Revolución violeta: el reclamo por la igualdad de género llegó a Suiza

Marchas multitudinarias poblaron las calles del país que se ubica en el puesto número 20 -entre 149- de un ranking que mide el grado de paridad; las familias reclamaron en forma masiva que existan las mismas oportunidades
Marchas multitudinarias poblaron las calles del país que se ubica en el puesto número 20 -entre 149- de un ranking que mide el grado de paridad; las familias reclamaron en forma masiva que existan las mismas oportunidades Crédito: María Victoria Repetto
María Victoria Repetto
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30 de junio de 2019  

SUIZA.-Un experimento social noruego muy difundido en las redes sociales argentinas lo demuestra: los niños piensan que a igual tarea la compensación debe ser igual, sin importar si uno es hombre o mujer. Y les cuesta entender por qué en casi todo el mundo no es así.

Para los adultos esto no es noticia, es simplemente una circunstancia que es, desde hace siglos, aceptada como "normal". Sin embargo, los jóvenes de 30 años o menos, manifiestan su disconformidad con esta injusticia una y otra vez en las redes sociales.

Suiza, un país nada acostumbrado a los paros, ha vivido la protesta más numerosa en un siglo. El primer paro nacional de mujeres fue 28 años atrás y desde entonces ha habido varios avances. Sin embargo, las diferencias entre hombres y mujeres siguen siendo tangibles: en salarios los datos oficiales indican que las mujeres perciben 18,3% menos que los varones. Además, dos tercios de los trabajos peor remunerados -menos de US$4000 mensuales por un empleo de tiempo completo- son realizados por mujeres. La discriminación contra mujeres jóvenes a la hora de buscar empleo también es notoria. En las entrevistas de trabajo, la pregunta sobre la planificación familiar -que por ley no debería hacerse- es corriente.

Es así que sus calles se tiñeron de violeta hace pocos días. Ese color empezó a ser usado en 1913, con los movimientos femeninos por el sufragio universal. Y en los últimos años se ha extendido mundialmente como símbolo de las reivindicaciones de las mujeres.

A principios de junio se publicó el Índice de género de 2019, dentro de los objetivos de desarrollo sostenible (SDG en inglés), de las Naciones Unidas. En general, cuando se analizan todos los objetivos e indicadores estudiados, ningún país ha cumplido plenamente la promesa de la igualdad entre los géneros.

Días más tarde, el 14 de junio, más de 500.000 personas ataviadas en tonos violetas, lilas y púrpuras, marcharon pacíficamente por las calles de las principales ciudades suizas. Cientos de miles de mujeres y también de hombres, sobre todo jóvenes, unidos en un reclamo que creen legítimo y justo: igualdad de salarios, igualdad de tiempo libre y respeto para las mujeres.

¿De qué se quejan? Según un estudio de Unicef, Suiza está última en el ranking europeo en cuanto a servicios sociales para familias. La licencia por maternidad de 14 semanas es una de las más bajas del continente. Y la escasez de guarderías y sus costos exorbitantes hacen que las familias no vean otra opción que dejar los niños al cuidado de uno de los progenitores. Como la mujer suele ganar menos, es ella quien habitualmente ejerce este rol no rentado, perdiendo además los años de aportes a la jubilación de capitalización. Es un círculo vicioso. Incluso en un país con muy baja tasa de desempleo (alrededor del 2,5%), volver a reinsertarse laboralmente no será fácil ya que ha perdido varios años de experiencia, lo que hace nuevamente una diferencia en la remuneración.

Todos a tiempo parcial

Lo que sí está establecido en Suiza es el trabajo a tiempo parcial. Suelen ser las madres las que trabajan entre el 40 y el 80 por ciento de la jornada laboral, en un país adonde la semana es de 42 horas. Pero la tendencia en familias jóvenes y sobre todo de los millennials, es cada vez más que tanto mujeres como hombres trabajen a tiempo parcial y compartan el rol de criar a sus hijos. De ahí que se entienda la numerosa presencia de hombres de alrededor de 30 años -muchos con niños- en la marcha.

Martina, de 31 años, mamá de dos niños, expresa: "La huelga es una gran oportunidad para compartir experiencias, discutir, estar juntos y hacer visible lo que aún queda por hacer. Incluso si ha habido una evolución, no deberíamos estar satisfechos con la situación de hoy. Algunas de las preguntas que surgen son: ¿Por qué las mujeres alrededor de los treinta años son discriminadas en el mercado laboral y los hombres no? ¿Por qué todavía mi tiempo de trabajo, del 60%, se percibe en la sociedad como mucho (¿serás una buena madre?) y el 60% de mi marido como muy poco (¡qué buen tipo, también se toma un tiempo para su familia!)", reclama.

El del trabajo no remunerado fue también eje de la discusión, con pancartas reclamando "sueldos para las amas de casa", o "Adiós al trabajo gratis". En un mundo en el que el valor es relacionado con el precio, el trabajo de cuidado de un hogar parece no ser valorado. Según las estadísticas oficiales de 2016 las mujeres realizan más del 60% del trabajo no remunerado (que incluye tareas en el hogar, cuidado de niños y adultos, administración, pero también trabajo en asociaciones políticas o de afinidades). Con su trabajo no remunerado las mujeres contribuyen a la economía más que los hombres.

Sin dudas, uno de los mayores avances de las últimas décadas está en el grado de educación formal. Hoy las mujeres han alcanzado el mismo nivel educativo que los hombres y en general con mejores calificaciones. Esto también se pone de manifiesto en sus expectativas. En el debate, propuestas para remunerar el trabajo de cuidado de niños y también de mayores y enfermos están cobrando fuerza. En una realidad en la que muchos empleos serán automatizados o reemplazados por robots, todavía no se han desarrollado tecnologías capaces de realizar los trabajos de cuidado y por lo tanto estos se encarecerán en comparación con otras actividades productivas.

La huelga ha sido un reclamo social, no contra una empresa o industria, sino hacia los líderes empresarios y políticos, recordándoles que a pesar de que la ley de igualdad entró en vigor en 1996 todavía se está lejos de una situación de equidad. En un año de elecciones parlamentarias, en un contexto en el que los votantes jóvenes demandan acciones rápidas y concretas, el reclamo persistirá.

Mujeres en la foto

Una página argentina de Instagram y Twitter, @MujeresEnLaFoto, muestra distintos eventos políticos: partidarios, de gobierno, de sindicatos, etc. en donde no hay una sola mujer presente. Lo inusual de la página es que está totalmente despojada de opinión. Las fotos muestran reuniones de trabajo o encuentros, y los epígrafes, con buen saber periodístico, responden a las preguntas qué, quién, cuándo y dónde. Y siempre terminan haciendo explícito algo evidente a simple vista, "mujeres: 0", dándole a ese hecho una dimensión nueva con sólo nombrarlo.

A pesar de la Ley de Paridad de Género en la Argentina en ámbitos de representación política, en muchas tomas de decisiones, todavía se está lejos de la paridad.

Las estadísticas sobre la cantidad de mujeres en cargos gerenciales en el sector privado son increíbles. Según datos gubernamentales de 2016 la proporción de mujeres en altos puestos en empresas privadas era de 12,8 por ciento. La igualdad de oportunidades también está lejos de ser realidad.

Según el "Indice global de brecha de género 2018", un trabajo del Foro Económico Mundial, la Argentina está en el puesto número 36 y Suiza en el 20, entre 149 países, a la hora de evaluar la equidad de género. Has avances, pero aún mucho por hacer. Y Suiza quiere avanzar a pasos acelerados.

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