, capaces de crear mucho más, moverse mucho más rápido e innovar más para vos. Así que el año que viene, cuando vuelvas a usar Uber, vas a ver muchísimas funciones nuevas. Y creo que una parte muy importante de esas funciones va a estar impulsada por IA.
– Waymo, uno de sus socios, realmente impresiona en ciudades como San Francisco con autos sin chofer. ¿Cómo lo ve en el futuro?
– La conducción autónoma, sigue siendo un porcentaje muy chico del total de nuestros viajes, aunque es impresionante. Para darte una referencia: toda la industria de vehículos autónomos, el año pasado, fue menos del 0,1% del crecimiento en viajes; no del total, sino del crecimiento. Es una parte muy, muy pequeña del sistema general y va a tomar tiempo que escale. Así que cuando pienso en los más de 9 millones de personas que generan ingresos en nuestra plataforma, dentro de cinco años creo que serán muchos más. Porque otra forma de pensar a Uber, además de verla como una plataforma de movilidad, es verla como una plataforma de trabajo flexible. Por ejemplo, una de las áreas en las que estamos entrando es hacer que quienes generan ingresos con Uber también entrenen algunos de estos modelos de IA. Mientras no están manejando, pueden ver respuestas en sus teléfonos y ayudarnos a entrenar modelos, y cobrar por eso.
– Liderar una compañía tecnológica global implica vivir en cambio constante. ¿Cómo hace para mantener la curiosidad y seguir aprendiendo?
– Siempre fui curioso. Para mí, una de las partes más interesantes de mi trabajo es aprender cosas nuevas, ya sea fuera del alcance directo de mi trabajo o de mis propios ingenieros, de mis compañeros. Uno de los mentores de los que más aprendí fue Barry Diller (empresario y ejecutivo de medios de Estados Unidos). Nunca conocí a una persona que escuche tan bien como Barry.
– ¿Por qué es importante la escucha?
– Creo que cuando uno ve la formación de ejecutivos, hay muchísimos cursos sobre presentaciones y habilidades para hablar. Pero nunca hay un curso sobre escuchar. Y lo que Barry me enseñó es que hay muchísimo para aprender. Y que no deberías escuchar solo a alguien que tiene un gran título o un cargo importante. Podés escuchar y aprender desde todos los rincones del mundo. Yo siempre quiero hablar con todos nuestros empleados. Quiero hablar con nuestros conductores. Ayer, por ejemplo, estuve sentado con conductores argentinos, escuchando sus historias.

– ¿Cómo fueron esas historias?
– Increíbles. Una de nuestras conductoras, por ejemplo, está casada con un policía. Le preguntamos por qué había empezado a manejar y contó que su hija, para sus 15 años, quería ir a Disney World. Y con el sueldo de su marido no podían pagarlo. Entonces empezó a manejar para Uber, ahorró dinero y el año pasado pudo llevar a su hija a Disney. Tiene seis hijos y ahora también puede ganar un extra para el supermercado y otras cosas.
– ¿Los conductores con los que habló sabía que usted era el CEO?
– Sí. Sabían que iba a ir alguien de la compañía, pero no necesariamente que iba a aparecer yo. Y las historias de cada uno son impresionantes. Y después les preguntamos: “¿Cómo podemos mejorar?”. Porque ellos conocen nuestro sistema mejor que nosotros. Por ejemplo, una de las áreas en las que siempre invertimos es seguridad: si hay un retiro nocturno en una zona complicada de la ciudad, una “zona caliente”, se lo señalamos al conductor. Estamos incorporando constantemente sugerencias de ellos y eso nos ayuda a ser mejores.
– Su historia empezó en Irán y hay imágenes inolvidables de esa etapa, como balas entrando en el living de tu casa. ¿Cómo superó ese pasado y se convirtió en una de las figuras del mundo de los negocios?
– Creo que, en parte, ese pasado me ayudó en mi carrera. Mi familia era una familia muy rica en Irán. Tenían fábricas, estaban en el sector manufacturero. Y perdimos todo cuando llegamos a Estados Unidos. Para los chicos más chicos, ese ajuste se sobrelleva mejor. Son más flexibles, se adaptan mejor al cambio. Yo tenía 9 años. Y sí, llegar a Estados Unidos fue increíble; fuimos muy afortunados. Pero eso nos dejó esa marca del inmigrante, esa necesidad de reconstruir.
¿Es algo generacional?
Mi generación sabía que quería volver a construir lo perdido. Y por eso probablemente trabajé más duro que muchos chicos en la escuela. Ese comienzo me dio el impulso para triunfar y fue parte de mi éxito. Y fui muy afortunado de haber llegado a Estados Unidos desde Irán y de haber tenido las oportunidades que tuve.
– ¿Qué piensa sobre la guerra?
– Creo que la pérdida de vidas es obviamente trágica, tanto por las protestas que hubo contra el régimen y cómo el régimen respondió, como por lo que está ocurriendo ahora. Creo que el régimen en Irán es un régimen que desde hace mucho tiempo no ha servido a su pueblo. Personalmente, creo que es tiempo de un cambio. Espero que ese cambio pueda darse de forma no violenta, de una manera u otra. Espero lo mejor, pero hay muchísima incertidumbre en la región. Hay gente muriendo y deseo que este período quede atrás y que pueda haber un cambio pacífico, un cambio que permita reunificar a Irán con el resto del mundo. La cultura iraní, basada en el talento, es increíble. Creo que merece ser parte del mundo y creo que el mundo sería un lugar mejor con eso. Pero espero que pueda ocurrir de manera pacífica.
– Volviendo a su experiencia empresarial: ¿es verdad que manejó como conductor de Uber para entender la experiencia del usuario?
