
Día de resurrección general
La excelente rueda en Wall Street contagió al resto de las plazas
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La excelente jornada de negocios que vivió ayer Wall Street, después de varias ruedas en la que prevalecieron el pesimismo y la incertidumbre, sustentó el positivo desempeño que logró el resto de las plazas, incluso el alicaído mercado local, por simple efecto contagio.
Las razones que retemplaron el ánimo de los inversores en Nueva York fueron básicamente dos: la caída que, por segundo día consecutivo, mostró el precio del barril del crudo y la sorpresiva mejora de un indicador del golpeado mercado inmobiliario de Estados Unidos.
En el primer caso, la baja del petróleo alivia particularmente a los estadounidenses frente al invierno, en un contexto en el que temen que su carestía agregue presión inflacionaria sobre esa economía en un momento en que la actividad tiende a bajar, lo que mantiene vigente el fantasma de una posible y compleja situación coincidente de inflación y recesión.
Por eso, resulta lógico que ayer hayan respirado aliviados después de comprobar que el petróleo bajó US$ 3,45 (quedó a 91,17), luego de que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) rebajó notablemente su previsión sobre la demanda mundial de crudo para los próximos meses.
A eso hay que sumarle que la cantidad de casas en venta ya señadas por su futuro comprador en Estados Unidos aumentó 0,2% en septiembre respecto del mes previo, un repunte módico, pero sorpresivo, habida cuenta de que los analistas habían proyectado que caería otro 2,8% (venía de bajar un 6,5% el mes previo y, aun así, se retrae un 20% en la medición interanual).
Ese contexto menos preocupante dio lugar a la reacción de Wall Street después de cuatro sesiones con números rojos. Y posibilitó la mejora del 2,46% que mostró el Dow Jones, el salto del 3,46% del Nasdaq y el alza del 2,91% del S&P500, en un ambiente de negocios favorecido, además, por los favorables resultados de la cadena Wal-Mart.
Lo del resto de las bolsas (y la deuda emergente) puede considerarse parte de un "efecto derrame", algo que incluye a la jornada registrada en la plaza accionaria porteña, que se destacó por negociar otra vez más de $ 200 millones (fueron 218 millones en total, el segundo mayor monto del año) en papeles de empresas locales, lo que facilitó la suba final del 1,40%, que mostró el índice Merval.
Las alzas más destacadas fueron las de la siderúrgica Tenaris, 3,83%, y el Grupo Galicia, 2,43%, dos papeles que venían siendo castigados, en una rueda que dejó un balance final de 50 alzas, 37 bajas y 13 especies sin variación. En ambos casos, hay que hablar de un efecto traslado por la variación positiva que mostraban sus respectivos ADR en el mercado de Nueva York.
Pero la nota la dio otra vez la empresa molinera Morixe, que terminó el día ganando un 11,1% y debió realizar un llamado a plaza, el tercero en menos de 30 días.





