El mercado gris de celulares ya representa más de un tercio del total y genera preocupación en el sector
Las marcas y retailers advierten un avance del contrabando impulsado por la demanda: la brecha de precios ronda entre 30% y 40% y crece la alerta por el ingreso de otros electrodomésticos desde países limítrofes
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El avance del mercado gris de celulares —que incluye tanto el contrabando como compras individuales en el exterior dentro de la franquicia permitida por la Aduana— vuelve a generar preocupación entre fabricantes y retailers, en un contexto en el que los volúmenes excederían lo que serían adquisiciones personales.
Según fuentes del sector, sobre un mercado anual de aproximadamente 9,2 millones de celulares, unos 3,2 millones ya corresponderían al circuito informal, lo que equivale a cerca del 35% del total. Esto representa ventas por US$1850 millones, frente a US$2300 millones del mercado formal, con una pérdida fiscal que se ubicaría, según estimaciones privadas, entre US$400 millones y US$500 millones anuales.
En términos semanales, se venden unos 50.000 teléfonos que no fueron fabricados en el país, a través de canales como Instagram, WhatsApp y plataformas de comercio electrónico como Mercado Libre, sin atravesar los circuitos formales de importación y comercialización.
La explicación está en los precios: estos equipos pueden conseguirse entre un 30% y un 40% más baratos que en el canal formal, aunque con mayores riesgos para los consumidores.
“El contrabando opera como un canal paralelo estable, con mayor penetración en segmentos de alto valor. Durante el primer trimestre de 2026, en productos de alta gama, las ventas equipararon el nivel de la producción nacional”, señaló una fuente del sector que pidió reserva. En ese segmento, el mercado gris representaría alrededor del 50% de las ventas.
La brecha de precios se amplía precisamente en esa categoría: mientras en promedio ronda entre 30% y 35%, en los modelos premium puede alcanzar el 40%. Un ejemplo: el Galaxy S26 de 512 GB, que en una tienda oficial se consigue a $3.699.999, se puede encontrar a $2.677.500.
“Al vender por canales informales, el margen se explica en parte por diferencias en la carga impositiva y en los costos de comercialización. La venta por fuera del circuito formal siempre existió, pero antes estaba limitada por la brecha cambiaria. Hoy, con un tipo de cambio más alineado, el incentivo económico es mayor y la diferencia de precios puede llegar al 45% en algunos casos”, explicaron en el sector.
En la industria coinciden en que el problema central es la competencia desigual. “Las reglas están dadas: el punto es que todos compitan en igualdad de condiciones”, resumieron.
En cuanto al origen de los equipos, distintas fuentes señalan que una parte relevante ingresa por vía terrestre desde países limítrofes y otra por vía aérea.

“A principios de 2024, la activación irregular de IMEI —el código único que identifica a cada teléfono móvil— representaba el 25% del total y hoy supera el 33%, lo que genera un perjuicio económico significativo”, afirmó un directivo de una de las marcas de celulares que se fabrican en la Argentina.
El ejecutivo señaló que el fenómeno no se resuelve con una única medida y destacó las acciones de la compañía para reforzar el canal formal. “Impulsamos iniciativas como la campaña ‘Compra oficial’ para concientizar al consumidor sobre la importancia de adquirir dispositivos a través de canales autorizados, donde se garantiza calidad, respaldo y servicio técnico. Además, el canal formal ofrece financiación, promociones y beneficios que no están disponibles en el mercado informal”, explicó.
Más allá de los fabricantes, el avance del mercado gris también impacta en las cadenas de electrodomésticos, que enfrentan la competencia de vendedores que operan por fuera de los canales tradicionales. “Nosotros pagamos todos los impuestos y cumplimos con las regulaciones, mientras competimos con ofertas que no necesariamente enfrentan los mismos costos. Es una situación difícil de sostener”, señalaron en el sector.
Fuentes de la industria advierten que el fenómeno no se limita a los celulares, sino que se extiende a otras categorías. “Hoy también se observan ingresos de aires acondicionados, cocinas, lavarropas y televisores, entre otros productos”, indicaron. En total, en un año, calculan que salen del país entre US$3300 millones y US$5800 millones en dólares físicos (informales) para traer este tipo de mercadería al país.

En los últimos meses, además, se detectó un mayor movimiento en algunas categorías. “Se observa más oferta de aires acondicionados y televisores, donde la diferencia de precios puede llegar a $150.000 o $200.000 respecto del canal formal en la Argentina”, señalaron. También mencionan un crecimiento en materiales de construcción, impulsado por precios más bajos en países vecinos.
Aun así, en el sector reconocen que se trata de un fenómeno de larga data. “Esto siempre existió, aunque ahora se percibe a mayor escala y visibilidad. También hay controles, pero el volumen es significativo y difícil de desarticular completamente”, admitieron.
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