
La construcción es el área con mayor accidentalidad
Son cifras globales difundidas por la OIT
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"Estamos mal, mejor que en años anteriores y peor si se la compara con otros sectores." Así evaluó José Luis Castella López, miembro del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España, la seguridad en el área de la construcción.
No se trata de palabras dichas al pasar. Fueron parte de la conferencia que el especialista brindó durante la Semana Argentina de la Salud y Seguridad en el Trabajo, que se celebró como parte de los actos que se realizaron en varios países por el 28 de abril, declarado el Día Mundial por la Seguridad y Salud en el Trabajo.
Si bien el panorama es difícil en todos los sectores de la economía, en la construcción se vuelve todavía más complicado. Es que tiene particularidades que lo transforman en el área con mayor nivel de accidentes y mortalidad en todo el mundo. Motivo más que justificado para prestarle una especial atención.
En España, donde el sector emplea a 2 millones de personas (el equivalente al 12% de la población económicamente activa), la tasa anual de accidentes es de 250.000. Esta cifra representa más de la cuarta parte del total de siniestros de la península, que es de 930.000.
Luego de la conferencia, Castella López explicó a LA NACION las causas que transforman a esta área en una de las más peligrosas y la necesidad de hacer una planificación conjunta para bajar el índice de accidentes.
-¿Por qué la construcción es el sector de la economía en el que se producen más accidentes y muertes?
-Porque es casi el único sitio en el que la actividad cambia constantemente. Hay ocupaciones que tienen riesgo, que son peligrosas, pero cuando se hace siempre lo mismo, conociendo los riesgos que tiene esa ocupación, se reduce notablemente la posibilidad de sufrir accidentes y lesiones. No pasa esto en la construcción, donde la persona cambia todo el tiempo de escenario y actividad. El cambio es una fuente muy importante de riesgo.
-La informalidad laboral en este sector, ¿es un factor de riesgo?
-Por supuesto. Pero no pensemos en ese extremo. Hay trabajadores contratados con todas las de la ley que son temporales, que van rotando de una empresa a otra y que también tienen riesgo. Dos tercios de los operarios en este sector son eventuales. Esto genera menor estabilidad, mayor incertidumbre y necesidad de trabajo y menores posibilidades de aspirar a un empleo digno.
-¿Existe la obligación de capacitar en riesgos y seguridad?
-Sí, claro. Lo que pasa es que precisamente por ser trabajadores temporales, que muchas veces están sólo un mes en una obra, se hace muy difícil formarlos en estos temas. Algunos ni siquiera tienen formación en construcción, con lo que se hace muy difícil enseñarles pautas de prevención.
-¿Cuál sería la estrategia para evitar este tipo de accidentes?
-Básicamente, la solución es la planificación de riesgos antes de comenzar la obra y el control en el cumplimiento del plan durante su ejecución. El análisis de los riesgos y las medidas de seguridad debe efectuarlo un ingeniero o arquitecto técnico. Luego, un coordinador debe encargarse de hacer cumplir el plan, estar todos los días en la obra, ver que todo se desarrolle según lo pautado. Otro aspecto importante es revisar el estado de los materiales y el equipo utilizados.
-Durante la conferencia usted mencionó que la mayoría de las empresas de la construcción son pymes, que no pueden afrontar el costo de pagar un coordinador de seguridad. ¿Cómo se soluciona?
-Es importante que la empresa principal, la que contrata al resto de las prestadoras, se haga cargo de costear el coordinador. Ella debe ser responsable del conjunto. Si algo pasa en el nivel de las pequeñas empresas, ella es la responsable solidaria del incidente. De esta manera se asegura que haya siempre un coordinador de seguridad in situ para controlar todo.
-¿Este plan de seguridad puede aplicarse en el resto de los sectores de la economía?
-La planificación de los riesgos es algo que debe hacerse en todas las áreas. Pero cuando no se producen cambios y los riesgos son siempre los mismos es un ejercicio que se realiza sólo una vez. En la construcción, en cambio, debe hacerse todos los días.
Como si fuera poco, los accidentes por caídas, aplastamientos, golpes y electrocuciones no son lo únicos enemigos de los trabajadores de la construcción. También hay numerosas enfermedades profesionales asociadas con esta actividad.
Sordera, síndromes por vibración, lesiones de espalda, enfermedades respiratorias, dermatitis y alteraciones del sistema nervioso son algunos de los problemas de salud que sufren habitualmente los operarios.
Dos millones de personas mueren al año
Son cifras globales difundidas por la OIT
En muchos países, morir en el trabajo es, lamentablemente, una realidad cotidiana. Los accidentes y las enfermedades profesionales como consecuencia de malas prácticas de producción o errores humanos se suceden en todas partes del mundo, aunque son mayores en las naciones en vías de desarrollo. Como una manera de generar conciencia sobre este tema, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró el 28 de abril como el Día Mundial por la Salud y Seguridad en el Trabajo.
Según cálculos del organismo internacional, dos millones de personas mueren cada año por culpa de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales; en todo el mundo se producen en el mismo período 270 millones de accidentes laborales y 160 millones de trabajadores enferman por cuestiones directamente relacionadas con su ocupación.
En América latina, el panorama no es mejor: cerca de 140.000 personas mueren anualmente como consecuencia de su trabajo en ocupaciones de alto riesgo, entre las que se destacan la agricultura, explotación forestal, construcción, minería, industria química y pesca.
Costos económicos
Las pérdidas de vidas también se traducen en dinero. La OIT estimó que el costo anual de los accidentes de trabajo y enfermedades representó en 2001 el 4% del producto bruto interno (PBI) mundial o, lo que es igual, 1.251.353 millones de dólares.
Sin duda, lo que produce más impotencia es el convencimiento de que la mayor parte de estas muertes y accidentes de trabajo podría evitarse fácilmente si se utilizaran las estrategias y prácticas de prevención ya elaboradas, y si se impulsaran nuevas iniciativas y políticas.
Una conferencia de expertos reunidos por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2000 indicó que la falta de conciencia y escaso cumplimiento de la legislación en América latina exponía al 80% de la mano de obra de la región a accidentes de trabajo, con un costo aproximado de 76 mil millones de dólares anuales, cifra similar al PBI de Colombia (81.300 millones de dólares) y mayor que el de Perú (53.500 millones de dólares).
Para reducir de forma urgente estas estadísticas, la OIT recomienda comenzar a pensar en una cultura de la seguridad global.
Este año, el Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el Trabajo se centra en tres aspectos: los riesgos químicos, la violencia en el trabajo y las enfermedades profesionales del aparato respiratorio, debido a que las muertes por estas causas van en aumento.
Con respecto a la manipulación de sustancias peligrosas, la OIT calcula que se producen 400.000 muertes anuales; dos millones de personas sufren violencia en su ámbito laboral y las víctimas de enfermedades respiratorias se han multiplicado como consecuencia de la aspiración de productos tóxicos.




