De la fortaleza a la vulnerabilidad: qué dijeron los líderes sobre sus momentos de gloria y sus puntos débiles
Referentes del mundo de los negocios se animaron a responder preguntas incómodas sobre el liderazgo
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En el segundo capítulo de la decimotercera edición de Management 2030 —ciclo organizado por LA NACION y Accenture—, la conversación giró en torno a uno de los temas más urgentes del presente: el talento del futuro y el rol de la educación en un mundo donde las nuevas generaciones incorporan la tecnología no como una herramienta externa, sino como parte natural de su manera de pensar y de hacer.
Qué esperan los jóvenes de las organizaciones, cómo gestionan los líderes de hoy y qué lugar ocupa la educación como formadora de pensamiento fueron algunos de los ejes que estructuraron el encuentro, moderado por José Del Rio, Secretario General de Redacción de LA NACION.
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La sesión tuvo un momento especial cuando cada participante fue transformado en su propia versión de superhéroe, con traje, poderes y todo. Los cinco protagonistas se vieron en la pantalla grande en su versión superhéroeo generado por la IA. La imagen funcionó como una pregunta implícita: ¿en qué momento sos realmente ese personaje? ¿En qué momento se sienten superhéroes o superheroínas?
La pregunta abrió respuestas que revelaron algo profundo: los distintos modos en que cada uno entiende el liderazgo, el propósito y el impacto.

El primero en responder fue Stefano Marconi, el niño con el coeficiente intelectual más alto del país, que recibió la pregunta con risas y respondió con una precisión que lo define: “Cuando diseño. Cuando estoy en la ingeniería. También cuando juego básquet”.
Raúl Barcesat, presidente y CEO de Mercedes-Benz Camiones y Buses Argentina, eligió una palabra más cautelosa que “superhéroe” para describir su estado actual: “Estoy viviendo un momento muy especial en el equipo y en lo personal: fundar algo que va a desarrollarse en el tiempo. Hacer algo que te trasciende te hace sentir especial”.
Sabrina Castelli, influencer, fundadora y CEO de Mujer Financiera —la primera startup en desarrollar productos de educación financiera e inversión para mujeres de Latinoamérica— ubicó su momento de gloria en el impacto concreto de lo que hace: “Cuando veo que lo que enseñamos a través de la educación financiera genera un cambio sistémico. Hoy me escriben muchas mujeres diciéndome que están armando una cartera de inversión para sus hijos. Ese cambio, si ese chico entiende el concepto de largo plazo, cambia la realidad de esa familia, de esa sociedad, radicalmente hacia adelante”.

Para Renato Catallini, presidente ejecutivo de Ternium Argentina desde febrero de 2026, el sentimiento heroico está ligado al equipo, no al individuo: “El sentimiento de superhéroe es un sentimiento de orgullo. El momento superhéroe es cuando ese equipo consigue los resultados por los cuales se juntó y se armó”. Catallini también fue claro respecto de su manera de liderar: “Mi responsabilidad es hacer que mi gente esté en condiciones de asumir un nuevo desafío”.
Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseñá por Argentina —organización que trabaja para que todos los estudiantes accedan a una educación de calidad—, encontró su respuesta en un gesto casi imperceptible: “Hay un momento en el que los chicos cambian la cara cuando entienden algo. Ese momento me hace sentir como superheroína”. Y agregó: “A veces en el día a día cuesta entender el objetivo del trabajo, pero en esos momentos decís: ‘Este es mi propósito, para eso vinimos’”.

Juan José Cruces, rector de la Universidad Torcuato Di Tella y profesor plenario de economía y finanzas de su Escuela de Negocios, fue el más modesto del panel a la hora de apropiarse del concepto: “Superhéroe me queda grande”, dijo, aunque compartió una imagen que lo conmueve: visitar escuelas del interior profundo del país y contarles a los jóvenes lo que hace la universidad.
Después vino la pregunta inversa. ¿Cuál es la debilidad?”, preguntó Del Rio. El tono del panel cambió. Castelli fue directa: “La ansiedad es un tema. Uno quiere los resultados rápidos y no siempre es posible. Cuando la ansiedad se convierte en frustración, hay que cerrar la página y el día. Al otro día te reconvertís. Me sirve mucho en esos momentos hablar con los clientes de la empresa y entender por qué funciona lo que hacemos”.
Barcesat situó su kriptonita en un escenario muy específico y reconocible para cualquier líder argentino: estar en reuniones internacionales, rodeado de colegas de otros países, en el peor momento del ciclo local. “Estás con todos los semáforos en rojo, pero tenés que decir que Argentina tiene una posibilidad porque tuvo momentos buenos, que hay que seguir apostando. Tenés que explicar que hay una historia y hay un futuro. Defender eso es complicado”.
Catallini identificó su punto de mayor vulnerabilidad en el inicio de los grandes proyectos: “Es el momento de mayor exposición. Se espera de un líder que tenga una visión, que muestre un camino, y eso no surge espontáneamente. Surge de un trabajo de equipo, de discusión. Ese momento de pánico, incertidumbre y ansiedad es el momento de mayor debilidad de un líder”.

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