
Capacitación in situ para volver a los oficios
En la segunda Cumbre de Formación Profesional CapacitAr, se habló de la importancia de construir puentes entre jóvenes y empresas
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Cuando se estaban por cumplir los 40 años de la planta, los ejecutivos de Aluar Puerto Madryn querían hacer algo que tuviera impacto en la comunidad, que despertara la vocación de los jóvenes por lo técnico y que ampliara las oportunidades de aquellos que no siempre las tienen. Así decidieron sumarse al sistema dual, un método que vincula a las empresas con egresados de escuelas técnicas.
Junto con la municipalidad de Madryn y la UTN, hicieron una convocatoria entre los egresados de las escuelas de la zona para que pudieran aplicar al proyecto. Se inscribieron 150 chicos –todo un número en una ciudad de 100.000 habitantes– y tras los test y las entrevistas, 5 fueron becados para trabajar durante dos años en Aluar bajo la supervisión de un tutor. También viajaron a Buenos Aires a complementar la práctica con la teoría. Esta fue una de las historias que se pudieron escuchar en la 2a Cumbre de Formación Profesional CapacitAr 2017, organizada por la AHK Argentina (Cámara Argentina-Alemana), en el marco del 40 aniversario del sistema dual en nuestro país.
“Eran chicos que nunca habían viajado en avión, ni siquiera habían venido a Buenos Aires, asique hubo que acompañarlos psicológicamente, junto con sus familias, para llevar el proyecto hasta el final. En paralelo, en la planta se generó un clima muy especial. Los empleados compraron muy bien el proyecto y se entusiasmaron mucho con estos chicos que iban y venían, cada mes, trayendo sus experiencias y aprendizajes desde la capital”, comenta Claudia Olazábal, jefa de Recursos Humanos de Aluar Puerto Madryn.
Después de dos años de intenso entrenamiento, dos se graduaron y se quedaron trabajando en Aluar y los otros tres aportaron las materias que habían aprobado al programa de la UBA y decidieron estudiar una carrera universitaria en Buenos Aires.
El sistema dual, una educación terciaria y gratuita para los alumnos de escuelas técnicas, es ampliamente utilizado en Alemania y propone un plan de dos años durante los cuales los alumnos, alternativamente, trabajan en una empresa y aprenden en un centro de capacitación, combinando la teoría y la práctica.
“Resulta una alternativa válida para aprender un oficio en una formación terciaria y recibir una asignación (con obra social y ART) hasta tanto el joven decide qué quiere o qué le gusta hacer. Algunos incluso combinan la formación dual con la carrera universitaria en la UBA o la UTN”, comenta Yanina Falugue, Gerente de Formación Profesional de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana.
“Muchos integrantes de la Generación Y no pueden pensar a 6 años, y meterse en una carrera como Ingeniería. Esta es una manera de repensar la formación a más corto plazo. En dos años salen más maduros, con un panorama más claro de lo que quieren hacer”, agrega Fiorella Debenedetti, coordinadora del departamento de Formación Profesional –una ex sistema dual– que mes a mes visita colegios técnicos de todo el país incentivando a los chicos del secundario a que se sumen.
Joaquín Truenow es uno de esos jóvenes. Tiene 20 años y está en el sistema dual de mecatrónica, mientras cursa algunas materias de Ingeniería Mecánica en la UTN sede Pacheco. Vive en Villa Ballester y fue al Colegio Técnico número 2 de San Martín, de donde egresó con la especialidad Electromecánica.
“Ya venía haciendo pasantías en Erramar y prácticas profesionalizantes en Bayer. Arranqué el sistema dual en paralelo con Ingeniería porque estaba acostumbrado a trabajar y estudiar. Al ver la carga horaria de Mecatrónica me pareció bueno aprovecharlo. Es una capacitación super intensa y me encanta porque ves mucha electrónica e informática. Hasta tenemos una impresora 3D”, cuenta Joaquín, que hace su práctica en la planta de Siemens en ruta 8. “Todo lo que vemos está siempre aplicándose en la industria. Todo es nuevo, cambia todo el tiempo. Mecatrónica que yo en la UTN lo tengo en cuarto año, yo lo estoy viendo hoy”, agrega el joven, amante de temas de mantenimiento, sistemas de control y manufactura.
“Lo que tiene de bueno el sistema, es que aunque la planta no tenga cupo, ellos salen del entrenamiento con un oficio, y eso les permite rápidamente insertarse en el mercado laboral. No dependen de la empresa inicial aunque siempre que sea posible la empresa los querrá retener. Conocen la planta, los procesos, la gente”, dice Olazabal de Aluar Puerto Madryn que ya entró en su segunda camada de jóvenes, con 3 becados.
El sistema dual en la Argentina se rige por la ley de pasantías en lo que hace al vínculo con las empresas contratantes, pero la Cámara Alemana está impulsando la generación de un marco legal propio. Las pymes argentinas tienen mucha demanda de personal técnico, pero no se suman al sistema porque “la ley que la rige es una suerte de híbrido y no está regulado en un cien por ciento”, explican los voceros de la cámara.
El sistema dual ha promovido el trabajo de 2500 jóvenes en las ramas técnico industrial, con una tasa de inserción del 85% en las empresas. Lo apoyan unas 50 compañías –como Aluar, Siemens, Sinpair, etcétera– ávidas de personal especializado en ramas como la mecatrónica y la robótica, que son cada vez más requeridas en el sector industrial.
El año pasado, el gobierno nacional y la Cámara de Industria y Comercio Argentino Alemana (AHK Argentina) firmaron una carta compromiso para impulsar la inserción laboral de los jóvenes y avanzar en nuevos marcos regulatorios que dinamicen el vínculo entre la educación y las empresas. El ministerio de Trabajo se comprometió a mejorar la accesibilidad al Crédito Fiscal especialmente para las Pymes, y a profundizar el programa de inserción laboral, además de difundir las ventajas de las carreras oficio. La Unión Industrial Argentina (UIA) se comprometió a colaborar en la visibilización de la carrera de oficios, como una alternativa profesional para los jóvenes.




