
El mercado de la seguridad crece al ritmo de los delitos
Se redoblan las firmas que atienden la demanda de empresas y particulares
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El sostenido crecimiento del número de delitos que se producen en la Argentina está convirtiendo al mercado de la seguridad en una fuente de negocios cada vez más redituable para las empresas que ofrecen productos y servicios para proteger a personas, hogares y empresas.
Los expertos coinciden en que Buenos Aires se ha convertido en la tercera ciudad más peligrosa de América latina, detrás de Bogotá y San Pablo, y por delante del Distrito Federal mexicano. Esta situación ha colocado a la Argentina en la mira de algunos de los principales jugadores internacionales de la industria, que llegan básicamente desde Europa y los Estados Unidos.
La alemana Geta, por ejemplo, suscribió un acuerdo de representación con el empresario local Francisco Polledo, para comercializar White Safe, un curioso sistema de seguridad que ante la intrusión de desconocidos en un hogar o un negocio genera una niebla instantánea, que neutraliza al delincuente. "La niebla se dispara con un sensor de movimiento y al inundarse el ambiente en pocos segundos le produce al ladrón un bloqueo visual, que le impide seguir actuando y lo neutraliza hasta que llega la policía", explica.
El sistema, que cuesta entre 4350 y 9500 pesos, según la superficie por proteger, está teniendo particular aceptación en la zona norte del Gran Buenos Aires, especialmente entre empresas. También desde Alemania acaba de arribar con productos novedosos Sitec, especialista en mostradores de seguridad y en puertas blindadas de última generación. Su propuesta más curiosa son unas pantallas blindadas para instalar en los mostradores de los comercios. "Están pensadas para resguardar los negocios minoristas -describe Federico Pernisek, del área de marketing-. Frente a la presencia de ladrones, el vendedor pulsa una alarma y en cuatro décimas de segundo se levanta un blindaje que lo protege del agresor."
Dentro del mercado doméstico, la vedette son las alarmas domiciliarias de monitoreo telefónico. Hasta 1999 el mercado estaba copado por los españoles de Prosegur, pero en 2000 lograron posicionarse con fuerza la norteamericana ADT y la local USS, que fue adquirida por inversores de los Estados Unidos.
También desde ese país han llegado capitales para International Armorin, una firma de la Argentina que se dedica al negocio de blindajes de automóviles, un nicho pequeño, pero con perspectivas de alta rentabilidad, a juzgar por el interés que despierta. La firma norteamericana O´Gara fue precursora al comenzar a ofrecer sus servicios desde su filial de San Pablo, y luego la siguió la compañía Alive, mediante acuerdos con firmas internacionales, tales como Honeywell y la italiana Isoclima. Colocar una protección blindada cuesta hasta US$60.000, sin contar el precio de los vehículos que, por lo general, no bajan de 35.000 dólares. En otro de los rubros donde se observa una multiplicación de la demanda es en los supermercados y shoppings. Aquí reina Check Point, que vende sistemas para prevenir hurtos. La empresa los instala en la puerta de los negocios para detectar a las personas que pretenden retirarse con artículos que no han sido pagados. Yen los últimos meses, según dicen en la firma, lograron colocar sus sistemas en el 85% de los supermercados de la Argentina.
El atractivo de los bancos
La proliferación de los llamados robos express ha abierto las puertas a las empresas que ofrecen herramientas de seguridad para bancos y financieras. Los más requeridos son los roller cash , contadores blindados de dinero, que permiten reducir la presencia de efectivo en las cajas. Según fuentes bancarias, estos aparatos han logrado reducir el perjuicio que provocaban los robos ultraveloces. "Antes se llevaban en promedio unos 30.000 dólares, ahora no pasan de 8000 o 9000", sostienen.
La frutilla del postre en este negocio será la ley de seguridad bancaria, que obligará a las entidades a colocar puertas especiales. Cada una cuesta $ 25.000 y se estima que cada sucursal requerirá cuatro, como mínimo.
Pero no todos se benefician del mismo modo con el crecimiento de los delitos. Luis Ginesta, de la editorial Security, especializada en temas de seguridad, indica que se ha estancado el crecimiento de las empresas que ofrecen vigiladores para viviendas particulares y empresas. "La demanda de seguridad privada llegó a un techo. Ahora, la gente se inclina por mecanismos de defensa más sofisticados", resume.





