
El Sanatorio Mitre invierte $ 5 millones
En infraestructura y nuevas tecnologías
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El Sanatorio Mitre invertirá cinco millones de pesos en la compra de tecnología y equipamiento para ampliar su oferta de servicios, al tiempo que se dispone a inaugurar una sala de terapia intensiva pediátrica y un sector de hemodinamia.
El establecimiento privado más grande del país procura, así, fortalecer su inserción en el sector de poder adquisitivo medio, tras registrar un crecimiento del 80 por ciento en el número de pacientes.
También aspira a reforzar su presencia en el mercado de las cirugías cardiovasculares, que es el sector de la salud que genera el mayor número de prestaciones (las enfermedades vinculadas con las dolencias cardiológicas son la causa de muerte número uno en nuestro país, según las estadísticas).
Lo hará para mejorar su competitividad, en la disputa de pacientes que mantiene con otros de los referentes más importantes en este mercado, los hospitales Italiano, Alemán y Británico, y las clínicas Bazterrica y La Sagrada Familia. Además, comenzó a realizar trasplantes y habilitará, en breve, un área de pediatría general, según su director, Manuel Alvarez.
El sanatorio experimenta un crecimiento sostenido desde hace 15 años. En su último ejercicio facturó más de 60 millones de pesos. Las primas fluctúan entre los 35 y los 60 pesos mensuales.
El Mitre tiene 360 camas, 70 por ciento de ocupación y 1260 empleados en relación de dependencia, a los que se suman otros 440 tercerizados.
En lo que respecta al número de consultas mensuales, éstas orillan las 11.000. En sus consultorios externos se atienden 130 personas por año y las internaciones, en el mismo período, superan las 20.000.
Situación paradójica
En el mercado de los sanatorios, se viene registrando desde hace al menos tres años una situación paradójica. Están desapareciendo las medias tintas.
Mientras que algunos mejoran su rendimiento económico semestre tras semestre, otros, directamente, corren el riesgo de desaparecer.
Son, por ejemplo, los que no han logrado reestructurarse mediante acuerdos con prestadores del sector de la medicina prepaga.
En la lista de los que hacen fuerza para sobrevivir a la adversidad se encuentran nosocomios tradicionales, como el San Patricio, el Israelita, el San José o el Anchorena.
Este último, por ejemplo, acumuló un pasivo de 30 millones de pesos y acaba de solicitar a la Justicia un concurso de acreedores para tratar de salir de la crisis.






