
"El balance de 1998 fue nefasto para la UIA"
El presidente de la Unión Industrial Argentina cree que debe haber más empresarios en el Congreso para revertir la situación del sector.
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Al finalizar un año movido, el presidente de la Unión Industrial Argentina, Alberto Alvarez Gaiani, admitió que está disconforme con los logros obtenidos durante 1998, y cree que para revertir esa situación el sector empresario necesita una mayor participación en el Congreso.
Confía en que al equipo económico del próximo Gobierno no podrá faltarle entre sus propuestas un apoyo a las pequeñas y medianas industrias y cree que tras siete años de apertura económica la reconversión de ese tipo de industrias no se logró por la falta de una política definida y que esperan para 1999 un año muy difícil por la caída de la demanda desde Brasil y por el ahogo financiero.
-¿Que tuvo de bueno 1998?
-El manejo macroeconómico estuvo bien. La política a nivel de relaciones exteriores y con el Fondo Monetario Internacional fueron dos aciertos.
-¿Y lo malo?
-Para el sector industrial argentino ha sido un año con muchísimos problemas. Empezando por la reforma laboral, que no favoreció en lo más mínimo. Continuando por la reforma tributaria, en la que el compromiso era que, a partir de 1999, se iban a eliminar los aportes patronales. Ahora se va a hacer a partir de abril y gradualmente, lo cual nos sigue perjudicando. Desde ese punto de vista el balance de 1998 fue nefasto para la Unión Industrial Argentina.
-¿Qué ocurrirá con el desempleo en 1999?
-No se puede predecir qué es lo que va ocurrir, porque han bajado nuestras exportaciones. Si la baja de aportes llegase a elevar la cifra de nuestras exportaciones, a lo mejor crece el empleo.
-¿Qué sectores sufrirán más en 1999?
-Los sectores críticos son el automotor, el textil, especialmente el de calzado por la gran invasión desde el sudeste asiático. El sector alimenticio puede ver caer sus exportaciones especialmente por la caída de la demanda desde Brasil. Y con las trabas que sigue poniendo la Unión Europea para todo el sector agropecuario industrial.
-¿Cuál es el desafío de la UIA?
-Los temas de la UIA para 1999 son la búsqueda de una mejor posición para las Pyme. No se consiguen créditos a veces ni siquiera con tasas confiscatorias.
-¿Apoya la idea de bajar encajes y utilizar ese dinero para Pymi?
-Sí, pero en una economía desregulada esto es algo que tiene que hacer entender el Gobierno al sector financiero. Pero éste tiene todo su derecho de darle sus líneas de crédito a quien le resulte más interesante como cliente. Y por eso la UIAdefiende que no se privatice al Banco Nación.
-¿Qué deberá hacer el próximo Gobierno?
-Deberá tener en su plataforma un convencimiento de que a nuestro país le falta un fuerte apoyo para las Pyme.
Representación
Tras los fracasos sufridos por el sector empresario en 1998, queda la duda planteada de quién representa ese sector en la Argentina.
-¿Cuál es el rol del Grupo de los Ocho?
-El G-8 lleva adelante de común acuerdo las cosas en las que hay consenso. A veces no lo hay y cada sector lo defiende por su lado.
-¿Y eso no le quita fuerza al grupo en la negociación?
-En algún tipo de negociación nos la quita, y en otras no nos la quita y de todas formas no sirvió para nada. (Risas). Más unidos que contra la reforma laboral no estuvimos nunca.
-¿Cuál es el real poder de representación de la UIA?
-En los dos últimos años fue bueno, con los altibajos que puede tener cualquier entidad. Pero no estamos satisfechos con los logros que hemos obtenido.
-¿Cómo golpeó a la credibilidad de la UIA la renuncia de Sebastiani tras votar la reforma laboral como diputado?
-Cuando me tuve que hacer cargo de la presidencia retomamos todos los contactos con muy buena relación. Pero no hemos tenido logros satisfactorios. Pero no hacemos una crítica a Sebastiani. La crítica es al modelo de nuestro país, en el cual la participación del sector empresario dentro del Poder Legislativo no es muy importante. El sector empresario no tiene sus grupos armados dentro del Legislativo, y esto no es una crítica al Gobierno, es una autocrítica. Esto se puede realizar en el corto plazo. Y tengo que reconocer que Menem hace 4 años nos lo ofreció. Pero no desarrollamos la idea.
-A siete años de la apertura, ¿se logró la reconversión?
-Falta desarrollar una verdadera política industrial con las Pymi. Hay países que salieron adelante con una efectiva política industrial, como Italia, Brasil y Japón. Acá ninguno de los equipos económicos le ha prestado atención a esto. Ahí es donde necesitamos la reconversión.
Sólo con lista única
El presidente de la Unión Industrial Argentina, Alvarez Gaiani pertenece al Movimiento Industrial Argentino (MIA), y ya tiene el visto bueno del Movimiento Industrial Nacional (MIN) para seguir al mando de la entidad en 1999.
"Ya tuve inquietudes de representantes de los dos movimientos para que yo continuara al frente. Yo pedí que pasaran las vacaciones. La única condición que pongo para continuar es que se forme un comité y una junta directiva que sea acordada, ni hablar de ir a elecciones porque en ese caso no me presentaría como candidato. Sólo me quedaría si hay lista única y apoyada, si no es por unanimidad en un 95 por ciento", dijo el dirigente.
En 1999 el turno era del MIA, tradicionalmente más liberal, para poner su presidente. El ex titular, Claudio Sebastiani (MIN) lo había elegido a Alvarez Gaiani como su hombre de confianza en el cargo de secretario. Pero según fuentes de la UIA, aún no hay nadie que se perfile como el secretario de Alvarez Gaiani.
El actual es el empresario textil José de Mendiguren (MIN), que se maneja con cierta independencia. Su cargo también debe ser consensuado en abril próximo de haber una lista única.
La idea de Alvarez Gaiani, de continuar, es la de incorporar al presidente de Fiat Argentina, Vicenzo Barello, al comité ejecutivo. "Sería muy importante", explicó.
La Asociación de Fábricas de Automotores se bajó de la conducción tras un duro enfrentamiento de su presidente, Horacio Losoviz, con la cúpula de la UIA cuando aún Claudio Sebastiani era el presidente. Ahora, con Barello, Alvarez Gaiani quiere que el sector automotor, uno de los de mayor poder de lobby, gane poder.






