
Difícil acceso a una nueva línea crediticia
El Fondo demorará la decisión sobre qué países podrán obtener préstamos contingentes; gestiones de la Argentina
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PRAGA.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) se tomará su tiempo para analizar qué países pueden acceder a la línea de créditos contingentes (CCL, en inglés) que la Argentina reclama para el año próximo.
Frente al deseo del Ministerio de Economía de tener vía por esta línea a 11.000 millones de dólares sin tantos condicionamientos, el subdirector general del FMI, Eduardo Aninat, aclaró ayer que "todavía no hay una decisión sobre los países que accederán a la CCL" (Contingent Credit Line).
En un diálogo informal con La Nación , Aninat confirmó que el directorio de la entidad aún tiene que decidir importantes cambios en torno de esta línea, que otorgaría fondos por un monto del 300% al 500% de la cuota aportada al FMI por el país que la solicita. En el caso argentino, la cifra podría llegar hasta 11.000 millones de dólares. A principios de año, el Gobierno firmó un acuerdo stand by por tres años, a cambio de fondos por 7400 millones de dólares que sólo serían utilizados en caso de problemas de financiamiento.
Según el importante directivo del Fondo, que además fue ministro de Hacienda en el gobierno chileno de Eduardo Frei, hay tres ejes de la CCL que podrían ser modificados:
- El costo de acceso a esta línea. Aninat admitió que la tasa de interés ( commitment fee ) es muy alta.
- La rapidez para contar con el dinero en caso de una crisis. "Hay que lograr que ese proceso sea más automático", confesó el funcionario.
- La interpretación de los mercados. El FMI tratará de evitar que el acceso a la CCL sea interpretado como un factor negativo por los inversores y que, por el contrario, se entienda que estos fondos reforzarían el "colchón" financiero de un país.
Parado en el fondo del salón donde el titular del FMI, Horst Köhler, hablaba ante la prensa, Aninat explicó que "queda mucho por hacer" antes de ponerse a pensar en los candidatos para contraer matrimonio con la CCL.
Sin embargo, fuentes del organismo aclararon a La Nación que esta línea de crédito fue pensada para países con políticas macroeconómicas más estables, como Chile en el caso de América latina. Al respecto, la semana última, el director gerente del FMI, Stanley Fischer, dejó entrever que no sería fácil incluir a la Argentina en la grilla de candidatos de este controvertido acuerdo. Días más tarde, el ministro José Luis Machinea opinó que había que esperar el desarrollo de las discusiones en torno de este tema en la asamblea del FMI que comenzará en forma oficial el martes próximo.
De todos modos, la fuente del FMI recordó que en 1997, cuando la tormenta de Asia comenzaba a afectar a Brasil, el ministro Pedro Malán también pensó en contar con fondos contingentes sin la necesidad de acordar a cambio un programa de reformas económicas con el FMI. Rápidamente, los técnicos del organismo rompieron el sueño del carismático ministro brasileño y el gigante sudamericano tuvo que sentarse a negociar las condiciones políticas para acceder al dinero que contribuyó a aliviar su imagen ante los mercados.
Al parecer, nada cambió en el FMI desde entonces como para pensar en que la Argentina pueda cumplir, gratis, con su propio sueño.





