El 22-J, la fecha que desvela a los inversores

Florencia Donovan
Florencia Donovan LA NACION
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25 de marzo de 2019  

"Hay que pasar el invierno", decía hace 60 años el entonces ministro de Economía, Álvaro Alsogaray. Igual que hoy, la Argentina dependía de un préstamo del FMI para cerrar sus cuentas, la inflación arreciaba, las tarifas subían y se iniciaba un plan de estabilización que incluía un fuerte recorte del gasto público. A diferencia de aquel momento, hoy un sector del empresariado cree que la suerte de la economía argentina podría empezar a resolverse antes de que comience a golpear el frío.

Para muchos hombres de negocios, el 22 de junio, fecha límite para la presentación de las listas para la elección presidencial , podría significar el fin de meses de incertidumbre.

Es más importante que lo que pase a fin de año", dice, sin titubear, uno de los banqueros con más peso en el sistema. "Esta elección es para los inversores mucho peor de lo que fue la de Bolsonaro para Brasil o la de López Obrador para México. Acá, hasta no saber si se presenta Cristina, se frena todo. Si Macri gana, no ven un default, porque creen que volvería a abrirse el mercado de deuda; tampoco ven que si Lavagna llega haya tantas chances de default. Pero si ella gana es game over", resume.

El escenario de la expresidenta fuera de juego podría no ser el mejor para la estrategia electoral del Gobierno, pero en el empresariado no ocultan que serviría para al menos suavizar la incertidumbre que se adueñó desde hace ya meses de los grandes inversores, muchos de los cuales no conocen de grises y evalúan la situación del país en términos binarios.

Roberto Lavagna es el candidato dilecto de los industriales. Pocos lo ocultan. Pero también es visto por otros sectores como cabeza dentro de un frente pragmático. Hace algunos días, Gerardo Martínez y Luis Barrionuevo, líderes sindicales que figuran entre los armadores del espacio del exministro de Economía, se acercaron al economista Carlos Melconian para invitarlo a participar de un eventual gabinete. Parece apresurado cuando su líder aún insiste en que por ahora no es candidato, pero para muchos es una señal. "El mercado muchas veces da el beneficio de la duda, y está diciendo que con Lavagna puede vivir", admitió una fuente del Gobierno que suele participar de los encuentros con inversores.

El consenso, sin embargo, no es absoluto. También están los que temen que el exministro de Economía apele, como tantas veces en la historia argentina, a una mayor devaluación para no aplicar más medidas de ajuste. "Van a ir con un tipo de cambio alto que permita tapar baches, eso es lo que hacen los peronistas cuando no quieren ajustar", comentaba otro banquero.

En cualquier caso, transitar el otoño tampoco parece fácil. La estabilidad del dólar es condición necesaria para que el paciente llegue al invierno con las defensas necesarias. Para fines de esta semana el Ministerio de Hacienda tenía previsto anunciar formalmente el esquema de venta de los dólares que el Tesoro recibirá del FMI en los próximos días. La idea es licitar US$60 millones diarios a partir del 15 de abril. Pero el calendario está atado a que el directorio del FMI apruebe en su encuentro trimestral su última revisión del acuerdo con la Argentina, una formalidad que, aunque descontada, es necesaria.

La nueva novela de la Argentina con el Fondo refleja cuánto se complicó el mundo desde el año pasado, particularmente, para los países emergentes. Los inversores que pueden optan por mirar las elecciones desde afuera. El registro público de audiencias lo refleja, con una baja de 22 reuniones con bancos y fondos extranjeros a esta altura del año en 2018, a 10 encuentros este año. Eso sí, los pocos consultores políticos y económicos argentinos bilingües están más demandados que nunca en Wall Street.

Empresas en problemas

Son los que tienen el dinero hundido en el país quienes enfrentan una situación más difícil. La fuerte devaluación de 2018 arrasó con la ilusión de varios grupos industriales que tenían previsto potenciar sus inversiones en el país. Cargill es una de las empresas que habría puesto en remisión sus proyectos de expansión local. En los últimos días de diciembre, la cerealera informó en el exterior que había llegado a un acuerdo para la venta de su negocio de malta en todo el mundo a la francesa Axereal. El anuncio, que pasó inadvertido aquí, incluye su operación en la Argentina, donde tiene una de las dos malterías más grandes.

En el Gobierno siguen de cerca la situación de Molino Cañuelas. Con pasivos bancarios por más de US$1300 millones, es la reestructuración de deuda bancaria más grande de la historia argentina. La empresa llegó a un preacuerdo con los bancos: no hará quitas de capital, pero extenderá a 10 años el repago de aquellos préstamos sin garantía hipotecaria y a 7 años los garantizados. La tasa será de entre 5 y 6% anual. Ahora sólo resta que entre los 40 bancos acreedores se pongan de acuerdo en cómo será el orden de prelación de cobro. Banco Macro amenazó con patear el tablero, pero habría presión de sus pares para avanzar. El desafío, mientras dure el proceso, pasa por mantener la empresa funcionando. No sólo para evitar un tembladeral en el sistema bancario, sino también porque con unos 3000 empleados y 21 plantas en todo el país, podría ser duro el impacto en plena campaña. Se acordó que, en las próximas horas, el banco estatal BICE anunciará una línea de crédito a la empresa por US$4,5 millones para capital de trabajo.

No mucho mejor es el panorama de la industria farmacéutica, en plena negociación con el PAMI para definir la compra de medicamentos del año. A fin de mes vence el convenio que habían firmado en 2018. "Ya empezaron los mismos tires y aflojes de siempre -confió el presidente de un laboratorio nacional-. Los costos ya no nos dan. Más allá del tema político y de no quedar mal, por un tema económico nadie debería estar en el convenio". Pero no pueden darse ese lujo: en 2018, la venta de remedios cayó 5%, según la Confederación Farmacéutica Argentina.

Algunos sindicatos tampoco ayudan. El líder camionero, Hugo Moyano, vuelve a mostrar los dientes: en los últimos días gente que responde a su gremio se acercó al centro de distribución de 38.000 metros cuadrados que está por inaugurar Mercado Libre dentro del predio del Mercado Central. El unicornio tecnológico, mimado por Macri, comenzó a contratar personal bajo el amparo del gremio de Carga y Descarga, el mismo que opera en el Mercado Central. Moyano suele tener una definición amplia de las tareas que corresponden a Camioneros; lo demostró en sobradas ocasiones.

Hoy, en tanto, vence el plazo para que se presenten en la Justicia interesados en participar del salvataje de OCA, la empresa postal que emplea a unos 6500 afiliados al gremio y a quien la AFIP le reclama una deuda de más de $7000 millones. El periodista Aurelio Tomás consignó en Perfil que Moyano quiere que la empresa vaya a la quiebra pero continúe operando. El viernes pasado, en una entrevista con Luis Novaresio, el líder camionero fue muy crítico con Macri. "Se tendría que dar cuenta de que no está en condiciones de seguir administrando el país", dijo.

En el Ministerio de Hacienda sólo esperan que esta vez los pronósticos no fallen. De sus planillas de Excel se desprende que en junio deberían empezar a llegar las buenas noticias. La inflación, al menos, tendría que enfriarse un poco para entonces. De ello también depende que, despejado el escenario político, el 22 de junio no sea sólo una fecha más en el calendario empresarial.

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