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Algo no salió bien

El trágico final del pionero de la aviación que se excedió con las piruetas

Carlos Manzoni
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27 de diciembre de 2019  • 15:05

Jorge Newbery mostró su vena aventurera desde muy chico: a los ocho años les pidió a sus padres viajar solo a los Estados Unidos, para visitar a unos tíos. Quizá fue ese mismo espíritu intrépido el que lo obsesionó décadas después con la incipiente industria de la aviación, algo que lo convirtió en el primer ídolo popular no político de la Argentina, pero que también lo arrastró hacia la tragedia.

Jorge Alejandro Newbery nació el 29 de mayo de 1875, en una casa del número 251 de la calle Florida, en la ciudad de Buenos Aires. Era hijo de Ralph Newbery, un odontólogo estadounidense y de Dolores Marargie, un ama de casa argentina. "Su padre vino a la Argentina traído por Domingo Faustino Sarmiento", cuenta el historiador Eduardo Lazzari.

Ya de regreso de su viaje inicial, Newbery estudió en la escuela escocesa San Andrés y, una vez recibido, volvió a viajar a los Estados Unidos para estudiar ingeniería. Allí fue alumno de Thomas Alva Edison y en 1895 obtuvo el título de ingeniero electricista

Volvió nuevamente al país y empezó a trabajar como jefe de la Compañía Luz y Tracción del Río de la Plata. En 1897 ingresó en la Armada Argentina, donde estuvo hasta 1900, cuando fue nombrado Director General de Instalaciones Eléctricas, Mecánicas y Alumbrado de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, función pública que desempeñaría hasta su muerte.

Jorge Newbery
Jorge Newbery

Se transformó en artífice de la modernización de una Argentina pujante. Como precisa Lazzari, fue el primer importador de lámparas de tungsteno que se trajeron al país y promovió la extensión de la electricidad como signo de la modernidad. "Además, él ingresa a la Marina como ingeniero para trabajar en los nuevos barcos que empezaban a utilizar electricidad", acota el historiador.

Pero más allá de su extraordinaria capacidad como ingeniero, de su intachable labor en la función pública y de su enorme prestigio como hombre de ciencia, Jorge Newbery entraría en los libros de historia por otras dos cosas: el deporte y la conquista de los cielos.

Como deportista se destacó en boxeo, remo, esgrima, natación y automovilismo. Fue considerado el gran impulsor en el país de todas esas disciplinas, en las que además ganó campeonatos y competencias importantes.

"Newbery fue un talento argentino extraordinario", subraya Lazzari. "Era la expresión más cabal de lo que significaba el potencial del país. Protagonista del tango, impulsor de los deportes y promotor de la natación en la Marina, tenía todos los componentes para ser el prototipo del argentino moderno", opina el especialista.

Su pasión por los globos aerostáticos y la aviación se inició al conocer al gran aeronauta brasileño Alberto Santos Dumont. El 25 de diciembre de 1907 se convirtió en el primer ser humano en cruzar el Río de la Plata en globo, a bordo de "El Pampero", y un año después concretó una nueva hazaña, al unir la Argentina, Uruguay y Brasil a bordo de "El Huracán".

Este hombre, descripto por Lázzari como un verdadero dandy, fue artífice de la creación del Aero Club Argentino, se cansó de batir récords de altura en globo y concretó 40 ascensiones en tres años, pero en 1910 obtuvo su licencia de aviador y a partir de 1912 dejó los globos y se dedicó de lleno a los aviones.

Fue en gran parte gracias a él que el presidente Roque Sáenz Peña creó en agosto de 1912 la Escuela Militar de Aviación, de la que Newbery fue uno de los primeros directores. El 24 de noviembre de ese mismo año, el "Lobo", como también se lo llamaba, sobrevoló el Río de la Plata en el monoplano Centenario y se convirtió en el primer hombre en cruzar el río y volver en el mismo día.

Solo un año y medio después, el 10 de febrero de 1914, en un monoplano Morane-Saulnier, superó el récord mundial de altura alcanzando los 6225 metros. A su regreso, una multitud lo recibió en el aeropuerto del Palomar y lo celebró como un héroe. "Jorge Newbery se erigió como el primer ídolo popular no político de la Argentina", enfatiza Lazzari.

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Este fiel exponente de la Argentina de principios de siglo XX, exhibía una característica personal muy marcada: la ausencia de miedo, algo le valió el apodo de Señor Coraje. "Es que, además, durante mucho tiempo la acrobacia aérea formó parte de algo que tenía una doble función: mostrarle a la gente lo que se podía hacer con un avión y además la capacidad del aviador", explica Lazzari.

Aquel chico que a los ocho años había viajado solo a los Estados Unidos, se había convertido en uno de los grandes ídolos nacionales, era exitoso en todo lo que hacía y tenía por delante una brillante carrera. Estaba en su mejor momento. Tocando el Cielo con las manos. Pero... siempre hay un "pincelazo" que lo estropea todo.

Newbery tenía la idea fija de cruzar la Cordillera de los Andes en avión, así que viajó a Mendoza para preparar la proeza. El domingo 1° de marzo de 1914, después de un almuerzo ofrecido por el gobernador mendocino en su quinta, volvió a su hotel para empacar y regresar a Buenos Aires en tren.

En este punto, la realidad se mezcla con la leyenda: esta última cuenta que dos damas lo interceptaron en el lobby del hotel y le pidieron que hiciera alguna demostración de sus destrezas en los aires. Newbery se excusó diciendo que su avión estaba en Buenos Aires.

Todo habría terminado allí si su amigo Teodoro Fels, que lo acompañaba en ese momento, no le hubiera ofrecido su propio Morane-Saulnier, que tenía un serio problema en un ala (algunas versiones dicen que Fels le advirtió especialmente a Newbery sobre este tema, mientras que otras afirman que no hizo mención alguna).

Jorge Newbery y su pasión
Jorge Newbery y su pasión

Finalmente, todos fueron al campo de aviación Los Tamarindos, donde el ídolo efectuaría su exhibición. Acompañado por Benjamín Jiménez Lastra, Newbery empezó a hacer cabriolas y demostraciones en el aire, pero en un momento el ala comenzó a fallar, hasta que a las 18.40, en una riesgosa maniobra, el monoplano cayó violentamente. Murió así, a los 38 años, el hombre que se convirtió en sinónimo de la aviación en la Argentina.

La real dimensión de su figura la dio su despedida. "Su funeral fue apoteósico, la gente paraba el tren que venía de Mendoza con sus restos para saludar por última vez al ídolo", relata Lazzari. No por nada es uno de los personajes a los que más tangos se le han dedicado, como el célebre Corrientes y Esmeralda, en el que Celedonio Flores escribió: "Amainaron guapos junto a tus ochavas, cuando un cajetilla los calzó de cross, y te dieron lustre las patotas bravas, allá por el año... novecientos dos...".

* Si querés ver la columna en vivo, sintonizá los viernes a las 23 Lo que el día se llevó (martes a viernes), por LN+: 715 y 1715 de DirecTV, Cablevisión 19 Digital y analógico/ 618 HD y Flow, Telecentro 705 Digital, TDA 25.3, Telered 18 digital y servicio básico y Antina 6 digital.

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