
Fiesta sí...fiesta no
Este año hay un 30% menos de festejos que en 2007. Sin embargo, algunas empresas decidieron despedir 2008 como en las mejores épocas, mientras otras eligieron opciones intermedias
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Suspender o confirmar. Esa pareció ser la cuestión cuando la crisis financiera global llegó a fines de septiembre. Aunque poco pudiera distinguirse el impacto real en la economía de su sensación térmica, el ajuste de cinturón se volvió el gran tema para los directivos y planners a cargo de organizar los festejos, y de un momento a otro los eventos corporativos se convirtieron en una suerte de termómetro del clima de cada compañía. No todas siguieron el mismo rumbo.
"Para fin de año hicimos una fiesta en cada empresa y una megafiesta en Carlos Casares donde vinieron delegados de todas las filiales. La organizó un comité de jóvenes. Tratamos de que todos sean protagonistas, entonces, los que tuvieron menos oportunidad de lucirse en alguna actividad durante el año pueden organizar la fiesta como les parece. Este año les tocó a los administrativos contables, los administrativos comerciales y las recepcionistas (como es voluntario y abierto, ellos se candidatearon). Hicieron encuestas para saber qué quería la gente a través del mailing institucional. Hubo un superclima", comenta la directora ejecutiva del Grupo Los Grobo, Paula Marra. Es una de las compañías que decidió que, a pesar de todo, siempre hay razones para festejar.
En dirección contraria, según un vocero de la empresa, este año, "Petrobras optó por no realizar la fiesta de fin de año debido a los efectos que está teniendo la crisis mundial en la economía local, y por ende en el mundo empresario. Ante esta situación, la compañía está aplicando prácticas de austeridad con el fin de garantizar la normalidad de sus actividades. No obstante, la empresa mantiene su convicción y actúa en consecuencia, priorizando políticas y prácticas de competitividad hacia sus recursos humanos".
No fueron los únicos. Con respecto a 2007, el 30% de las empresas optó por la austeridad total, con un mensaje implícito: Porque los cuidamos, este año ahorramos. Por otro lado, los especialistas del sector desmienten a quienes vaticinaron un parate total en la actividad. A cambio resaltan la decisión estratégica tomada por la mayoría de las empresas, que bajaron el perfil del festejo para adaptarse a la coyuntura.
"Aun en tiempos de crisis, o justamente por eso, lo último que podemos perder es el sentido de la integración -explica Julio Bresso, director de Recursos Humanos de la aseguradora Mapfre, que celebró el cierre de 2008 y el aniversario número 75 de la compañía con una fiesta en Parque Norte para 820 invitados-. Las empresas las hacen personas concretas que trabajan todo el año, se esfuerzan y se relacionan desde lo laboral. Apuntamos a fortalecer el vínculo."
La creatividad marcó el norte: para adaptarse a un presupuesto menor al de 2007, el evento fue durante el día y al aire libre. El eje temático fue el talento de los empleados, que circularon por distintas atracciones y mostraron sus habilidades para bailar, cantar y actuar en un certamen similar al de los shows televisivos.
Muchas fueron las empresas que optaron por adecuar las fiestas tradicionales al clima de mesura. Aunque la posibilidad de suspenderlo estuvo muy cerca, en Accenture optaron por "mantener un festejo de calidad, pero sin lujos ni ostentaciones", según cuenta Gastón Podestá, director de Recursos Humanos para América latina. La empresa organizó un evento nocturno para 4000 empleados en Costa Salguero, que cumplió con la seguidilla de comida, música, baile y un show de La Mancha de Rolando como broche de oro. En su caso, el recorte pasó por la ambientación del salón y el servicio de catering: lejos de las clásicas recepciones con mesa fría y plato caliente, las pizzas y empanadas fueron muy bien recibidas por los invitados como una alternativa práctica y original.
En la misma sintonía, Clara Antola, gerente de Recursos Humanos de 3M, dice: "En 3M tuvimos nuestro tradicional festejo de fin de año. Por supuesto la realidad actual nos obligó a hacer un mayor control de los presupuestos, pero consideramos que este evento, el único en el que logramos encontrarnos el ciento por ciento de los empleados de 3M Argentina y Uruguay, era importante que se mantuviera. Además de un espacio de encuentro, también es un merecido reconocimiento al esfuerzo hecho a lo largo del año, por eso no se puso en duda la posibilidad de hacerlo, sólo tratamos de evitar gastos superfluos."
A todo trapo
En PricewaterhouseCoopers fueron por todo, pero antes lo pensaron bien. "Esta fiesta es el evento más esperado del año por la gente de la compañía -cuenta Vivian Luna, directora de RR.HH. de la empresa-. Ante la crisis, analizamos la relación costo-beneficio de cancelarla, y lo que ganábamos en ahorro era inferior a lo que perdíamos en motivación. Este es un festejo para incentivar a nuestra gente a seguir trabajando con compromiso y apostamos al impacto que tendrá en nuestra labor para 2009."
