
Discusiones económicas tras la fiebre del iPhone
El teléfono de Apple se vende más cuanto más caro es, algo similar a lo que ocurre con la cotización del dólar en la Argentina
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Habían pasado apenas 30 días de la aparición del iPhone 6 y de su hermano mayor, el iPhone 6 Plus, cuando Apple anunció cómo fueron los resultados del tercer trimestre. Poco menos de un mes de ese período está afectado por el furor que motivó el nuevo teléfono. Las cifras fueron demoledoras: la compañía vendió 39,27 millones de iPhones, 12,3 millones de iPads, 5,5 millones de Mac y 2,6 millones de iPods.
Las semanas de espera por tener el último modelo, las colas en las tiendas, la fiebre por la actualización del aparato esconden varios fenómenos económicos detrás de la fiebre mundial por los electrónicos de Apple. ¿Cómo funcionan este tipo de bienes, codiciados como pocos en el gusto de los consumidores? ¿Qué sucede en un mercado que no repara en el precio?
Varios economistas han estudiado mucho cierto tipo de bienes que tienen comportamientos particulares. Uno de ellos es el dólar en la Argentina. Hay quienes dicen que tiene lo que se llama una demanda inversa. ¿Cómo es eso? Cuando la cotización de la moneda estadounidense sube, los argentinos compran más y más dólares. Cuestión de expectativas. La historia económica criolla enseña que cuando se inicia un recorrido alcista, se mantiene un tiempo. Por lo tanto, la compra de hoy será barata en un tiempo.
Por el contrario, cuando el dólar baja se da el caso de que muchos actores económicos vendan. También cuestión de expectativas: desprenderse del verde, pasar a los depósitos en pesos y volver al dólar en un tiempo. Así, el inversor se hace de una ganancia en dólares en poco tiempo.La economía estudió con detalle los llamados "bienes de Giffen". Se trata de un producto que tenga esta característica: mientras más aumenta su precio, más crece la demanda.
La particularidad es que justamente el precio, una de las principales variables para determinar una compra, pasa a un segundo plano a la hora de tomar la decisión. Los consumidores ignoran aquello y desean comprar una mayor cantidad de ese bien. En el otro lado de la curva, cuando el precio comience a descender, querrán adquirir una cantidad cada vez menor.
Cuando se habla de estos bienes, que deben su nombre al economista y estadista británico Robert Giffen, se excluyen expresamente los bienes de lujo.
¿Es el iPhone un bien de Giffen?, preguntó este cronista a varios economistas. Ivo Ordoñez (@ ivordonez) contestó que no, básicamente por tratarse de productos de lujo. Según su visión, ejemplos de éstos son bienes básicos como la papa, el pan en algunos países o la tortilla mexicana. "Algunos podrán decir que el dólar en la Argentina es un bien de Giffen, pero no lo es", dice el economista.
El debate sobre el iPhone lleva la conversación a otro tipo de definición: los bienes de Veblen. Según la definición clásica se trata de un producto que tiene una curva de demanda con pendiente positiva, es decir, que al aumentar su precio también sube su cantidad demandada. Los ejemplos de estos bienes son más fáciles de encontrar: diamantes, el Roll Royce o los relojes de lujo.
¿Se mantendría la fiebre del iPhone si su precio fuese económico? Posiblemente este contrafáctico jamás se pueda comprobar: los teléfonos de Apple suben su precio cada vez que se presenta una nueva versión.
Otra economista que interactuó en la discusión como @jazpolive dijo que el dólar argentino no es un bien de Veblen, es "bandwagon effect" o efecto arrastre. Cuando se da este fenómeno, los actores hacen y creen ciertas cosas sólo por el hecho de que muchas otras personas hacen y creen en esas mismas cosas. Discusiones económicas para tratar de encontrar explicaciones a dos fiebres muy distintas: la del iPhone en el mundo y la del dólar en la Argentina.
El deseo hecho teléfono
Producto
El iPhone se ha convertido en un bien aspiracional como pocos DemandaCada vez que sale un modelo, la demanda se dispara
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Precio
El valor del bien parece no importar; mientras más caro, más demanda.




