Líderes frustrados: todo lo que piensan los jefes (y no se atreven a decir)

Desde la falta de compromiso hasta una incapacidad para ponerse en el lugar del otro, las quejas más comunes de los gerentes y directores
Eugenio Andrés Marchiori
Andrés Hatum
(0)
2 de noviembre de 2016  

La frustración de los líderes genera reclamos
La frustración de los líderes genera reclamos Crédito: Shutterstock

"Si no fuera porque te tengo que pagar una indemnización enorme, que encima vas a tomar como un premio, te echaría hoy mismo". Tal es una de las expresiones que surgieron luego de que los profesores le pidieran a un grupo de gerentes y de directores de empresas que escribieran un mail con las cosas que no les dirían a sus colaboradores.

Por definición, liderar es conseguir que los colaboradores hagan lo que el líder necesita para el beneficio de toda la organización, incluyendo a los mismos empleados. Las maneras de lograrlo varían. El estímulo más obvio es la recompensa económica que se da a cambio del trabajo prestado. Cuando el mercado laboral se torna más competitivo, esta modalidad no alcanza para conseguir captar al mejor talento (a veces, ni siquiera para retener al mediocre). Para superar esta dificultad, se debe recurrir a otras formas más sutiles de motivación que no siempre producen el efecto esperado.

La consecuente frustración de los líderes genera reclamos que se pueden agrupar en categorías generales. El primero es la falta de empatía: "La empatía que exigís de tu jefe podrías aplicarla vos con él". Los líderes sienten que sus colaboradores no se ponen en su lugar, que no comprenden que sus directivas y su actitud están asociadas, ante todo, a la necesidad de preservar la compañía y los trabajos de sus empleados.

Derechos y deberes

Otro reclamo común es la falta de compromiso por parte de los empleados. Frases como "tu preocupación pasa sólo por tus derechos y no por la parte de responsabilidad que te toca en la tarea de preservar la organización" o "tus urgencias son casi siempre personales" expresan la impotencia que les produce a los jefes la falta de compromiso con la tarea y, por ende, con la empresa. Todo parecería limitarse a recibir el sueldo, pero la plata no debe ser la motivación, sino la consecuencia de un trabajo realizado con compromiso y calidad. "Entonces me doy cuenta de que no tenés el fuego sagrado, de que no tenés pasión, de que sos un mediocre", dicen.

Entre los jefes también surgió la preocupación por la incapacidad para la autogestión: "Cada vez que me traés tus complicaciones comprendo que, en lugar de ser parte de la solución, sos parte del problema". La indiferencia por "hacerse cargo" de las dificultades y de buscar remedios de manera autónoma genera una sensación de fracaso entre los líderes.

En la lista de reclamos de los líderes también hay que incluir a la falta de reconocimiento hacia su tarea. "Qué paciencia generosa he tenido en las instancias de diálogo y capacitación que hemos tenido"; "qué esfuerzo, perseverancia y dinero hemos gastado en vos para que crecieras como profesional y como persona", y otros dichos similares, manifiestan el enojo que sienten los directivos consultados frente a la falta de reconocimiento hacia los programas de formación y otras iniciativas dirigidas al progreso de los empleados.

Reclamos

La lista de las principales demandas gerenciales

Empatía

Los jefes muchas veces sienten que la empatía que le exigen no está correspondida por sus empleados.

Compromiso

Otro motivo de desvelo entre los líderes es lo que consideran como una falta de actitud de sus subordinados.

Autogestión

Los jefes también critican que sus empleados en muchos casos no muestran una capacidad para desempeñarse en forma autónoma.

Los autores son profesores de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella.

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