El sueño de Internet gratis también terminó en Brasil

Tres compañías que prestaban el servicio ya cerraron sus puertas en el vecino país
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29 de octubre de 2000  

SAN PABLO.- Como una versión menor de la gran burbuja de Internet, el boom del acceso gratis a la Red tiene los días contados en Brasil. Las empresas que lo prestaban o están cerrando o están incorporando la mayor cantidad posible de servicios pagos.

Nunca el auge y caída de un negocio habían sido tan fulgurantes. En enero de este mismo año la explosión del acceso gratis captaba la atención de todos los inversores y fondos norteamericanos. Surgieron Internet Gratis (IG), BR Free, NetGratuita, Gratis 1, Tutopía y los propios bancos, dando acceso gratuito a sus clientes.

Apenas lanzadas, todas las compañías decían tener cientos de miles de usuarios y todos los millones de dólares necesarios para sustentar el negocio durante años, hasta que fuera rentable. Las cuentas se pagarían al final con publicidad y comercio electrónico.

Nueve meses después la realidad es completamente diferente. Super11, del Grupo Safra, comenzó echando a sus empleados y luego cerró la compañía. Católico, de la Diócesis de Porto Alegre, comenzó a cobrar.

Pero el caso más resonante fue el de NetGratuita, de la poderosísima Universo On Line, que cerró sus puertas cuando era candidata a ser una de las únicas sobrevivientes entre las empresas de acceso gratuito. En el momento de cerrar, había gastado ya 3,5 millones de dólares en publicidad y aún bastante más dinero en la operación del negocio.

"Para entender por qué cerramos, primero hay que entender por qué lanzamos NetGratuita", explicó a La Nación Caio Tulio Costa, director general de UOL. "Lanzamos ese producto para hacerle frente a un movimiento de acceso gratis que era fuertísimo y que en aquel momento estaba recibiendo los aplausos de los inversores. Lo hicimos de forma defensiva para marcar una posición frente a la avalancha", comentó Costa.

Sin embargo, aún en el momento en que lanzaban NetGratuita, UOL (cuyo portal es visitado por el 78% de todos los usuarios de Internet en Brasil) "tenía muchas dudas sobre el modelo de negocio. Desde el primer día que pusimos NetGratuita en el aire consideré que no iba a funcionar".

Pronóstico cumplido

En apenas nueve meses Costa confirmó su presentimiento. A medida que fue pasando el tiempo, explicó el director de UOL, "fue quedando más claro que era imposible cerrar los balances con una facturación positiva".

Hasta que la semana última, el grupo decidió sacar pecho y cerrar NetGratuita, uno de los portales con más visitas y usuarios. "Decidimos terminar con ese negocio, que no tenía sentido", resumió Caio Tulio. Dar una señal para los inversores también formó parte de la estrategia de cerrar las puertas. Hoy, como se sabe, la nueva economía está comenzando a privilegiar balances lo más positivos posibles, y al cerrar NetGratuita UOL se libró de una fuente de perjuicios. Ya nadie pierde US$5 o 10 millones en un mes y lo muestra con orgullo.

El negocio no funciona, según Costa, porque ésta es la única empresa en las que cuantos más usuarios se tienen, más se pierde, debido a que los costos de infraestructura crecen.

El director de UOL dice que es difícil hacer previsiones, pero que lo más probable es que "no sobreviva ninguna empresa que únicamente tenga acceso gratuito. Van a tener que cambiar el modelo o cerrar".

IG, Internet Gratis, fue la compañía que dio el puntapié inicial en enero lanzando su servicio de acceso gratuito. En el medio del río se dieron cuenta de que ese modelo sólo funcionaba si se le incorporaba la mayor cantidad posible de servicios y productos pagos.

"Hoy la base de todo continúa siendo IG, con la Internet gratis, porque tenemos 3 millones de usuarios. Pero alrededor de eso montamos productos pagos de alto valor agregado: Selig, que es internet por WAP para celulares, IG Office, Turbo IG para dar servicio de banda larga, TV IG, y otros sites", explicó Fabián de la Rúa, sobrino del presidente argentino y vicepresidente de IG.

Para De la Rúa, la situación es clara: un modelo basado apenas en dar acceso gratis está destinado al fracaso. "Ahora, un modelo en el cual la Internet gratis sirve para atraer gente, y con eso venderle contenido y productos, está demostrando ser éxito en nuestro caso."

Rockefeller, que sabía multiplicar dinero, decía que si tenía 10 dólares para invertir en algo, invertía 9 en publicidad y 1 en el producto. En IG siguieron a rajatabla la enseñanza. Hoy IG es, antes que nada, una marca, basada en un perrito simpático capaz de vender muñecos de peluche, cuadernos escolares, flores, pizza o celulares.

"Nosotros creamos una marca. El acceso gratuito es apenas una excusa para vender la cantidad de cosas que podemos vender con la marca que creamos", graficó De la Rúa.

Mientras IG sigue las enseñanzas de Rockefeller, otros se apegan a la vieja advertencia de que "no hay almuerzo gratis". Cidade Internet (del grupo Clarín), que está dando acceso gratis en este momento en Brasil, ya avisó que a partir de los próximos meses comenzará a cobrarles a aquellos usuarios que precisen de asistencia técnica. En tanto, Terra Livre, del grupo Terra (Telefónica) sigue dando acceso gratuito, pero ya no gasta publicidad anunciando el servicio.

Lo que se ve en el mercado brasileño ya es palpable en los Estados Unidos, de donde los modelos locales son extraídos.

La tasa de usuarios de NetZero y Juno (los únicos dos proveedores gratuitos cotizados en Nasdaq) viene cayendo en picada. Junto con el desempeño financiero. En el último año el valor de NetZero cayó 92%, y 88% el de Juno. Mientras tanto, grandes proveedores como America On Line continúan creciendo. La conclusión es increíble en términos de idiosincrasia humana: la gente prefiere pagar.

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