El duro oficio de comunicar despidos, en una película que camina al Oscar

Hay empresas que prefieren contratar a un tercero desconocido a la hora de informar a los trabajadores
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7 de febrero de 2010  

"¿Esto es lo que recibo por 30 años de servicios para esta compañía? ¿Envían una persona para decirme que me sacan del trabajo?" Esa es la primera línea de Amor sin escalas, la película recientemente estrenada y protagonizada por George Clooney. Pero estas respuestas podrían ser escuchadas en cualquier oficina real de Recursos Humanos, especialmente después de la debacle financiera que tuvo en vilo al mundo entero gran parte del año pasado.

En los Estados Unidos se dieron casos de ejecutivos despedidos que, de todas maneras, se ponían el traje a la mañana y salían de su casa con el maletín en la mano solamente para sentarse durante horas en una plaza o en un bar. Mientras buscaban trabajo y se conectaban a las consultoras con sus notebooks, su familia y vecinos pensaban que habían ido a trabajar.

En la película Clooney interpreta a un desapegado consultor de Career Transition Corporation (CTC), cuyo trabajo es viajar por el país para comunicar el despido a empleados de compañías clientes, personas para las que es un total extraño. El mismo explica que es contratado por empresas que no tienen el coraje de despedir a su gente. "Y a veces tienen razón porque las personas hacen cosas impredecibles", agrega.

Comunicar un despido es una de las situaciones más estresantes por las que un jefe puede pasar. A diferencia de lo que muestra el film, en la Argentina esa tarea suele recaer en el responsable directo del despedido o en los profesionales RR.HH. "Durante la época de las privatizaciones, en la década del 90 hubo alguna consultora que ofrecía el servicio de tercerización de despido, pero después no lo vi más", recuerda José Luis Roces, vicerrector del ITBA. El académico, profesional con una vasta experiencia en gestión humana, calificó a esas prácticas como "antimanagement". La estrategia del adiós en los Estados Unidos y el país no sólo se diferencia por el vocero. "El modelo estadounidense no tiene leyes tan protectoras como las nuestras, que incluyen preaviso e indemnización. Tal vez el modelo de despido que se ve en la película se ve facilitado justamente por eso", indica Roces.

Buscar opciones

No todos los jefes están capacitados para atravesar el crudo momento de la ruptura. Por ello, cada vez más compañías requieren el asesoramiento de firmas de transición laboral.

Son las consultoras las que brindan servicios de outplacement -ayudan al nuevo desempleado a orientarse ante el cambio, identificar sus habilidades, descubrir opciones laborales y buscar otro empleo-. Se trata del servicio de consultoría que más creció durante 2009. Pero algunas también son contratadas para contener al empleado en el momento en que se lo despide. Los consultores no notifican la mala noticia sino que hacen su entrada minutos después para hablar con la persona y esbozar algunas ideas sobre sus opciones a futuro y la propuesta del plan de outplacement.

"La situación es muy dura porque se da a minutos del despido. La persona siente que se quedó sin aquello que le da entidad y sentido de pertenencia. Lo que se requiere en ese momento es contención", explica Gustavo Dos Santos, director ejecutivo de Schein.

"Hay gente que directamente se niega a vernos. En ese momento, es muy poco lo que puede escuchar", dice Adriana Bonavita, directora de Operaciones de Bruno Matarazzo y Asociados, y agrega que la mayoría de los empleados se comunican con la compañía una vez que logran tranquilizarse. Matarazzo recibió un aumento superior al 50% de la demanda de servicios de outplacement durante 2009 respecto del año anterior.

Las reacciones

En el film, Clooney le aconseja a una joven colega que, ante un despido, no se disculpe ni diga que la situación le resulta difícil en lo personal. Se trata de un consejo adecuado según Mónica Calero, directora de Servicios de transiciones de carrera de DBM Argentina. "No se puede decir ?entiendo por lo que está pasando´ porque es lo menos que la persona quiere escuchar. Muchas veces, quien va a notificar el momento siente tanto dolor e incomodidad que se pone una armadura y en lugar de resultar respetuoso se aísla", advierte Calero. Por su parte, Roces sugiere no personalizar la decisión y evitar argumentarla basándose en debilidades del despedido.

"Hoy ser desvinculado no es mala palabra -opina Dos Santos-. Forma parte del ciclo de la vida de una empresa. La persona siente una especie de viudez, pero es cierto -tal como se dice varias veces en la película- que el cambio puede ser una oportunidad."

Mitos

  • Contratar para comunicar la notificación del despido por medio de un profesional experto en RR.HH. ajeno a la compañía no hace al proceso más profesional.
  • El uso de la tecnología para despedir a las personas no es viable, como sostiene el argumento de la película.
  • Verdades

  • Los especialistas consideran que el cambio puede convertirse en una oportunidad, sea en otra empresa, o con un proyecto personal.
  • La reinserción de un gerente o un empleado jerárquico puede demandar alrededor de seis meses, y los niveles operativos lo pueden lograr en menos tiempo.
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