El evento contó con aproximadamente 1600 invitados, en el espacio Darwin de San Isidro, y giró en torno del lema Enjoy experience . En los meses previos, al igual que el Grupo Los Grobo, se buscó incluir al personal en el armado del evento: se realizaron encuestas y se sometió a votación una lista con grupos musicales que podían presentarse en vivo. El elegido fue el clásico de los años 90 Vilma Palma e Vampiros, que inauguró la noche.
Por otro lado, según Julio César Blanco, Marketing & CSR Manager de Neoris, "en esta empresa creímos que no era factible cancelar la fiesta de fin de año. No sólo es el evento más esperado del año, sino que también es nuestro principal encuentro de integración. Neoris tiene oficinas en Rosario, Santa Fe, Rojas, San Nicolás y Buenos Aires. Por tradición, y respetando nuestras raíces en el país, la fiesta se hace en Rosario. Con lo cual el día de la celebración todos los empleados son trasladados hacia esa ciudad. La logística de ida y vuelta es realmente una obra monumental, pero el resultado es excelente. Esto hace que se convierta en un evento social desde el transporte.
"A su vez, para apuntalar la integración, los empleados son los que amenizan la fiesta: tenemos excelentes cantantes, DJ, animadores, y hasta creadores de juegos virtuales. Realmente todos ponen su granito de arena, desde los pasantes hasta los directores, y las fiestas son muy bien recordadas.
La semana pasada, los 120 empleados de Nokia despidieron el año en un campo de General Rodríguez. Según detalla Agustina Ruiz, gerente de Comunicaciones para Sudamérica de Nokia, hubo asado, murga, e incluso una banda de rock, integrada por colaboradores de la firma. "Fue un muy buen año para nosotros y lo festejamos todos juntos. Creo que fue una de las fiestas más divertidas que tuvimos", precisó Ruiz. También se entregaron reconocimientos: al mejor desempeño del año y al empleado revelación. ¿Los premios? Reconocimientos económicos en ambos casos."
Sergio Ventura, director de Kaizen Eventos y presidente de la Asociación de Organizadores de Fiestas, Reuniones Empresariales y Proveedores (Aofrep), destaca el carácter motivacional de la fiesta de fin de año: "Es un espacio de diversión y relax para toda la compañía, ideal para reconocer el esfuerzo de los colaboradores durante el año y demostrar que aun en momentos difíciles la empresa apunta a estar juntos y comunicados".
Otras opciones
Mucho se dijo acerca de la austeridad como nuevo paradigma, y no es menos cierto que la propuesta de alquilar el salón de un gran hotel o sortear automóviles como parte del entretenimiento podría haberle costado la cabeza a más de un organizador de eventos. "Las empresas cuidan mucho la percepción del invitado. Algunos creen que servir salmón es un derroche y por eso hacen un asado, pero la mayor diferencia no es cuánto gastan, sino la imagen que generan", revela Marcelo Gordin, director de Enfasis Eventos + Contenidos y vicepresidente de Aofrep.
Otra opción de festejo fue la que tomó una compañía automotriz de primera línea. Repartieron el presupuesto entre las gerencias para que cada una organizara un festejo más íntimo y específico en su sector. Para explicar a los empleados el impacto de la coyuntura en las actividades de la empresa, el presidente organizó reuniones de business briefing en las que amplió la situación de la compañía.
Los Family Days también reflejaron la línea institucional de las firmas para salir adelante. "Se incorporó la familia en una fiesta que originariamente era sólo del personal y se dio un mensaje claro y positivo. Eso ayuda, por ejemplo, a que no cunda el pánico en la casa cuando el empleado cuenta que no le va bien en la oficina", explica Luis Felipe Marrollo, director de la organizadora de eventos Felipe Marrollo & Asociados. Sobre los cambios respecto de otros años, Marrollo destaca la profundidad de los discursos de los directivos: "Antes eran bastante light, pero este año se habló explícitamente de los valores y se les dio un papel protagónico a los empleados", asegura.
Gordin coincide con esta lectura: "El leitmotiv este año tuvo mucho que ver con el esfuerzo y el concepto de accountability, que implica responsabilidad de cada uno por su puesto de trabajo. La mayoría de los mensajes institucionales plantearon que las cosas no son fáciles y llamaron a la gente a hacerse cargo de su rol".
Desde la conducción de Aofrep, Ventura pinta el panorama para 2009: "Habrá que ser más creativos con menos plata, pero tendremos cada vez más eventos que ayuden a las compañías a cumplir sus objetivos".





