
El gigante Cemmex llegó al negocio cementero local
Tercer productor mundial en esa industria, la compañía mexicana empieza a vender masivamente sus materiales en la Argentina y estudia inversiones.
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Cemmex, un grupo mexicano que hoy es el tercer productor mundial de cementos, comenzó a vender cemento gris en la Argentina y analiza la alternativa de una posible inversión en capacidad industrial propia, según reveló Pedro E. Pichón, el director de comercialización internacional de esa empresa.
"En principio vamos a exportar, aunque consideramos una presencia más directa; todavía no sabemos cómo lo vamos a hacer, pero estamos viendo el mercado", remarcó el ejecutivo, que estuvo 48 horas en Buenos Aires junto con Alejandro Junco de la Vega, responsable del comercio internacional de cemento blanco de Cemmex.
"¿Cemmex en la Argentina?", preguntó con cierto tono de asombro Enrique Romero, gerente de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP).
La llegada del gigante seguramente introducirá un nuevo factor de competencia en el mercado local, dominado por Loma Negra -del grupo Fortabat-, pero donde también hay otros jugadores que presionan por crecer, como Juan Minetti, Corcemar -gerenciada por Holderbank, el mayor productor mundial- y Cementos Avellaneda.
Una invitación
Sin embargo, salvo por la sorpresa de Romero, habrá que esperar hasta la próxima semana para saber cómo le cae el desembarco a los que hoy dominan la cancha. Víctor Savanti, el vicepresidente ejecutivo de Loma Negra, estaba inubicable ayer por la tarde, ya que viajaba en auto desde Olavarría a la Capital. Y los ejecutivos que siguen en línea a Savanti estaban, casualmente, en México, por una invitación de Cemmex. Walter Steiner, el suizo que comanda Corcemar, estaba en Brasil.
Cemmex, cuya mayoría accionaria está controlada por la familia Zambrano, de Monterrey, tiene una capacidad total de producción del orden de los 53 millones de toneladas, lo que la ubica sólo detrás de Holderbank y de la francesa Lafargee.
Toda la industria cementera argentina sumada equivale a menos de un tercio de Cemmex. Las cuatro compañías locales tienen 17 plantas, con una capacidad instalada que hoy asciende a poco más de 13 millones de toneladas, y llegará a 14,1 millones cuando se terminen obras de ampliación en marcha.
Con cotización en la Bolsa mexicana y en el New York Stock Exchange -es uno de los papeles latinoamericanos que más atrae en Wall Street-, Cemmex factura cerca de U$S 3500 millones por año.
De ese total, la empresa vende el 53% fuera de México: opera 19 plantas en ese país y otras 20 en el resto del mundo, y actúa comercialmente en más de 60 mercados. Ocupa los primeros lugares en México, Venezuela, España, Colombia y Panamá.
"Empezamos a ver lo que pasaba en la Argentina hace un año y medio, cuando vinimos con el cemento blanco", recordó Junco de la Vega, justamente el responsable de ese producto. "Pero ahora vamos al mercado masivo, que el del cemento gris", corrigió enseguida Pichón. El cemento blanco es de usos muy especiales -generalmente reemplaza al yeso por su mayor resistencia-, pero el gris es el de uso central en la construcción.
Para empezar su exportación, Cemmex recurrió a grandes distribuidores, pero ya empezó los planes para montar el sistema de logística necesario para tener una presencia directa, por ejemplo, mediante silos e instalaciones portuarias, según el director comercial de la cementera.
La llegada del cemento mexicano rompe también el supuesto de que este material, por su gran volumen y peso y su bajo precio, estaba naturalmente protegido de las importaciones. "Como siempre supimos que un arancel o un flete podía dejarnos afuera de un negocio, organizamos nuestra propia flota", dijo Pichón: Cemmex maneja 13 graneleros propios y 7 charteados. "Eso nos permite tener fletes muy bajos y llegar a cualquier mercado", remató.
"El mercado del cemento también está dentro de una tendencia global irreversible y la capacidad de sobrevivir está directamente relacionada con la habilidad para competir", dijo Junco de la Vega.
Por qué la Argentina
La llegada de Cemmex a la Argentina no es producto de la casualidad, sino que es el paso lógico que sigue al año y medio que llevan observando la plaza. "Vinimos a vender cemento blanco, pero descubrimos un gran mercado", dijo Pedro Pichón, director de comercio internacional del grupo mexicano.
"Vemos un mercado de gran poder adquisitivo, que ahora está poniendo en marcha grandes inversiones en la construcción, pero además este es un país con una legislación que convierte a la Argentina en uno de los mercados más abiertos del mundo", afirmó Pichón.
El punto de partida es que "la Argentina es hoy el tercer consumidor de cemento gris de América latina, después de Colombia y Venezuela", pero también la puerta elegida por Cemmex para llegar al resto del Mercosur.
Según Pichón, la percepción de Cemmex es que "la Argentina hizo una reforma económica muy profunda y hoy está estabilizada económica y políticamente, con lo cual es una buena base para actuar en el resto de la región". De hecho, el paso que ahora está dando la empresa es la constitución de su filial local.
El boom de la construcción en la Argentina es un fenómeno que viene siendo pronosticado por lo menos desde fines de 1995 por los analistas de los bancos de inversión internacionales, que recomiendan invertir en productoras de cementos, hierros para la construcción, cerámicas, revestimientos y otros materiales.
De hecho, según datos del Indec y de la propia industria, las ventas de cemento aumentaron en julio último un 43% en relación con el mismo mes de 1996, y el 40,7% respecto de 1995, mientras que en los doce meses que pasaron entre julio y julio las ventas acumularon un crecimiento anualizado del 33,5 por ciento.
"Por supuesto, no esperamos que los que ya están en este mercado nos digan: ÔVengan, los recibimos con brazos abiertos´", dijo Alejandro Junco de la Vega.





