
El negocio de invertir en bosques
Prometen una tasa anual del 16,5 % por la compra de forestaciones de eucaliptos en el Uruguay
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¿En busca de nuevas alternativas de inversión? La empresa uruguaya Paso Alto ofrece a los argentinos, desde hace un mes, la oportunidad de ingresar en el negocio de la forestación.
Contra el 8% anual que brindan los plazos fijos en pesos o el rendimiento promedio de los fondos comunes de inversión -que en el mejor de los casos arañan el 12%-, la promesa de obtener una rentabilidad del 16,5% anual no suena nada mal.
Cuánto hay de verdad y cuánto de señuelo en la invitación a comprar hectáreas plantadas con eucaliptos en el país vecino, para incursionar en el mercado de la madera, son preguntas a las que sólo responderá el tiempo, pues se trata de un proyecto de inversión a largo plazo.
Lo que se propone es adquirir terrenos con eucaliptos recién plantados y esperar 10 años hasta que estén en condiciones de ser talados y vendidos a España y a los países escandinavos como materia prima para fabricar papel.
En estos mercados se concentra la mayor demanda internacional y el rendimiento prometido responde a las proyecciones realizadas por las consultoras del medio.
"Por el aumento de la población mundial y la restricción para la tala de bosques nativos, el de la madera es un mercado con una potencialidad brutal. La FAO (la organización para la agricultura y la alimentación de las Naciones Unidas) asegura que para el 2010, pese a todos los bosques que se están plantando en este momento, habrá un déficit de madera de 500 millones de metros cúbicos", justifica Humberto Cheirasco, gerente comercial de Paso Alto.
Comprando hoy 10 hectáreas, por un valor de $ 16.500, Paso Alto prevé que dentro de 10 años podrán obtenerse $ 72.000 libres de gastos.
El cálculo lo hace Jacques Boutmy, del departamento de ventas de la firma uruguaya, que para iniciar su oferta en la Argentina cerró un acuerdo con la inmobiliaria La Cité, que pone sus tres bocas porteñas al servicio de la comercialización del nuevo producto.
La forestación es la alternativa que encontró el Uruguay hacia fines de la década pasada para dar un destino a sus hectáreas de baja aptitud agrícola-ganadera.
Una ley sancionada en la década del ochenta a instancias del entonces presidente, Julio María Sanguinetti, y puesta en marcha durante la gestión de Luis Alberto Lacalle estableció un programa de incentivos para los inversores forestales.
En el contexto de un escenario internacional signado por la deforestación (de cada 100 árboles que se cortan sólo se reponen 15), el déficit de madera, según los expertos, no será en el futuro un dato menor. Hacia allí apuntan, entonces, el fomento uruguayo a la forestación y los planes de Paso Alto y de la docena de compañías internacionales que ya operan en aquel país, atraídas por la eximición de impuestos y las perspectivas de un gran mercado a futuro.
Uruguay tiene 3,5 millones de hectáreas con aptitud forestal concentradas, especialmente, en los departamentos de Tacuarembó y Cerro Largo, a unos 350 kilómetros de Montevideo.
Para la hora de la jubilación
Paso Alto es una sociedad conformada en un ciento por ciento por capitales uruguayos. Comenzó a operar en 1992 y lleva vendidas 32.400 hectáreas de bosque, a 650 inversores.
En su incursión argentina no se dirigen a los grandes capitales. Los cañones apuntan a los profesionales de ingresos altos y a los pequeños empresarios que buscan una renta complementaria para cuando les llegue el momento de jubilarse.
"Los ciclos de inversión son de 10 años, porque ése es el tiempo que tarda el eucalipto en volver a crecer", explica Boutmy, que apela a la propiedad a perpetuidad y a la exención impositiva como argumentos de venta.
La firma también corre con todos los costos que devengan la tala, el almacenamiento de la madera, el transporte y el despacho portuario.
Ahora, usted seguramente se debe de estar preguntando qué pasa si el diablo mete la cola y los bosques se incendian, se secan, se inundan o caen bajo el efecto devastador de una plaga de insectos voraces.
Para ponerse a resguardo -además de tocar madera-, Paso Alto paga una póliza de seguro durante dos años y después corresponde al comprador seguir abonando, a razón de US$ 5,4 por hectárea y por año.
Al momento de la transacción, el comprador también se compromete a pagar una cuota anual de mantenimiento de 55 dólares.





