
Conflicto generacional entre jefes y subalternos
Los jóvenes ocupan las posiciones altas
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SANTIAGO, Chile (El Mercurio/ GDA).- La oficina del jefe despierta miedos ancestrales. Un hombre canoso de edad madura y su joven víctima es la representación más común de las pesadillas laborales. Hoy, la situación ha cambiado: si hay que crear una nueva visión terrorífica, ésta debe incluir un pulcro joven de 24 a 30 años en el puesto de mando.
Paola entró como ejecutiva a un banco en 1998. Siete meses después era jefa de su área, con 25 años. "Me transformé en la superior de gente mayor que yo y con más experiencia en la empresa." La ingeniera civil industrial sufrió las dificultades de un ascenso rápido: "Me dejaron de hablar y cuando les pedía algo, no me hacían caso -recuerda-. Pensaban que por tener poca edad no podía resolver los problemas ni tratar adecuadamente a las personas".
Visiones contrapuestas
El choque generacional que enfrenta a jóvenes y mayores en la empresa no es sólo un asunto de edad. Los estilos de liderazgo que se contraponen son claros: paternalista y afectivo, en la antigua lógica; delegador y técnico, en el nuevo modelo. Si el jefe anterior era un padre que cuidaba, pero restringía, el actual es un hermano mayor que deja libre a la propia voluntad y riesgo.
Carmen, de 42 años, recuerda con cariño al gerente de su antiguo trabajo. "Tenía mucha experiencia en el manejo de situaciones y sabía cómo llegar a cada uno de nosotros". Tres décadas en la empresa daban al jefe un conocimiento cabal de sus empleados. "Ahora, mi superiora tiene 29 años y es bueno, porque es como trabajar con una amiga. Lo que se extraña es la sabiduría de alguien mayor."
Cambio en el modelo
Para el psicólogo laboral Aldo Siri, los problemas entre gente joven y mayor derivan de un cambio en la lógica de las empresas. "El modelo utilizado desde siempre fue el de la familia con un jefe como padre que lo sabía todo y los subalternos como sus hijos que sólo acataban."
Según el profesional, las nuevas exigencias que enfrenta la empresa requieren un funcionamiento diferente. "En la era de la información, el conocimiento caduca muy rápido, lo que hace imposible un saber absoluto. Hoy es más importante que el jefe organice y gestione las habilidades de cada trabajador."
La modernización no sólo genera beneficios. También modifica conceptos importantes, como la lealtad a la institución y la antigüedad en el cargo. "Los ejecutivos jóvenes en una organización consiguen en 3 o 5 años lo que antes demoraba 30. Eso genera desarraigo y un cierto espíritu mercenario, que se refleja en el cambio constante de trabajo. Con esa actitud, se puede dañar las relaciones con los empleados permanentes", opina Siri.
Las relaciones interpersonales pueden ser el talón de Aquiles de un superior con poca experiencia. Siri plantea que las habilidades para relacionarse con otros no forman parte de los contenidos universitarios, lo que genera un déficit al respecto. "El poder que da un cargo es sólo relativo. La verdadera influencia se ve en la interacción con los subalternos, en reconocer las mañas y administrarlas", explica.
El dominio de situaciones complejas es vital para un buen resultado. Para Roberto, psicólogo laboral de 31 años, lo más importante cuando asumió una jefatura fue realizar cambios de forma paulatina. "El proceso de adaptación siempre es difícil para los subordinados mayores -explica-. Hay que comprender eso para realizar planes que sirvan a todos."
Para ayudar la relación
Un jefe joven debe dar menos peso a los libros y más a las relaciones personales para lograr un buen resultado. Es importante que considere ciertos aspectos:
- Estudiar bien el ambiente al que llega antes de tomar decisiones apresuradas.
- Escuchar las sugerencias de quienes trabajan en el lugar.
- No realizar cambios bruscos. Valorar las estrategias previas.
- Mantener la motivación, a pesar de la oposición que perciba en los subalternos.
- No subvalorar la influencia de los mandos medios y menores.




