
El vicepresidente de Brasil compró una fábrica en Santiago del Estero
La compañía Coteminas, de José Alencar, invirtió US$ 20 millones en la ex Grafa
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La expansión de la industria textil brasileña en la Argentina no se limita al crecimiento de las ventas de ropa y toallas en el mercado local. También se muestra con nuevas inversiones en el sector. Coteminas, la empresa del vicepresidente de Brasil, José Alencar, compró por US$ 20 millones una fábrica de hilados de algodón en la ciudad de La Banda, Santiago del Estero, que pertenecía a la antigua Grafa.
Los industriales algodoneros argentinos no rechazan la inversión, pero interpretan que es el primer paso de una estrategia más amplia de sus pares brasileños para comprar empresas en el país. "No estamos en contra de Coteminas porque viene a invertir y a dar trabajo, pero es una alarma, porque la industria argentina del algodón está trabajando por debajo de su capacidad instalada", señaló Ernesto Bolton, presidente de la Cámara Algodonera Argentina (CAA).
La empresa de Alencar es la compañía textil más grande de Brasil. En 2003 facturó US$ 420 millones y ocupa a 16.000 personas. Sus exportaciones crecieron de US$ 5 millones a US$ 250 millones en los últimos 7 años. En la Argentina, las ventas externas de todo el sector alcanzan a los US$ 211 millones.
Alencar, oriundo del estado de Minas Gerais, que pertenece al Partido Liberal, sorprendió al mundo cuando Luis Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, lo eligió como compañero de fórmula para los comicios presidenciales de 2002.
Tiempo después, Alencar se transformó en uno de los principales críticos del plan económico ortodoxo de Lula al reclamar una baja de las tasas de interés que perjudican al sector industrial. Al frente de Coteminas está su hijo, Josué, que declaró recientemente a la revista de negocios brasileña Istoé Dinheiro que en la Argentina van a fabricar toallas para exportar a los Estados Unidos.
"Fue un milagro", dijo Josué, en referencia al precio que pagaron por la empresa de Santiago del Estero. El término bíblico también se corresponde con el apoyo que la Iglesia Universal del Reino de Dios le otorga al Partido Liberal de Brasil.
El crecimiento industrial de Brasil tuvo su correlato en la producción de la materia prima. Entre 1996 y 2003 pasó de producir 306.000 toneladas a 1,12 millones. "Pese a que tienen costos más altos que los argentinos, los brasileños establecieron una política de incentivos impositivos que les permitió ubicarse entre los principales productores mundiales", señaló Bolton.
Además, Brasil obtuvo un fallo favorable en la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra los subsidios aplicados por Estados Unidos a su producción, por unos US$ 3000 millones al año.
Fuerte caída
En cambio, en la Argentina el cultivo cayó estrepitosamente en los últimos años por la baja de los precios internacionales, causada por el aumento de los subsidios norteamericanos y por la mayor rentabilidad que ofrece la soja.
En el ciclo 1996/1997 se produjeron 450.000 toneladas de hilado de algodón, mientras que en 2003 apenas se alcanzaron las 65.000 toneladas, la cifra más baja desde 1947, y las industrias textiles tuvieron que recurrir a las importaciones para abastecerse. La crítica situación local llevó a la Fundación Pro Tejer y la Cámara Algodonera Argentina (CAA) a elaborar un plan que propone incrementar el área de siembra del cultivo de las actuales 250.000 hectáreas a 750.000 y generar unos 100.000 puestos de trabajo, desde el sector primario al manufacturero.
Básicamente, la propuesta consiste en otorgar beneficios impositivos (diferimientos y baja del IVA) en 12 provincias en las que se siembra algodón, contra la presentación de garantías bancarias. "Para el Estado no supondrá costo fiscal alguno y permitirá inversiones por 500 millones de pesos en cinco años", señaló Bolton.
El programa de la CAA, sin embargo, no cuenta con el apoyo del gobierno del Chaco, principal provincia productora, y de los dirigentes rurales. "No tenemos garantías de que los beneficios alcancen a los pequeños y medianos productores", dijo a LA NACION Alfredo Narduzzi, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales del Chaco y Formosa (Chafor).





