El Scotiabank demandará a la Argentina por US$ 600 millones
La entidad, que dejó el país en 2002, quiere una compensación
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El banco canadiense Nova Scotia, que fue dueño en la Argentina del Scotiabank-Quilmes antes de abandonar intempestivamente el país y dejar sin atención a sus clientes, anunció ayer que está resuelto a presentar una demanda por 600 millones de dólares contra el Estado nacional, acusándolo de haber tomado medidas que le hicieron perder toda su inversión en esa filial.
En un comunicado publicado en su página de Internet, el banco dijo que la demanda será presentada luego de haber intentado un acuerdo amistoso con la Argentina durante 18 meses. Afirmó que es la primera vez que presenta un reclamo de esa naturaleza.
La corporación financiera canadiense se estableció en la Argentina en la segunda mitad de la década pasada al adquirir a la familia Fiorito el Banco de Quilmes, cuando la banca extranjera compraba entidades nacionales aprovechando la alta rentabilidad que le garantizaba la convertibilidad.
Pero cortó abruptamente su vínculo con el país tras la devaluación y optó por retirarse de la Argentina en agosto de 2002, una decisión que también tomó en esa época el gigante francés Crédit Agricole. En el caso del Scotiabank-Quilmes, finalmente sus 90 sucursales y 1600 empleados fueron redistribuidas entre los bancos Comafi y Macro-Bansud, ambos de capitales argentinos.
Según trascendió, el grupo canadiense quiere recurrir a un arbitraje en el contexto del tratado de Promoción y Protección de Inversiones que la Argentina y Canadá firmaron en 1991, al no haber alcanzado un acuerdo extrajudicial.
Intentará por esa vía obtener una compensación por las pérdidas que supuso su inversión en la Argentina, que estimó en US$ 600 millones tras considerar el costo de cerrar la filial y el daño causado a su reputación.
En la Procuración del Tesoro de la Nación admitieron ayer que la demanda abre un período de conciliación entre la empresa y el país. "Luego, si ésta fracasa, la entidad puede presentarse ante tribunales arbitrales internacionales", reconocieron.
Sin embargo, aclararon que aún el banco no presentó nada ante ningún tribunal, sino que hizo la denuncia en el marco del tratado de inversión.
De constituirse un tribunal arbitral para definir el pleito, debería contar con tres miembros: uno designado por Nova Scotia; otro, por la Argentina, y un tercero, acordado entre ambas partes.
Acusaciones al BCRA
El Gobierno entregó a los bancos bonos para compensarlos por la decisión de convertir a pesos -pero a valores diferentes- los depósitos y créditos en dólares del sistema, lo que les causó una fuerte pérdida patrimonial.
En el banco canadiense afirmaron ayer no haber recibido jamás esos bonos y acusaron al Banco Central (BCRA) de haberle dispensado un trato discriminatorio a su filial al no permitirle cancelar la deuda contraída a mediano plazo y no garantizarle asistencia financiera en los mismos términos que a los bancos locales.
También señaló que medidas dispuestas entre abril y agosto de 2002 por el BCRA "obstaculizaron las acciones dispuestas para permitir una reestructuración de la entidad".
El banco canadiense dice que asumió una pérdida de US$ 540 millones en su balance por estas razones y busca resarcimiento.





