
El desafío de entender el comportamiento humano
Por Orlando D´Adamo Para LA NACION
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Elegir estudiar psicología es ya, desde hace muchos años, elegir una carrera tradicional.
La gran cantidad de psicólogos que hay en la Argentina -posiblemente la mayor tasa de psicólogos cada 100.000 habitantes del mundo- y la importante inscripción que registra la carrera en el país así lo indican. Además, el rol del psicólogo se ha consolidado en numerosos y diversos ámbitos.
Sin embargo, a las dificultades de muchos estudiantes en el momento de elegir cualquier carrera se suman algunas diferentes.
En la Argentina, hay cierto peculiar "malentendido" respecto de la tarea del psicólogo, en general asociada casi exclusivamente a la práctica clínica y más aún, dentro de ésta, al psicoanálisis. Es indudable la importancia de la clínica, pero la psicología es casi sin duda una de las carreras con mayor cantidad de campos de aplicación, por citar algunos: organizacional, comunitaria, preventiva, jurídica, educacional, laboral, del deporte, neuropsicología y social, la que a su vez se diversifica en numerosísimas áreas -medios de comunicación, política, economía-. Y muchas más que se agregan año a año...
Si alguien va a estudiar psicología, debe pensar en una carrera con mucho volumen de lectura. La conducta humana -por suerte- se resiste exitosamente a ser encuadrada en una sola teoría por más omnicomprensiva que ésta pretenda ser, lo que implica tener que conocer numerosos enfoques y conceptos diferentes.
La problemática psicológica en cualquiera de sus campos no viene diseñada a la medida de la teoría que el psicólogo domine, sino que es un permanente desafío a su capacidad de análisis y comprensión, por no decir a su responsabilidad frente a alguien que confía en nuestros conocimientos.
Los seres humanos somos complejos y develar los comportamientos humanos lo es en la misma proporción. Pero, además, debe pensar en tener ciertas habilidades comunicacionales, tanto para expresar sus ideas como para comprender a los demás. Y capacidad de observación, flexibilidad frente a actitudes, comportamientos o valores que no compartamos de los demás, y una gran habilidad para escuchar.
Por último, asumir que la imagen que se tiene de las carreras, en el momento en que son elegidas, es en general la del profesional graduado ejerciendo la profesión y, en cambio, estudiarla significa recorrer uno a uno los pasos que permitieron la formación de ese profesional, experimentando a veces algo que puede parecer extraño, tanto como lo son los cimientos a la torre de cincuenta pisos que está delante de nosotros. No los vemos, pero bien sabemos, sin embargo, que sin ellos sencillamente no estaría allí.
La conducta humana se resiste exitosamente a ser enmarcada en una sola teoría, lo que implica conocer numerosos enfoques y conceptos





