El trabajo es sinónimo de salud. ¿O no?
Un estudio con datos reveladores
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El trabajo es salud, dice el refrán, y en cierta medida esto es así cuando hablamos de salud psicológica. Aunque vale la aclaración inicial de que todo depende del tipo de trabajo o relación laboral que se tenga. Esta conclusión surge de los datos arrojados por la última encuesta sobre indicadores de desarrollo humano, dirigida a población de 18 años y más, de grandes aglomerados urbanos del país, realizada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina.
Entre los ítem por evaluar se buscó conocer el riesgo al malestar psicológico en la población estudiada. Se entiende por eso la presencia de síntomas de depresión o ansiedad. Los resultados son por demás significativos y apoyan la idea que no sólo no tener trabajo es causa de malestar psicológico, sino que el tipo de empleo no es independiente de la manifestación de dichos síntomas.
A nivel general, mientras el 17% la población registró síntomas de este tipo, los ocupados presentan una incidencia del 14%. Al mismo tiempo, el 20% de las personas inactivas mostró problemas de malestar psicológico. De este grupo, los jubilados son, entre los inactivos, el grupo más afectado (22%). En este sentido se confirma que la inactividad asociada, por edad o impedimento físico, al término de la vida laboral constituye -cuando no está acompañada de otra inserción social- un factor de riesgo para la salud psíquica de las personas. En igual sentido, aunque por otros motivos o parecidos, las amas de casa que no participan del mercado laboral son otro grupo de riesgo (19%). Al mismo tiempo, el malestar psicológico se hace más proclive en situación de desempleo crónico. El 23% de las personas que estuvo más de una vez sin trabajo durante el último año presenta estos síntomas.
Esta situación se torna aún más intensa entre los desocupados que no buscan empleo porque no creen que lo vayan a encontrar: 5 de cada 10 de estos desalentados presentaron alto riesgo de malestar psicológico. Por otra parte, si se considera el tipo de empleo surgen varios datos de interés. Contra la presunción de que los empleadores, directores de empresa y profesionales sufren de mayor riesgo al estrés, los resultados indican que sólo el 9% de este grupo mostró síntomas de depresión o ansiedad. El estudio destaca que en la medida que aumenta la inestabilidad laboral también lo hace la propensión al malestar psicológico.
De esta manera, la incidencia de tales síntomas alcanza al 12% de los asalariados, 15% de los trabajadores por cuenta propia y 19% de las personas que no tienen otra alternativa que trabajar en changas, empleos eventuales o trabajos de indigencia. En igual sentido, un dato por demás revelador es que el mayor riesgo de malestar psicológico lo presentan las empleadas domésticas (31%). Estas diferencias permiten sostener que poder tomar decisiones en el proceso de trabajo, así como mantener una relación laboral estable, redunda en el bienestar psicológico.
Por otra parte, la falta de trabajo o tener uno de baja calidad son la causa de una sensación de desaliento sostenida en el tiempo, lo que tiende a generar un núcleo de desesperanza que puede expresarse en depresión o ansiedad. Estos datos ponen de manifiesto una vez más la importancia de tener un empleo decente , así como de disponer de tiempo libre creativo . En este caso, en una dimensión tan central como lo es la salud mental.
Observatorio de la Deuda Social Argentina www.uca.edu.ar/observatorio.htm