– Sí. Fue increíble. Aprendí muchísimo. El objetivo era ponerme en el lugar de quienes generan ingresos con la app. ¿Qué se siente llevar a alguien? ¿Qué se siente ser repartidor? Yo empecé en San Francisco, durante la pandemia. Me compré una bici eléctrica y me puse a repartir comida. En parte porque me estaba volviendo loco encerrado en casa y necesitaba salir. Y esa experiencia me enseñó muchísimo sobre el producto y me ayudó, trabajando con nuestros ingenieros, a mejorar el servicio para quienes generan ingresos con nosotros. Después me compré un Tesla y dije: “Ahora que ya repartí, debería llevar pasajeros”. Y fue una experiencia fantástica. Además ayudó a mejorar el producto para quienes trabajan con nosotros, porque al final ellos son la cara de Uber frente al cliente.
– Si fuera un emprendedor hoy en la Argentina, ¿por dónde empezaría a innovar?
– Primero les diría que vengan a trabajar con nosotros. Pero también creo que este es un momento realmente emocionante para ser joven. La inteligencia artificial va a cambiar el mundo. Y creo que, de hecho, hay una ventaja en ser más joven y no estar atado a las viejas formas de trabajar. Yo me sentaría con ChatGPT o con Claude y aprendería todo lo posible, porque hoy una sola persona puede tener el poder de veinte personas de hace diez años. Y hay que aprovecharlo.
– ¿Cuál es la parte más difícil, en lo personal, de ser un CEO global?
– Creo que lo más difícil es no tener suficiente tiempo con mi familia. Mucha gente dice que podés tenerlo todo, pero la verdad es que siempre hay concesiones. Yo estoy acá con vos y no estoy en mi casa cenando con mis hijos. Y eso es un costo. Como soy CEO global, estoy mucho tiempo fuera de casa. Y creo que ese es el mayor sacrificio que tengo que hacer. Por suerte tengo una esposa muy comprensiva. Y después, cuando estoy con mis hijos los fines de semana, trato de estar muy presente porque quiero compensar ese tiempo perdido.
– También tiene la posibilidad de vivir experiencias en cada destino. Cómo fue su visita a Don Julio y conocer el asado argentino…
– Sí, todo el mundo me dijo que tenía que ir a Don Julio, así que tenía que probarlo. El ojo de bife estuvo excelente. Increíble. Absolutamente increíble.
– ¿También visitó a emprendedores locales como Diego Fenoglio, creador de Rapanui?
– Fue espectacular. Me contaron que Rapanui tiene algo especial, algo distinto. Más allá de que ya es una marca muy presente acá, hay algo único en lo que hacen. Conocer al fundador y escuchar su historia, el nivel de oficio y de dedicación que pone en el producto… se nota. Y esperamos poder ofrecerlo en Uber Eats y que forme parte de la vida cotidiana de todos. De hecho, yo le dije que tenía que ir a Estados Unidos lo antes posible. Ya es multinacional, pero me encantaría tener su producto en Estados Unidos.
– El fútbol lo moviliza al punto de tener en su cuenta de X la foto de un partido entre la Argentina e Irán…
– Sí, desde hace muchos años. Había muchísimas banderas, de los dos países. Creo que los hinchas argentinos superaban a los iraníes por veinte a uno, pero fueron muy amables con nosotros. Y si no recuerdo mal, creo que Messi, en el minuto 91, metió uno de esos goles hermosos al ángulo izquierdo. Perdimos, pero fue un partido inolvidable. Para mí el fútbol es un deporte maravilloso. Une a muchísimos países, a muchísimas personas. Es un terreno parejo: si tenés una pelota y una cancha, cualquiera puede jugar. Y aunque perdimos ese partido, es un recuerdo que nunca voy a olvidar.
– ¿Qué creé que Uber hace bien y rápido, algo que otros no hacen como ustedes?
– Creo que, para una empresa grande, tenemos una cultura muy fuerte de ir a buscarlo, de movernos rápido. Desafiamos a la gente, vamos muy rápido. Así que la velocidad de desarrollo para nosotros es muy fuerte.
– Al mismo tiempo, somos una compañía global que opera en 70 países. Y las ciudades son muy distintas entre sí. Las calles de Buenos Aires, las de Nueva York … son totalmente diferentes. Y es difícil construir una sola base tecnológica, un solo servicio y una sola marca que sea relevante tanto en Nueva York como en Buenos Aires o Lagos. Ese es un desafío que estamos tratando de resolver todo el tiempo: cómo construir algo que sea consistente a nivel global, pero relevante a nivel local. Hay una tensión entre ambas cosas.
– ¿Cuál cree que fue el producto más disruptivo de Uber desde sus comienzos?
– Creo que la idea de tener movilidad bajo demanda, estés donde estés, esa idea central de “apretás un botón y llega un viaje”… y ahora también, en la Argentina, “apretás un botón y llega una comida”, “apretás un botón y llega el supermercado”, esa facilidad de uso es la clave para nosotros.
Aunque desde afuera todo parezca simple, coordinar toda esa logística en el mundo real, enfrentar tráfico, problemas operativos, hacer que el auto llegue en 5 minutos o que la comida llegue en 25 minutos, es muy difícil. Tenés que construir tecnología muy avanzada que reaccione a lo que pasa en el mundo real.
Si un conductor llega tarde, si por alguna razón no puede tomar el viaje, buscar otro conductor para que la experiencia sea fluida cada vez. Ese es el secreto: para vos es simple y sin esfuerzo, pero por debajo hay millones de algoritmos trabajando para que la experiencia real sea excelente cada vez.








