El derrumbe de los commodities también golpea a los activistas

John W. Miller
David Benoit
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5 de noviembre de 2015  

CLEVELAND, OHIO— Los inversionistas activistas están aprendiendo que incluso los mejores planes pueden estropearse ante el derrumbe del precio de las materias primas. Es el caso de Cliffs Natural Resources Inc., una minera de hie-rro de esta ciudad.

El año pasado, Casablanca Capital LP, firma activista con sede en Nueva York, acumuló una participación de 5,2% en la compañía y llevó a cabo uno de los mayores golpes de activismo jamás visto. Designó a dedo al brasileño Lourenço Gonçalves como presidente ejecutivo, quien redujo costos enérgicamente y cerró o vendió las minas de peor desempeño.

Cliffs anunció la semana pasada su segundo trimestre rentable consecutivo, con una ganancia de US$6 millones en el tercer trimestre después de una pérdida de US$6.900 millones (principalmente debido a un cargo contable) en igual lapso del año previo.

Sin embargo, la inversión de Casablanca ha sido un desastre. La empresa compró en US$25 la acción, afirmando que podría subir hasta US$53, pero hoy ronda los US$3.

La razón: el colapso del mercado de materias primas industriales clave, como el mineral de hierro, principal ingrediente para la fabricación del acero. Desde que Casablanca invirtió en Cliffs, en enero de 2014, los precios mundiales del hierro han caído 54%.

Cliffs y Casablanca no son los únicos afectados por el desplome de los commodities. El exceso de oferta en todo tipo de materias primas, desde petróleo y cobre a zinc y níquel, ha descompaginado los esfuerzos de los inversionistas activistas de materias primas, demostrando que sus planes para aumentar rendimientos a través recompras de acciones, ventas de activos y medidas semejantes pueden fallar si las premisas detrás del modelo de negocio colapsan.

La mayoría de los presidentes ejecutivos de las empresas de recursos naturales se sienten cómodos con el ciclo de los commodities porque ya lo han experimentado, dijo David Hunker, banquero especializado en activismo de J.P.Morgan. "Las grandes pérdidas públicas probablemente han advertido a los activistas que pueden perder hasta la camisa", agregó. Hunker asesoró a Cliffs en su batalla con Casablanca.

Entre los que han sido lastimados por la caída de precios de la energía están Jana Partners LLC y Carl Icahn, cuyas inversiones en empresas petroleras se han desvalorizado. Icahn era el mayor accionista de Talisman Energy Inc. cuando la compañía encontró un comprador en diciembre pasado, pero igual dice que perdió alrededor de US$250 millones. También ha visto sus posiciones en Chesapeake Energy Corp. y Transocean Ltd. desvalorizarse en US$870 millones entre las dos. Icahn, sin embargo, también obtuvo unos US$2.800 millones al tomar control de la empresa de refinación CVR Energy Inc., lo que significa que sus grandes apuestas al sector arrojan una ganancia de US$1.000 millones. A mediados de año, Icahn hizo nuevas inversiones en Cheniere Energy Inc. y la minera Freeport McMoRan Inc.

"Hay una posibilidad de que todo empeore antes de mejorar. Sigue siendo un juego de azar en este momento", dijo Icahn el martes en referencia a los mercados energéticos. "Si hay un deterioro grande, creo que será una gran oportunidad de compra".

En el caso de Cliffs, los activistas se anotaron una de sus mayores victorias, solo para ser sacudidos inmediatamente después por el colapso de los precios de las materias primas.

Gonçalves, un experimentado ejecutivo metalúrgico, había dimitido como presidente de Metals USA a principios de 2014, cuando se enteró que Casablanca había comprado una participación en Cliffs. Intrigado por el potencial de las minas de hierro de esta empresa en el medio oeste de EE.UU., Gonçalves le pidió a unos amigos que organizaran una reunión con Douglas Taylor y Donald Drapkin, de Casablanca, dijeron fuentes cercanas.

Todos coincidieron en que Cliffs debía centrarse en sus minas de mineral de hierro más rentables en Michigan y Minnesota para beneficiarse del mercado cautivo de las siderúrgicas del medio oeste de EE.UU. de las cuales es proveedora. En lo que no concordaron fue en qué hacer con las operaciones canadienses. Gonçalves dice que insistió en que no eran lo suficiente-mente valiosas para escindirlas.

Casablanca acordó respaldar a Gonçalves como presidente ejecutivo y trató de escindir las operaciones de Cliffs en EE.UU. y en el exterior. Cuando Cliffs se resistió a la idea, Casablanca lanzó una campaña para reemplazar a la mayoría de la junta, un movimiento poco común en un activista.

La gerencia de Cliffs dijo que Casablanca estaba haciendo promesas que no tenían en cuenta los ciclos de las materias primas y que Gonçalves y Casablanca no tenían la experiencia adecuada. La compañía ya había explorado la posibilidad de vender activos y consideraba que al equipo de Casablanca le iba a costar mucho encontrar un precio aceptable, dicen fuentes cercanas.

Al final, Casablanca obtuvo una mayoría en la junta directiva. En agosto, los directores restantes habían renunciado.

Gonçalves estaba convencido que China tenía un exceso de oferta de mineral de hierro, por lo que en febrero pidió una protección judicial para el masivo complejo minero canadiense conocido como Bloom Lake. En esencia, la medida equivalía a ceder el control de lo que en opinión del ejecutivo era una operación fallida. Cliffs había adquirido Bloom Lake por US$4.900 millones en 2011, con una estrategia para extraer mineral para el mercado chino. Gonçalves redujo el valor contable de casi todo el proyecto, contribuyendo así a una pérdida de US$7.200 millones en 2014.

El ejecutivo y Casablanca dicen que no podrían haber hecho nada muy distinto. "Estoy totalmente concentrado en hacer de Cliffs una mejor compañía", dijo Gonçalves en una entrevista. "Cliffs es una máquina perfectamente aceitada", dijo el mes pasado Drapkin en una aparición televisada. "Este es un negocio de materias primas. No hay nada que uno pueda hacer al respecto".

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